"Se juzgan también los momentos que me faltaron con mi viejo"
“Este era mi papá, si ustedes saben dónde está diganme porque me gustaría saberlo”, le reclamó a los acusados por delitos de lesa humanidad Lucas López Asenjo, hijo de Jorge Asenjo, secuestrado en junio de 1976 de su casa en Cinco Saltos, Río Negro, quien se encuentra desaparecido. Exhibiendo la foto en blanco y negro de su padre, Lucas Asenjo se dirigió a los quince imputados del séptimo juicio que se desarrolla en Neuquén quienes siguen las audiencias por Zoom, algunos desde las unidades de detención y otros en sus domicilios.
Asenjo tenía 37 años, estudiaba Química Industrial, era militante del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) y periodista de “El Mundo” en Neuquén, diario de esta organización, cuando en la madrugada del 12 de junio de 1976 fuerzas del Ejército y de la Policía de Río Negro, además de militares "de mayor rango", ingresaron a su domicilio y se lo llevaron detenido. Fue trasladado a la comisaría de esa localidad y luego a la Unidad 9 de Neuquén hasta que finalmente, junto con otros detenidos, los trasladaron en avión hasta el centro clandestino de detención "La Escuelita" de Bahía Blanca.
Asenjo vivía con Nilda Valente, quien estaba embarazada de cuatro meses cuando lo secuestraron. Lucas nació después del secuestro de su padre.
Contó que a los 25 años supo que era hijo de un desaparecido. Lo supo de manera fortuita, cuando quiso donarle un riñón a su hermano mayor y fue rechazado. Dijo que su hermana tenía sospechas pero fue su abuela quien se lo confirmó y luego su madre le contó la situación. Señaló que “fue un alivio, entendí muchas cosas de mi niñez, de cómo crecí, de cómo me trataban y empezó a cerrar un circulo”.
Su hermana fue quien lo impulsó a comenzar a reconstruir esa historia y recordó un día que estaba intercambiando discos en una plaza “mi hermana me fue a buscar y me dijo ‘vamos a Lanús’ y me encontré golpeando la puerta de donde era la casa de mi viejo, donde estaba mi tío”.
Aseguró que desde ese momento empezó a averiguar y un día leyendo una entrevista a Nora Rivera, también secuestrada, descubrió que su padre había estado en el centro clandestino de detención “La Escuelita” de Bahía Blanca. Se contactó con Rivera con quien se encontró en un acto en Cipolletti donde plantaron árboles por los desaparecidos de la región. “Yo planté un árbol por mi viejo”, dijo en su declaración ante el Tribunal.
“Charlando con algunos de los que pasaron por el mismo lugar me fui enterando que lo habían visto en Bahía Blanca, Nora Rivera me contó de los vuelos que creían que iban a Tucumán, pero lo que no sé es qué pasó después. Qué pasó después es lo que vengo a preguntar yo acá”, dijo dirigiéndose al tribunal y exhibiendo una foto de su padre. “Este era mi papá, si ustedes saben dónde está díganme”, subrayó.
Describió que ser hijo de un desaparecido “me pone en un lugar de víctima sin hacerme mejor ni peor persona, me pone en un lugar de responsabilidad histórica, como último enlace entre las víctimas del terrorismo de Estado y los que vienen después, para que los jóvenes se lleven el relato en primera persona; los hijos tenemos una responsabilidad que llevo con orgullo y mucha militancia”, sostuvo.
Asenjo agradeció que se lleven a cabo estos juicios de lesa humanidad pero cuestionó “que en algunos casos llegamos tarde, corremos el riesgo de la impunidad biológica, se van muriendo algunos acusados sin juzgar “.
Además dijo que el objetivo es “saber la verdad, hay mucha gente que quiere saber lo que pasó”.
“Acá se juzgan también los momentos que me faltaron con mi viejo, y me falta la voz, me faltó haber compartido un asado, me faltó haber ido a la cancha con él, porque no lo tuve””, concluyó.
Previo al testimonio de Lucas Asenjo, declaró su madre, Nilda Valente. Relató que miembros del Ejército participaron del operativo que terminó con el secuestro de Jorge Asenjo. “Se lo llevaron esposado después de dar vuelta toda la casa”.
Dijo que se quedó con sus dos hijos sola y unas horas después fue a la comisaría de Cinco Saltos. Allí le dijeron que habían llevado a Asenjo pero que ya estaba en otro lugar.
Afirmó que durante varios meses realizó gestiones en el Comando de la Sexta Brigada del Ejército en Neuquén donde la atendía Luis Alberto Farias Barrera, jefe de la División Personal del comando, fallecido en noviembre del año pasado. “Nos decían que estaban averiguando, pero nunca daban una respuesta”, aseguró. Incluso también la madre de Asenjo viajó desde Luján donde vivía a Neuquén para saber dónde estaba su hijo.
Este séptimo juicio tiene como imputados a ex jefes militares y de fuerzas de seguridad nacionales y provinciales en perjuicio de 20 víctimas, de las cuales nueve permanecen desaparecidas.
Te puede interesar...
Leé más
En 25 fotos: así fue la marcha por el 8M en Neuquén y San Martín de los Andes
Noticias relacionadas











