Seguridad interior
En el pasado, los primeros eran los que salían a cazar mamuts, mientras que los segundos eran los que se quedaban en la cueva preparando el fuego. Ni unos ni otros son malos, ambos son necesarios.
En una pareja puede haber un alfa con un alfa, un beta con un beta, o un alfa con un beta y cada una funciona a su manera.
El problema no radica en el rol que ocupa cada uno, sino en si uno o ambos son inseguros.
El ser alfa o beta es algo innato, una manera de funcionar que viene desde la cuna. Pero se puede ser un alfa inseguro o un beta inseguro.
¿Pero cómo es una persona insegura?
Se siente amenazado por la seguridad del otro. El inseguro cuestiona la seguridad de los demás. Toda persona que se detiene a mirar el error del otro, la acción del otro, el pensamiento del otro, es insegura.
En cambio, una persona segura, sea alfa o beta, se para sobre su identidad: sabe quién es.
Nadie vale ni por lo que hace, ni por lo que tiene, ni por lo que sabe, sino por el hecho de ser un ser humano.
Una persona segura conoce su espacio y su rol en todos los ámbitos, pero no lo electrifica.
Aceptar que uno es inseguro y decidirse a crecer es comenzar a transitar el camino de la seguridad interior.
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