Seguridad interior

La columna de Bernardo Stamateas. Licenciado en Psicología, sexólogo clínico y escritor (www.stamateas.com).

Un alfa es aquel que es líder (creador), que ve un poco más que el resto. Un beta es aquel que es seguidor (ejecutor). Por ejemplo, el mozo al que se le pide un café y sólo trae café es beta; pero el mozo que pregunta "¿quiere una medialuna?" es alfa. Todos podemos ser uno u otro. El alfa siempre está proponiendo algo; el beta siempre está obedeciendo a lo que le dijeron que haga.
En el pasado, los primeros eran los que salían a cazar mamuts, mientras que los segundos eran los que se quedaban en la cueva preparando el fuego. Ni unos ni otros son malos, ambos son necesarios.
En una pareja puede haber un alfa con un alfa, un beta con un beta, o un alfa con un beta y cada una funciona a su manera.
El problema no radica en el rol que ocupa cada uno, sino en si uno o ambos son inseguros.
El ser alfa o beta es algo innato, una manera de funcionar que viene desde la cuna. Pero se puede ser un alfa inseguro o un beta inseguro.

¿Pero cómo es una persona insegura?


1) Alambra su espacio. No permite que nadie le sugiera o le enseñe nada porque piensa: "Esto es mío y lo manejo yo". Hay personas que rodean su familia o su trabajo y le colocan un cerco electrificado a su espacio. Si alguien de afuera les aporta algo, lo viven como una humillación.

2)Busca símbolos externos. Busca el título, la marca, el estatus social. Busca demostrar que tiene dinero o conocimiento. Por eso sufre si pierde alguna de sus posesiones o contactos. Es desconfiado porque siente que el otro le va a quitar algo.

3)Grita y matonea. Una persona que grita da señales de que no tiene recursos internos para resolver un problema. Aquel que envía un correo electrónico intimidante o sube frases duras a las redes sociales es inseguro. Busca siempre pelear con la gente. Es rígido, ya que tiene miedo de sobrepasar algún límite.
Se siente amenazado por la seguridad del otro. El inseguro cuestiona la seguridad de los demás. Toda persona que se detiene a mirar el error del otro, la acción del otro, el pensamiento del otro, es insegura.
En cambio, una persona segura, sea alfa o beta, se para sobre su identidad: sabe quién es.
Nadie vale ni por lo que hace, ni por lo que tiene, ni por lo que sabe, sino por el hecho de ser un ser humano.

Una persona segura conoce su espacio y su rol en todos los ámbitos, pero no lo electrifica.
Aceptar que uno es inseguro y decidirse a crecer es comenzar a transitar el camino de la seguridad interior.

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