Se volvió de Irak apostando a la vida y murió en Dallas

Terrible historia de uno de los policías asesinados por un francotirador.

DALLAS

Todo Estados Unidos se mantiene convulsionado por los enfrentamientos con signos raciales que se han producido en los últimos días. En medio de esa tensión van surgiendo historias, como la de uno de los cinco agentes de la Policía de Dallas que fueron asesinados en medio de una manifestación pacífica organizada por el movimiento Black Lives Matter (esa protesta había sido convocada en honor a los dos afroamericanos asesinados la semana pasada por policías sin justificativo alguno y a sangre fría). La de Patrick Zamarripa es una de esas historias.

Este joven mexicano, una de las víctimas de Micah Johnson -el joven negro de 25 años sin antecedentes policiales que asesinó a los cinco agentes-, hacía ya cinco años que había tomado una decisión para cambiar su vida: abandonar el Ejército, irse de Irak, dejar atrás la guerra, para volver a Estados Unidos, estar cerca de su familia y, por qué no, formar la suya.

Fue entonces que cambió las polvaredas de Irak por las avenidas con rascacielos del centro de Dallas. Quería casarse, tener hijos y no faltar a ningún partido de los Cowboys. La semana pasada había quedado con su padre en ir al estadio, pero el jueves por la noche, durante la manifestación que acabó en un desquiciado tiroteo, una bala fatal esquivó su chaleco antibalas y se le coló por la axila y lo terminó matando en el acto.

“Le encantaba ser marine y ahora policía. Fue varias veces a la guerra. Me enseñaba fotos de helicópteros y tanques. Estaba muy orgulloso. Pero ha tenido que morir aquí, por los disparos de un loco”, dijo Rick Zamarripa de su hijo. La familia, de origen mexicano, se ha amurallado en torno a la mujer y los dos hijos que deja el policía de 32 años. “Ahora no queremos ver a nadie”, se disculpan.

Patrick Zamarripa era uno de los 500.000 latinos de Dallas, una de las capitales con mayor porcentaje de población de origen hispano -40%- y en su gran mayoría mexicano. Cuando acabó el instituto pasó unos meses sin decidir muy bien qué hacer. Pidió consejo a la familia y entre su hermana mayor y un par de tíos, todos reservistas del Ejército como tantos jóvenes hispanos durante los últimos años, y apostó por la Marina. Después la historia es conocida. Se volvió de Irak apostando a la vida y terminó siendo uno de los policías asesinados en Dallas.

Obama se vuelve antes de España

El presidente estadounidense agradeció la cooperación militar de España desde la base naval de Rota (Cádiz): ”No podríamos pedir un mejor aliado que España”, dijo Barack Obama ante las tropas estadounidenses y españolas en la base. Obama regresará enseguida a Washington en lugar de quedarse un día más debido a las tensiones raciales y la matanza de cinco policías en Dallas.

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