Secuestrada en la meseta: "Me pegaba todos los días"

Ángela Garro relató el sufrimiento al que la sometió su ex pareja.

Olga Cabeza
cabezao@lmneuquen.com.ar

NEUQUÉN
"Todo el tiempo me pegaba, me obligaba a estar con él, yo no podía decir que no a nada porque se ponía más loco y me pegaba como una bestia, sentía que me iba a morir". Con voz temblorosa, pero cumpliendo con su promesa de no llorar más por su ex pareja, Ángela Garro le contó a LM Neuquén cómo fue el padecimiento que vivió durante los seis meses que la mantuvo secuestrada.

Lejos de su casa, junto con sus hijos, embarazada de cuatro meses y presa del miedo porque el hombre que le pegaba está libre, Ángela aceptó hacer pública la historia, para que a nadie más le pase.

"Fue un infierno, me amenazaba con cuchillos que tenía en la casa o con un arma, y todos los días me pegaba, a veces con un rebenque. Estaba obsesionado con que sufriera, siempre supe que tenía que escaparme a pesar de tener mucho miedo", aseguró.

Tras más de diez años de maltrato, la mujer decidió poner punto final a la relación con el padre de sus seis hijos. Hizo la denuncia y logró una orden de restricción. Pero veinte días después, cuando iba a una carnicería a pocas cuadras de su casa, el hombre la subió por la fuerza a su camión y se la llevó a la casa que habían compartido en la meseta.

El tormento de Ángela fue permanente: "Cuando le suplicaba que no me pegara más porque me iba a matar, me decía que no le importaba que me muriera, que así me iba a hacer pagar por haberlo denunciado", aseguró.

La mujer no alcanzaba a recuperarse de una golpiza cuando él volvía a atacarla. "Intentaba que mis hijos no vieran lo que me hacía. Los nenes le tienen mucho miedo. 'Esto le pasa a mamá porque es una traidora que me denunció, ustedes no tienen que ser traidores como ella', así los amenazaba", recordó.

Su secuestrador no salía de la casa durante semanas. "Cuando lo hacía, me dejaba al cuidado del hermano con la orden de 'si se hace la loca, partile la cabeza'. La ropa que usábamos y lo que comíamos eran cosas que nos traía un hombre del basurero. ¡Los juguetes de mis hijos son de basurero!", dijo indignada.

Los últimos días los recuerda como los peores: "No podía ir al baño, porque entraba conmigo asegurándose de que no me escapara".

El caso de Ángela estuvo judicializado desde un primer momento y, además de la orden de restricción, la Policía debía cumplir con rondines, pero sólo fueron 20 días.

"Siento que la Justicia me abandonó, nunca se preocupó por saber cómo estaba yo. Nunca se preocuparon por acercarse a verme. Pero a pesar de todo hay que denunciar, una no puede quedarse callada", concluyó Ángela.

El escape
"¡Me sentí tan bien en ese momento, pude respirar!"

Ángela, mamá de seis hijos y embarazada, pudo escapar de su captor el jueves a la mañana.
Esperó sentada en el camión que el hombre dejara de vigilarla unos minutos y huyó: "Abrí la puerta y salí disparando. Pensé que ahí iba a poder liberarme. Me sentí tan bien en ese momento, aunque tuve que correr. Respiré", aseguró. Cuando llegó a una verdulería de Parque Industrial en busca de ayuda, el dueño del lugar volvió a entregársela a su captor. "Pensé que ese día me mataba", recordó. Una mujer que iba por la calle y vio cómo intentaba llevarla a la fuerza, quiso ayudarla y se tiró encima de su ex y Ángela pudo correr. Cayó en medio de la calle, pero no le importó, se paró y siguió corriendo. A pocas cuadras, dos perros la atacaron y la tiraron al suelo. "No sé cómo hice para zafarme, una mujer me abrió la puerta de su casa y me ayudó. Ella llamó a la Policía que demoró más de media hora hasta que me encontraron", concluyó.

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