"Se ve abuso de poder en Neuquén"

Ricardo Riva. Defensor del Pueblo. Entró en su último año de gestión y dice que no se postulará a la reelección. "Seis años es un tiempo prudencial", afirma.

Alfredo Enrique

enriquea@lmneuquen.com.ar

A menos de un año de la finalización de su gestión en la Defensoría del Pueblo, Ricardo Riva sostiene que el aumento del 700% de la actividad en sus oficinas no es una consecuencia del incremento de la conflictividad en la ciudad, sino en la inserción del organismo en la comunidad. La cifra podría explicarse también en que, para el defensor, más del 20% de los vecinos vive en la marginalidad y en condiciones de alta vulnerabilidad. Pero una de las cosas que más le llaman la atención a Riva es “el abuso de poder” a los vecinos, tanto desde el Estado como desde el sector privado.

El 17 de agosto una fecha importante para la Defensoría: cumple 17 años y ya no se trata de un organismo decorativo, como se presumía que iba a ser en sus comienzos.

Si se recorren los barrios, hay mucha gente viviendo en una precariedad muy grande”.

“No sé si creció la conflictividad, sino que la Defensoría ha ido creciendo y hemos adquirido experiencia. Al inicio de mi gestión abrimos delegaciones en el oeste primero; después incorporamos Parque Industrial y Confluencia.

¿Cuál es la conflictividad más grande que percibe de la sociedad neuquina?

Una de las cosas que más se ve es el abuso de poder en Neuquén por parte de todos los estamentos, no solamente del sector público. También se ve en el sector privado con las estafas, con incumplimientos de cuestiones legales, de no reconocer el otro, no respetarlo.

Y cuando los planteos no se pueden solucionar, ¿qué hacen, acuden a la Justicia?

Sí, todos los juicios que hemos iniciado desde la Defensoría los hemos ganado. Son más de 30 causas, de las cuales unas 16 son amparos ambientales.

—¿Es significativo que haya tantos diferendos por cuestiones ambientales?

Es fundamental porque el ambiente se convierte en otro vulnerable porque es desconocido, no es respetado, es ninguneado.

¿Comúnmente a qué refieren?

Cloacas, desagües pluviales que no están o se hacen mal, conexiones irregulares...

¿Ponen más tensión a los problemas de infraestructura de la ciudad?

Nosotros hablamos de desplanificación o falta de planificación de la infraestructura de Neuquén.

¿Los funcionarios dan respuestas cuando usted les presenta un planteo de algún vecino?

Sí, hemos logrado que no se hable más de personas ilegales, sino de cuestiones que hay que resolver. O que bajen los decibeles con descalificaciones personales. Nuestro trabajo no es en contra de ninguna gestión. Lo que hacemos es estar del lado de las personas cuyos derechos no les son respetados. Son personas a las que los funcionarios recurrieron por sus votos.

—¿Qué porcentaje de la población de la ciudad vive en condiciones de mayor precariedad?

Y más del 20%. Si se recorren los barrios, se puede ver a mucha gente viviendo en una precariedad muy importante. Viven en una situación de vulnerabilidad porque no tienen ingresos formales, no tienen obras de infraestructura básica.

—¿Y qué necesitarían para mejorar su calidad de vida?

Cloacas, agua, una vivienda digna, transporte de calidad, un ambiente también de calidad.

—Comenzó el último año de su gestión. ¿Piensa postularse para la reelección?

El esfuerzo que quiero hacer este último año es que se instale más la Defensoría, que toda la gente sepa de este organismo. No se me pasó por la cabeza la reelección. Blanca (Tirachini) fue la primera defensora, quiso repetir y lo eligieron a Juanjo (Dutto); también él quiso repetir y no lo eligieron. Creo que 6 años es un tiempo prudencial. Si hablamos de república, puede venir otra persona con otras ideas y otra visión. Lo importante que queda claro de nuestra gestión es que la Defensoría tiene legitimación para actuar.

¿Es necesaria una Defensoría provincial?

Sí, es necesaria.

—Y de acuerdo con su visión, ¿por qué cree que no funciona aún?

Supongo que tiene que ver con que hay una resistencia a esta figura. Esto es así incluso a nivel nacional, donde la Defensoría está vacante desde hace más de 10 años. Es porque es una figura contra poder, no en contra de ninguna gestión.

—¿Por qué últimamente la Defensoría se involucró en jurisdicciones de localidades vecinas?

Son localidades que, al no tener un defensor, vienen a asesorarse. Por suerte hay ciudades que ya tienen Defensoría, como Zapala o San Martín de los Andes, y otras localidades que la quieren crear, como San Patricio del Chañar.

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