Después de tres días de silencio, Rusia reconoció en las últimas horas que la explosión ocurrida el jueves en una de sus bases de lanzamiento de misiles cerca del Ártico involucró un proyectil de carácter nuclear, con un saldo de al menos siete muertos. Cinco de las víctimas son civiles, técnicos que trabajaban en la base, y dos militares. Además, hay tres personas que sufrieron quemaduras.
“Los especialistas de Rosatom (la Corporación Estatal de Energía Atómica) y del Ministerio de Defensa fallecieron como consecuencia de la explosión del motor experimental de combustible líquido”, confirmó la cartera en un comunicado difundido por la agencia RIA Novosti. “El ensayo del misil se llevaba a cabo en una plataforma marina. Una vez terminadas las pruebas, el propulsor del misil se incendió y posteriormente explotó, causando una onda de choque que arrojó a varios de nuestros especialistas al mar”, reveló Rosatom.
La prueba fue conducida en una “plataforma marítima”, señalaron las autoridades, a lo largo de las costas de la base militar de Severodvinsk. La empresa rusa agregó un dato: sus especialistas “realizaban investigaciones sobre la propulsión de misiles con radionucleidos (nucleido radiactivo)”.
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