Rezan para que les quede algo cada vez que llueve

El drama de vivir junto a los cañadones naturales en el oeste.

Alejandro Olivera

oliveraa@lmneuquen.com.ar

NEUQUÉN

Con el fantasma de las inundaciones al acecho, los neuquinos que viven en las cuencas naturales de la ciudad les rezan a todos los santos para que no llueva. Sus casas se encuentran en cañadones o pendientes por donde desciende el agua y siempre están al borde de perder todas sus pertenencias.

Si bien el Municipio y la Provincia llevan adelante un plan de regularización de asentamientos informales que prevé la reubicación de los vecinos que atraviesan esta situación, lo cierto es que muchos de ellos aún no han sido notificados y están inmersos en la incertidumbre porque no saben qué será de su futuro. LM Neuquén recorrió varios barrios para conocer cómo son los días de la gente que vive en las cuencas.

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En Loteo Social saben lo que es sufrir la furia de la naturaleza. Cada vez que llueve, las calles se convierten en un pantano y los autos quedan atrapados en el fango. A pesar de que las autoridades hicieron unas canaletas de concreto al pie de las bardas, si las precipitaciones son persistentes o se trata de un temporal, el agua baja con furia por el barrio y compromete la seguridad de los vecinos.

Patricia Paredes contó a este medio que los vecinos que vivían en una zona peligrosa fueron reubicados. “Pero la situación está difícil y algunos no se pudieron mudar porque no pueden terminar sus propias casas en los nuevos lotes”, comentó.

En tanto, en algunos cañadones se forman piletones que son muy peligrosos para los niños. “Eso sólo desagota cuando llueve mucho y se forman grandes corrientes de agua. Es un pozo importante y nosotros no lo podemos limpiar por nuestros propios medios”, manifestó Gerardo, su marido. Patricio vive en 7 de Mayo, uno de los barrios que es atravesado por una cuenca. “El agua baja con fuerza por esta pendiente. Cuando llueve intensamente, el agua se filtra en mi casa por el otro fondo, que da a otra calle, y se me mete adentro. Los vecinos ya no saben qué hacer para zafar del agua”, detalló.

El hombre contó que las precipitaciones del martes pasado dejaron mucha humedad en las calles, por lo que tuvo que comprar tierra para poder caminar sin embarrarse. “Es como caminar en gelatina y cuesta mucho afirmarse. Incluso la humedad te come las paredes, es terrible”, sostuvo.

Las personas principalmente afectadas por esta problemática son las que levantaron sus viviendas en el medio de cañadones por donde baja el agua o en terrenos arcillosos que son propensos a derrumbarse en cualquier momento durante los días de fuertes lluvias.

“Todavía no sabemos adónde iremos a parar”

NEUQUÉN

Daniela Reyes vive en el barrio 7 de Mayo. Luego de las inundaciones de 2014, debió levantar unas contenciones caseras con chapas para desviar el agua de lluvia y así evitar que ingrese a su vivienda. Las autoridades le comunicaron que debían reubicarla para construir un canal en el mismo lugar donde está su casa, pero hasta el momento no tiene noticias al respecto.

La mujer contó que las barricadas surgieron como un intento desesperado de detener el violento torrente que bajaba por las calles. De cualquier manera, aseguró que cada vez que llueve se acumulan unos 20 centímetros de agua en su patio. “Lo único que se nos ocurrió es hacer una canaleta para que el agua circule y no se estanque”, contó.

Asimismo, los días de lluvia el agua se acumula alrededor de las contenciones y filtra por debajo de la tierra, lo que llena de humedad su vivienda.

Reyes se mostró molesta porque aseguró que tanto Provincia como el Municipio tienen poca comunicación con los vecinos. “El lunes fui al Ruprovi porque ya nos habían avisado que nos tenían que reubicar para hacer obras, pero ni siquiera ellos pudieron decirnos adónde iremos a parar”, manifestó.

Las reubicaciones que se realizaron

La Municipalidad de Neuquén y la Provincia informaron sobre las reubicaciones de vecinos en marcha. Desde el Ejecutivo municipal indicaron a este medio que en el último año reubicaron a 18 familias que vivían en sectores con riesgo aluvional. Fueron 15 en Toma Norte, dos en Rincón del Valle y una en Parque Industrial. El director Provincial de Regularización del IPVU, Marcos Zapata, explicó que están en proceso de reubicación en cuatro sectores. En 7 y 2 de Mayo trasladaron a 20 familias de 30 en riesgo; en el sector conocido como 10 y 11, a otras 10 familias; y en Ruca Antú a 9, sobre un total de 15 en peligro.

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