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"Ser hoy una escritora exitosa es una compensación al horror que viví por ser travesti"

Con su novela "Las malas", en el que retrata el universo de un grupo de travestis del Parque Sarmiento de Córdoba, Camila Sosa Villada se consagró como escritora. En diálogo con LMN habló sobre sus comienzos en la escritura, sus años entre la prostitución y los estudios y la importancia del cupo laboral trans.

“Un día van a venir a golpear esa puerta para avisarme que te encontraron muerta, tirada en una zanja”, le dijo su padre cuando dejó su La Falda natal para ingresar en el mundo de la prostitución en la capital cordobesa. Hacía años que había dejado de ser Cristian Omar para convertirse en Camila, quien comenzó a ganarse la vida ejerciendo la prostitución en el Parque Sarmiento mientras estudiaba Comunicación Social en la Universidad Nacional de Córdoba -que luego dejó para hacer cuatro años de la Licenciatura de Teatro-, y soñaba en convertirse en una actriz de éxito y en una escritora cuyos libros figuren en el top ten de los más vendidos.

Ahora, esos sueños se hicieron realidad. Nacida en 1982, Camila Sosa Villada afirma en diálogo con LMNeuquén que se sintió escritora toda su vida: “salí a vivir una vida que me permitiera escribir”. Cuando se encerraba en su cuarto, sus padres sabían lo que hacía “escribir y vestirme de mujer, eso los expulsó de mi mundo y a mí me salvó de su odio: mi romance conmigo misma, mi mujer prohibida”, comentó.

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Cuando llegó a Córdoba capital a los 18 años para estudiar en la universidad, fue una noche a espiar a las travestis del Parque Sarmiento y allí encontró su lugar de pertenencia en el mundo, escribió Juan Forn en el prólogo de Las malas (editorial Tusquets), que está entre las diez finalistas a la mejor novela argentina publicada en 2019 del Premio Medifé-Filba que se entregará en noviembre.

Forn descubrió la potencia de la escritura de Camila y sus compañeras travestis le enseñaron cuánto valía su cuerpo y cuál era el precio que debía ponerle. “Con ellas aprendí a defenderme y a mirar dos veces a una persona antes de emitir un juicio. Yo no estaría acá, hoy, si ellas no me hubieran defendido de policías y clientes de mierda. Estaría en una zanja, seguramente”, explicó.

Después de cursar la facultad de día y de trabajar de noche en el Parque Sarmiento, en la madrugada Camila se encerraba en su pieza y escribía en el reverso de los apuntes de la facultad unos poemas en un blog que llamó La novia de Sandro. “Esos poemas fueron escritos después de la separación del hombre al que le dedico el libro. Muestran lo difícil que es deshacerse del afecto en una pareja en la que se muere el amor”, explicó cuando el editor Alejo Carbonell eligió veinte de aquellos setenta y pico de poemas y los publicó en un libro en 2015. Este año ese libro ha sido reeditado “con versos intensos que atraviesan la magia y los misterios del amor travesti”, como definió Dolores Reyes en la contratapa del volumen reeditado por Tusquets.

Su primera vez en un escenario fue en un espectáculo unipersonal llamado “Carnes tolendas” y un tiempo después protagonizó la película “Mía” y en 2012 protagonizó la serie televisiva “La viuda de Rafael”. Volvió al teatro con las obras “El bello indiferente”, “Despierta, corazón dormido/Frida”, “Putx madre” y “El cabaret de la Difunta Correa”.

¿Cuál fue el libro que la marcó en la infancia y le llevó a decidir ser escritora?

Creo que la aparición en mi vida de Federico García Lorca fue muy fuerte e importante. Ya a los 9 años empecé a analizar las metáforas, las comparaciones en las clases de Lengua. García Lorca fue el contacto más brutal que tuve con la poesía. No en vano escribía sobre mujeres, sobre las pasiones que le pertenecían a mujeres y era un homosexual terrible. Después a los 12 años en una semana me leí Cien años de soledad de Gabriel García Márquez, y fue un acierto aún sin entenderlo del todo, siéndome ajeno completamente en muchos pasajes. Y a los 21 años hubo un antes y un después cuando llegué a Marguerite Duras, cuya literatura fue reveladora para mí.

¿Siente que "Las malas" pueda lograr el efecto de ver con otras miradas el un efecto de ver con otras miradas ese mundo de las travestis y la prostitución?

No lo sé, me gustaría creer que sí y que son los artistas los que corren límites, los que rompen fronteras, que son los artistas los que nutren la política y a la vida política de los pueblos. Me gustaría que eso fuera así. Las malas es la historia de ese grupo de travestis, sería incapaz de retratar la enorme diversidad, la cantidad de colores que hay en la población travesti en este país y en cualquier país del mundo.

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"Las Malas" es una de las obras finalistas del premio Filba-Medifé que consagra a la mejor novela publicada en 2019. "Salí a vivir una vida que me permitiera escribir”, afirmó.

Cada travesti tiene una historia que no es igual a la de otra…

Así es. Las historias son muy personales, son únicas, irrepetibles e irremplazables. Mi novela muestra apenas una porción de ese mundo que yo pude abarcar con la escritura. Por supuesto se están perdiendo todo el resto de colores que hay y a los que deberían atender las personas, de acercarse con una curiosidad diferente, sabiendo que no somos enemigas de nadie, que no estamos matando a nadie, que no estamos quedándonos con el pan de nadie. Además hay infinidad de historias para conocer y que hablan también de la historia de un país y es nuestro deber como ciudadanos acercarnos a la mayor cantidad de historias posibles para saber dónde estamos parados.

La reglamentación del cupo laboral para travestis, transexuales y transgénero que se ha reglamentado cree que abrirá la posibilidad de concretar otros reclamos que lleva adelante el colectivo LGBT.

Es una de las grandes fibras que hay que mover para que se acomode todo el resto que está en la imaginación de la gente desde siempre. Que sea habitual que se nos encuentre desenvueltas en cualquier tipo de trabajo, en cualquier lugar de la ciudad, a cualquier hora y no estemos en la imaginación como fantasmas. Creo que el tema de la inclusión laboral es importante como también que estemos en la educación, en la escuela, que se hable de nosotras en la medicina, que estemos presentes en la concepción de un mundo que es diverso y que nos ha excluido desde siempre. No creo que la inclusión laboral sea la único pero sí es una de las cosas más importantes.

"Que sea habitual que se nos encuentre a las travestis en cualquier tipo de trabajo, en cualquier lugar de la ciudad, a cualquier hora y no estemos en la imaginación como fantasmas".

¿Qué significa que Las malas esté hoy compitiendo entre las mejores novelas publicadas, ser traducida a otros idiomas y llegar a lectores de todo el mundo?

Yo no me impuse a nadie, las editoriales me han perseguido para que edite con ellas… Me gustaría pensar que esto que me está pasando con la literatura es una compensación por haber sido una travesti muy joven en un país con este nivel de crueldad, de batallas campales entre unos y otros, de manifestaciones donde se reúnen personas que bregan para que el aborto siga siendo clandestino y que están en contra de los derechos de las colectivas LGTB, personas que vemos hoy y que nos asustan como sociedad y que las travestis las venimos viendo hace años. Yo me travestía en 1995 en un pueblo de 5 mil habitantes. Era una adolescente. Las cosas que he pasado allí merecen todo lo bueno que me está sucediendo hoy, es decir vender libros, que me traduzcan, que me premien, que me lean, que mi nombre sea familiar para personas que durante muchos años he admirado desde el silencio. Me gustaría tomarlo como una compensación a todo ese horror de haber sido travesti en esos años.

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