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Se tiró al agua y lo atrapó la marea extraordinaria

La pleamar extraordinaria eleva el nivel del mar más allá de lo habitual.

El reconocido kitesurfista Iván Carpintero logró rescatar este martes con la fuerza de su propia vela a un muchacho, de unos 25 años, que había quedado atrapado en un caño por donde circula agua de la ría al denominado Lago Artificial, a escasas cuadras del centro de San Antonio Oeste.

El conducto, que cruza bajo una calle de doble mano y tiene un diámetro de algo más de un metro (aproximadamente), posee una reja de barrotes verticales, lo que impidió que arrastrara al bañista más adentro, lo que hubiera implicado otras consecuencias.

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Los gritos de una chica, quien sería la novia del accidentado, alertaron al numeroso grupo aficionados al kitesurf que se había reunido poco después del mediodía en la punta del club Náutico, desde donde salían a navegar aprovechando la pleamar extraordinaria, un fenómeno que se repetirá hasta mañana.

Carpintero contó que se desplazaba a pocos metros de donde se escuchaba el pedido de auxilio y otras personas daban muestra de agitación, y de inmediato se acercó para ver lo que ocurría. "Vi al pibe que estaba aprisionado y hacia movimientos como de desesperación, y fui enseguida a ayudarlo. Le pedí que se agarrara del arnés -el que sujeta la vela- porque el agua lo chupaba. Cuando lo tuve me impulsé para salir, pero se zafó por la misma fuerza del agua. En el segundo intento logré sacarlo", relató Carpintero aún conmovido, minutos después del incidente.

Testigos indicaron que concurrieron dos patrulleros de la Policía, pues alguien alertó a la Comisaría Décima al advertir el episodio. También mencionaron la presencia de una camioneta de la Municipalidad, y que varias personas estuvieron observando la zona donde había sucedido todo.

Había mucha gente que disfrutaba la calurosa tarde, además de los kitesurfistas, y se podía palpar el estado de tensión que permanecía en el ambiente aún varios minutos después del evento.

La pleamar extraordinaria eleva el nivel del mar más allá de lo habitual. La de este martes no fue de las más altas, ya que el viento era del norte y no del este. De todos modos, el mar tapó el caño enrejado, y eso pudo haber desorientado al bañista.

Según se pudo saber, el joven se arrojó al agua a varios metros de distancia, pero la corriente lo succionó con tal fuerza que impidió que pudiera resistirse.

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