Se radican 3 venezolanos por día en la provincia

Lideran el ranking de migrantes. Les siguen bolivianos y paraguayos.

Natalí Ruiz de Galarreta

ruizn@lmneuquen.com.ar

Neuquén.- Escapando de la profunda crisis socioeconómica, los venezolanos lideran el ranking de migrantes que llegan en busca de mejores oportunidades: 90 venezolanos por mes quieren llamar a Neuquén su nuevo hogar.

La angustiante inestabilidad económica por la que transita el país liderado por Nicolás Maduro generó desde el 2012 un notable ingreso de venezolanos a la región, con un pronunciado pico de actividad a partir de enero de 2018. En lo que va del año, 390 ciudadanos de la República Bolivariana de Venezuela aplicaron para obtener la residencia permanente en Neuquén, de acuerdo con lo estimado desde la sede provincial de la Dirección Nacional de Migraciones.

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Su director, Ricardo Leszczynski, explicó a LM Neuquén cómo los trámites de residencia de venezolanos se dan de manera numerosa y sostenida desde principios de este año. Según los datos que maneja la dirección, son de 80 a 90 trámites por mes.

Tal es el flujo que la comunidad ya cuenta con 1300 personas asentadas sólo en Neuquén capital y alrededores.

Un fenómeno vigente es que no todos los que llegan desde Venezuela se ocupan en la industria petrolera, ya que los últimos solicitantes ingresan como profesionales calificados de diversas ramas como médicos, bioquímicos, ingenieros, traductores o docentes.

Quienes llegan primero son personas en edad laboral activa, de entre 18 a 45 años. “Primero suele ingresar el padre de familia, para después traer a sus hijos y al resto de la familia”, precisó Leszczynski. Por este motivo, hay expectativa a que en un futuro cercano la comunidad inmigrante de este país siga en aumento.

Tras sus pasos, las poblaciones de Bolivia y Paraguay son las que siguen en cantidad de pedidos de residencia en Neuquén. “Es un reclamo constante desde estas comunidades. Los bolivianos sobre todo están orientados a la industria de la horticultura y fruticultura, y los paraguayos orientados al ámbito de la construcción”, detalló Leszczynski. Los chilenos, por el momento, quedaron rezagados a un cuarto puesto.

Actualmente, los venezolanos que buscan tramitar la residencia tienen lo que se denomina un ingreso “directo”, al ser considerados aún como miembros del Mercosur, aunque este organismo suspendió al país desde agosto de 2017.

Sólo un documento y el pasaporte les es exigido a estos viajeros para pedirla. Luego, desde la oficina de migraciones se toman su tiempo para investigar los antecedentes en organismos de seguridad internacionales (como Interpol), para corroborar los datos del solicitante.

venezolano

“Lo más complicado fue dejar allá a nuestros hijos”

El venezolano Paulo de Miranda emigró junto a su pareja porque en su país “la devaluación es del mil por ciento por semana”.

Cinco dólares por mes. Ese es el sueldo que, como un profesional en el empleo público, reciben ahora los trabajadores en Venezuela.

“Te alcanza para pagar un pollo, y un poco más. La verdad es que está todo muy complicado”, enfatizó el hombre, mientras esperaba pacientemente su turno en la delegación de migraciones de esta ciudad para comenzar el trámite de residencia.

La falta de empleo y la hiperinflación que azota al país caribeño alejan a quien tiene la oportunidad de buscar en otras latitudes un futuro mejor. Paulo y su esposa, ambos ingenieros en petróleo y con menos de 30 años, dejaron a sus dos pequeños hijos al cuidado de sus abuelos en su país natal. Sin ningún tipo de contacto en Neuquén, se lanzaron a encontrar empleo en el mercado local.

“Hemos visto las noticias de que acá se preocupan por tener una devaluación del 20 por ciento. Allá es del mil por ciento por semana. El mismo día vas a comprar algo, retornas a tu casa y cuando vuelves ya está mucho más caro. Y del último año para acá fue cada vez peor”, aseguró.

Angustiado, comentó que en Venezuela el trabajador “no tiene para vivir”. Incluso empleado en una empresa como PDVSA (Petróleos de Venezuela), Paulo y su familia tenían que rebuscárselas constantemente. Contó cómo con algunos parientes en Isla Margarita (donde el licor se compra más barato), debían dedicarse a comerciar licor, chocolate y otros alimentos en los mercados de sus barrios para lograr darles de comer a sus hijos, y a duras penas, ya que aseguró que es necesario recaudar 100 dólares como mínimo para pasarla de manera estable.

“Lo más complicado fue despegarme de nuestros hijos, pero aquí nos hablaron de muchas oportunidades y por lo menos queremos intentarlo. Luego, los traeremos”, concluyó.

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