Se quiso matar en el juicio tras escuchar la condena

Consumió veneno y está grave. Le dieron 30 años por violación.

Las autoridades judiciales y policiales francesas aún no pueden explicarse qué fue lo que ocurrió. Cómo un hombre de 45 años, llamado Willy Bardon y que estaba sentado en el banquillo de los acusados oyendo la sentencia que lo hará pasar los próximos 30 años de su vida preso, ingirió un producto tóxico, un veneno, con el fin de suicidarse. Sí, ahí mismo, enfrente del Tribunal que lo acababa de condenar, el sujeto acusado de haber secuestrado y asesinado a una joven hace casi 18 años decidió poner fin a su vida tras escuchar el veredicto y ahora está internado, en grave estado de salud.

"Su pronóstico vital sigue siendo reservado", declaró el fiscal de Amiens, Alexandre de Bosschère, quien comentó que "según los familiares y los análisis realizados, absorbió un producto pesticida". Bardon, no bien escuchó el fallo condenatorio, se tomó un comprimido y lo bajó con agua de una botellita que tenía con él, mientras los familiares de la chica muerta en 2002 celebraban la condena. "No nos explicamos cómo pudo ocultarlo, porque había sido registrado", se cuestionó el fiscal, volviendo a la pregunta inicial, porque lo que ocurrió no tiene explicación.

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A pesar de que Bardon estaba acusado de secuestro, violación y asesinato, el Tribunal decidió absolverlo del homicidio y culparlo por los otros dos cargos, al cabo de un juicio que llevó 13 audiencias con la participación de 47 testigos y peritos varios de ambas partes. La víctima se llamaba Elodie Kulik, era empleada bancaria y tenía 24 años en enero de 2002, cuando fue secuestrada, violada, estrangulada y quemada. Antes de morir, la chica alcanzó a llamar al 911 y dejar un pedido de auxilio, en una grabación que duró 26 segundos y terminó siendo considerada como la pieza central en el desarrollo de este caso.

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A lo largo de todo el juicio, Bardon sostuvo su inocencia total. Y si bien quedó demostrado que en la escena del crimen hubo otro hombre, de nombre Grégory Wiart, éste falleció en 2003, por lo que no fue parte del jucio a pesar de que muestras de su ADN fueron identificadas en el lugar donde apareció el cuerpo y, para la Justicia, "su participación fue innegable".

Tras el veredicto, y en paralelo a que Bardon consumiera el veneno, el papá de Elodie, Jacky, se puso a llorar y abrazó a sus familiares.

"Se hizo justicia. Ahora podré ir a su tumba y la de Rose-Marie (la mamá de la joven asesinada, quien perdió la vida en un accidente de tránsito) y decirles que hice mi trabajo", comentó.

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