Sabrina Aguirre, el mejor promedio de la UNCo

Tiene 24 años y el año pasado se recibió de licenciada en Historia con 9,79, por lo que en mayo le entregarán el Premio Manuel Belgrano.

Pablo Montanaro
montanarop@lmneuquen.com.ar

Neuquén.- Ya a los 15 años, cuando cursaba los últimos años del secundario, Sabrina Aguirre sabía que iba a estudiar Historia en la Universidad Nacional del Comahue (UNCo) porque le parecía que era la disciplina con la cual podía acercarse a la práctica a través de la docencia y la investigación, y además desechaba la idea del "intelectual aislado de la sociedad en su torre de marfil".

Nacida en Neuquén hace 24 años, Sabrina ingresó a la facultad en el primer cuatrimestre del 2010 y en junio de 2015 obtuvo el título de licenciada en Historia con un promedio de 9,79, por el cual recibirá en mayo el Premio Manuel Belgrano, que distingue a los estudiantes egresados que alcanzan el más alto puntaje de toda la universidad.

Se recibió en un tiempo óptimo: cinco años, con un promedio que es el más alto de los que se registraron en los últimos tres años.

En diálogo con LM Neuquén, esta joven que actualmente vive en Cipolletti comentó que tomó la carrera como "un proceso de formación". "Siempre me propuse estudiar porque sabía que eso me iba a servir en algún momento sin caer en lo utilitario del conocimiento".

Se considera "obsesiva" al punto de no dejar nunca de leer un texto. "Eso era lo que me llevaba a levantarme todos los días a las 7 de la mañana y pasarme siete horas seguidas leyendo y después irme a cursar", precisa.

Para Sabrina, la distinción que recibirá en mayo por el mejor promedio de los egresados de la UNCo en 2015, además de ser un "regocijo personal y familiar", representa el resultado de "ese cúmulo de esfuerzos que he hecho en estos cinco años de estudio y sacrificio".

Actualmente, además de dictar clases en el nivel medio en una escuela de Cipolletti, Sabrina está finalizando el profesorado y el doctorado en Historia. "Como lo son la investigación, la escritura y la lectura, la docencia es una pasión más en mi vida. Y no puedo dejar de tratar de abarcar todo", confiesa con una sonrisa.

Además de rescatar a Beatriz Gentile entre los docentes que tuvo, Sabrina dice que admira al historiador Tulio Halperín Donghi "a pesar de ser un viejo medio conservador", y a Waldo Ansaldi, dedicado al análisis sociológico de procesos históricos, sobre todo de los mecanismos de dominación político-social. "El amor de mi vida es la historia latinoamericana, por lo tanto, los historiadores que se dediquen a ese tema desde una perspectiva crítica siempre serán mi norte", explica.

Sobre la divulgación de la historia, especialmente destinada a los jóvenes, señala que ese "cliché" de que la historia sirve para poder entender el presente no le parece tal: "Cuando el docente se pregunta para qué quiero dar historia, desde ese para qué selecciona el tema y este tiene que relacionarse con problemáticas de la sociedad actual para que los jóvenes estudiantes puedan llevarse las herramientas y profundizar radicalmente la democracia en la que viven siendo sujetos activos y no pasivos, ciudadanos de primera y no de segunda".
"Creo que si se prioriza eso, se puede cubrir el programa curricular y lograr la finalidad crítica en la educación", concluye.

Historiadora con espíritu crítico

A la hora de explicar por qué se decidió por Historia, Sabrina aseguró que fue “algo personal e ideológico, de verte en una realidad que no te gusta y hacés el salto de ser criticón a ser crítico”.

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