Cada vez más personas pueden ver a este animal de cerca en el sector norte de la ciudad. Fotos y videos de varios visitantes.
Una grata sorpresa se llevaron los deportistas del grupo de entrenamiento Punto Trekking este jueves a la noche cuando se toparon de cerca con un zorro. El encuentro ocurrió cerca de la ruta que baja a Rincón de Emilio.
El animal se acercó solo, se quedó un buen rato y hasta dejó que lo filmaran. Eran las 21.15 cuando los deportistas hacían su rutina nocturna habitual por la barda neuquina, entre la ruta que baja a Rincón de Emilio y las canchas de la UNCo, cuando apareció él: un zorro que, lejos de asustarse, decidió que aquella compañía humana no le resultaba del todo desagradable.
Se acercó despacio, con esa mezcla de curiosidad y elegancia que solo tienen los zorros, y se quedó. Un buen rato. El tiempo suficiente como para que los deportistas lo filmaran sin que lo preocupara demasiado. Nadie lo molestó, nadie se le abalanzó encima. El respeto fue mutuo y el momento, único, según contó a LM Neuquén uno de los deportistas.
El pequeño visitante parecía un cachorro, aunque demostró tener el temple suficiente como para plantarse frente a un grupo entero de personas sin pestañear.
El episodio no hace más que confirmar lo que los neuquinos que salen a entrenar en la barda ya saben: la barda es un ecosistema extraordinario que convive, casi en secreto, con la ciudad.
A pocos minutos del centro, este paisaje de meseta volcánica ofrece senderos de tierra, desniveles exigentes, vistas panorámicas del río Neuquén y del ejido urbano, y una fauna que recuerda que la ciudad es mucho más que asfalto.
De noche, la experiencia cambia de dimensión. El cielo despejado de la Patagonia se abre en toda su magnitud, el silencio es casi absoluto y el aire frío despierta los sentidos. Por eso grupos como Punto Trekking eligen el horario nocturno: porque entrenar bajo las estrellas en la barda no tiene comparación.
Hace apenas unas semanas, Neuquén inauguró un parque temático que tiene entre sus figuras más convocantes una gran estructura con forma de zorro, que rápidamente se convirtió en punto de encuentro, foto obligada y nuevo ícono urbano de la ciudad.
Esta plaza con muchos juegos para chicos y grandes se ubica en un sector del Parque Norte, sobre el sendero del Balcón del Valle, a la altura del Cristo, uno de los puntos más reconocidos del paseo.
La estructura principal del espacio es un mangrullo con forma de zorro patagónico, pensado como un juego integral y, al mismo tiempo, como un símbolo de la fauna característica de las bardas neuquinas. La propuesta buscó reforzar el vínculo entre el juego y el entorno natural.
Otro encuentro
Pero no solo los deportistas de este grupo de entrenamiento fueron agasajados con la visita natural. Sino que cada noche son muchos los visitantes que pueden disfrutar de un encuentro cercano con este animal autóctono.
Martín, otro joven deportista de la ciudad envió a este diario varias fotos de una pareja de zorritos quienes se asomaron por el Balcón del Valle.
En esa oportunidad la visita también permitió la captura de videos y fotos que inmortalizaron estos animales nativos para siempre.
Te puede interesar...










