Londres. Una pareja de jubilados decidió quitarse la vida dejando la llave de gas encendida. Sin embargo, dentro de la terrible decisión que tomaron, buscaron antes de morir salvaguardar a su hija: “Peligro, nos suicidamos usando gas”, decía una nota que dejaron en la entrada.
Martin y Catherine Joyce hicieron la señal de advertencia para que Amanda, su hija, se diera cuenta de la situación. La pareja, de 68 y 66 años respectivamente, fue encontrada sin vida en su casa del barrio de Wimbledon, acostada en su cama y con el pijama puesto. Amanda, al llegar a la casa de sus padres, se encontró con varias bolsas de ropa embalada, con el fin de donarlas. La pareja dirigía la compañía de bienes raíces Insignias Limited (una deuda que tenían en su negocio habría sido el detonante de semejante decisión).
Según los investigadores, una de las razones habría que buscarla en que ellos “ya no podían vivir la vida que les gustaba como la deseaban. Ante el cambio económico que iba a motivar modificar su estilo de vida, prefirieron la muerte”.
Martin y Catherine no se mostraban deprimidos, por lo que la sorpresa fue aún mayor. Sin embargo, la hipótesis que manejan es que de este modo se aseguraron una buena muerte que, de haber seguido endeudados, no habrían podido tener. Obviamente que, ante el fuerte olor a gas, los edificios vecinos fueron evacuados para evitar el mínimo chispazo que hubiese provocado una explosión y un incendio. Afortunadamente, nada de eso ocurrió y no hubo que lamentar más víctimas.
La detective Talia Schurr describió que “todo estaba perfectamente en su lugar y no había ningún signo de violencia o lucha. Ambos lo pensaron muy metódicamente y se aseguraron, al dejar esta nota de advertencia, de que nadie entre a buscarlos con cualquier tipo de elemento que pudiese ocasionar un problema mayor”.
110.000 dólares debía la pareja por malos negocios.
Los investigadores determinaron que los Joyce tenían la deuda era producto de sus actividades en su empresa inmobiliaria, Insignia Partnerships Limited, aunque vivían en un departamento de unos dos millones de dólares.
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