"Ricardo es una persona con mucha sensibilidad"

Joana Gieco. Corazón metalero. Hija del célebre cantautor, revela su vínculo con Ricardo Iorio y cómo se convirtió en tecladista del ex Almafuerte, que mañana llega a Cipolletti.

Luis Castillo

castillol@lmneuquen.com.ar

Joana Gieco, dueña de un apellido emblemático para la historia del rock nacional, por segunda vez llega a la zona de la mano de Ricardo Iorio, quien se presentará mañana con su banda en Kimika de Cipolletti. La pianista e hija del célebre León Gieco adelantó que el ex Almafuerte ya tiene listo un disco doble y además reveló cómo es la convivencia con un personaje polémico al que definió como sensible y verdadero. Por otro lado, le apuntó a José Palazzo luego de que el productor dijera que “no hay suficiente talento femenino” para el Cosquín Rock.

¿Habrá adelanto del nuevo disco?

Tenemos que esperar que Ricardo (Iorio) nos dé el OK para decir cuándo presentamos el disco, que será doble. Ya está terminado, masterizado y creo que se podrá escuchar pronto. El show que venimos haciendo es un recorrido de sus canciones que van cambiando en la lista.

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En cuanto al sonido, ¿toma distancia de Almafuerte?

Es distinto porque son bandas distintas. El disco tiene variedad de canciones y está espectacular. Ricardo se dio el lujo de grabar canciones de su autoría que nunca grabó cantándolas él. Son temas de Hermética, V8 y de otros autores que admira mucho, como José Larralde, León Gieco, Lito Nebia, Facundo Cabral, Ricky Espinosa de Flema, también una de Demis Rousso. Son como 22 canciones y es bastante particular.

Venís de una familia musical porque además de León tu mamá también toca la flauta traversa, ¿por qué la elección de los teclados?

Cuando tenía 6 años llegó un piano a casa, me puse a jugar y no me separé más. Había guitarras, armónicas, pero naturalmente me quedé con el piano. También es cierto que las guitarras iban y venían porque mi viejo siempre estaba de gira. El piano siempre estaba en casa y el tema pasaba por la música. Por ahí si había una batería, agarraba la batería. Primero fui a una escuela de música popular y después elegí la formación clásica. Me formé en ese aspecto por la técnica. Me parece que eso te despeja un montón de inconvenientes técnicos y además es parte de la formación.

¿Tu acercamiento al metal pesado cómo llega?

Viví mi adolescencia en la década del 90 donde abundó mucho el grunge con Nirvana, Alice in Chains, y eso me pegó fuerte. Igualmente lo nacional ya venía desde el vientre con Charly y en todos los recitales donde iba a parar. Me llevaron hasta un recital de Yes. En casa fui mamando mucha música country porque a mi viejo le gustó siempre Bob Dylan. Lo del metal viene después por propio gusto con V8, Hermética y más tarde Almafuerte. En la escuela teníamos un equipo y en los recreos poníamos V8. Era un secundario bastante particular y permisivo. Después se dio que mi viejo grabó con Ricardo y yo lo acompañaba a los estudios cuando tenía 16 años. Para mí eso era bastante familiar porque aprendía y veía siempre el proceso de los discos.

¿El llamado de Iorio a su banda fue sorpresa o estaba acordado?

Primero fue una sorpresa que me llamara para grabar cuatro temas en su disco Atesorando los cielos. Después fue un sorpresón tremendo ser parte de su banda. Imaginaba que iba a invitarme a tocar algún tema, pero no esperaba lo otro. La verdad que nunca busqué que me llamara. Siempre hice la mía y se dio porque se tenía que dar.

Teniendo en cuenta que es un personaje polémico a la hora de declarar, ¿con qué hombre te encontraste?

Yo me separo un poco de eso. Conozco a la persona real y verdadera. Ricardo es una persona excelente y totalmente solidaria. Ayuda a quien lo necesita y me baso en ese Ricardo, en sus canciones y letras. Cuando uno trabaja con otro siempre hay diferencias pero a mí me unen la música y ciertos pensamientos. No necesariamente uno tiene que estar en contra del otro porque no piensan lo mismo. Creo que esa es la virtud de relacionarse.

En varias letras Iorio hace mención sobre el amor, ¿en la intimidad deja ver su lado sensible?

Sí, totalmente. Es una persona con mucha sensibilidad social y es sensible él como persona. Él siempre nombra al amor como el motor básico de la vida. A veces eso queda un tanto relegado por el bullicio y quilombo.

Se armó una fuerte polémica porque José Pallazo manifestó que no hay ta-lento femenino para el Cosquín Rock, ¿qué opinión te merece?

Me gustaría encontrarme con alguien que me explique bien cómo es realmente el tema. Tengo entendido que a través de una investigación en 46 festivales (de diferentes géneros) la participación femenina era menos del 10%. En el rock era del 5%. No sé cómo se manejan y quién decide las bandas. Tampoco sé si es justo o no y de qué depende. Lo que dijo Palazzo es fuerte y no lo comparto. Quizás lo que quiso decir brutalmente fue que no hay la cantidad de formaciones femeninas para cubrir algún festival. Pero decir que falta talento femenino es muy fuerte. Talento hay masculino, femenino y ni me parece que el talento tenga que ver con el sexo. Bandas de mujeres no hay muchas pero sí hay muchas mujeres tocando en bandas. Después siempre hubo mujeres solistas en distintos géneros. Pero existe otra cosa que no se ve en el escenario: ¿quién te pensás que maneja a Horcas, a Carajo o Masacre? Son todas managers mujeres. Me extraña que Palazzo, que maneja uno de los festivales más grande del país, diga ese tipo de cosas.

¿Seguís con el proyecto Chulpa?

Grabamos un disco que se llama Vidala del monte, que grabé con una banda de gente de La Quiaca. Es una proyecto de música andina mezclado también con metal que por ahora no pude presentarlo.

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