Si no hacen algo, la calle será una trampa mortal

Es la que une Ruta 7 con Autovía Norte. Los vecinos viven con miedo.

Ana Laura Calducci
calduccia@lmneuquen.com.ar

NEUQUÉN
Muchos neuquinos no podrían ubicar en un mapa la calle Trabajadores de la Industria. Sin embargo, es una de las más transitadas de la ciudad. Son 1800 metros de asfalto que unen la Autovía Norte con la Ruta 7. Por allí pasan miles de camiones por día, además de autos y motos. Esa vía divide en dos la toma Ruca Antú, donde 350 familias deben convivir con el peligro del tránsito pesado a gran velocidad.

Corte Los vecinos ya bloquearon el tránsito para llamar la atención de las autoridades.

Trabajadores de la Industria es una continuación provisoria de la Autovía Norte, hasta que un día se inaugure el camino al tercer puente. Aunque formalmente se considera calle, es tan ancha como una ruta y se usa como tal.

Las familias de Ruca Antú se fueron asentando a uno y otro lado de esta vía en los últimos tres años. Hoy tienen dos despensas: una en la margen sur y otra al norte. Para comprar lo que no encuentran de un lado, deben cruzar entre los camiones con paso apurado.

CIFRA
350 familias viven en la toma Ruca Antú.
Afirman que no se puede colocar semáforos por falta de energía eléctrica. Creen que la construcción de badenes obligará a los conductores de los vehículos a reducir la velocidad.

No hay semáforos, ni badenes, ni nada que obligue a los conductores a bajar la velocidad. Tampoco tienen iluminación. Por la noche, la “ruta” es una trampa mortal.

El lunes pasado, un chiquito que cruzaba para ir al merendero se salvó por poco de que lo atropellara un camión. Fue una señal de alarma que empujó a un grupo de vecinos a reclamar seguridad. Al día siguiente, un puñado de mujeres y niños cortaron el tránsito con carteles de cartón en alto que exigían la colocación de badenes. Se fueron a pedido de la Policía.

Ayer, tras una reunión tensa en la comisaría de Parque Industrial, los vecinos lograron que un móvil frenara el intenso tráfico de 17:30 a 18:30, el momento de mayor movimiento del merendero. Será, al menos, hasta conseguir una solución más estable.

Yanet Carrillo es la responsable del merendero. También es una de las mujeres que le puso el cuerpo a los camiones durante el corte. Ella quiere seguir el reclamo por los badenes. Ya presentaron notas en Vialidad y ahora van a ir al Municipio.

“Acá no se puede poner semáforo porque no hay luz y los reductores abulonados tampoco convienen porque el camión revienta el plástico relleno de cemento; son todos industriales y vienen cargados”, explicó. Dijo que insistirán ante las autoridades hasta tener “un badén de un metro de ancho, como los de Parque Industrial, para que los chicos por lo menos tengan tiempo de cruzar”.

Yanet contó que muchos nenes andan solos en la toma y así de solos cruzan la ruta provisoria a diario: para ir a la escuela, al merendero o simplemente a jugar. “Tenemos miedo de lamentar la muerte de una criatura por no hacer prevención”, recalcó.

Por ahora, los vecinos decidieron esperar la respuesta de alguna autoridad municipal o provincial. Pero los carteles de cartón están prolijamente guardados en un rincón. Yanet remarcó que no esperarán una desgracia que los ponga en la agenda política: si nadie los atiende en unos días, no dudan de volver al corte.

Lugar estratégico donde lo que sobra son las carencias

NEUQUÉN
La toma Ruca Antú está pegada a la primera rotonda de la Autovía Norte, en un punto estratégico para el desarrollo vial y urbano de Neuquén capital. Sin embargo, nadie reparó en ese predio desértico hasta que se formó allí un asentamiento.

Las familias que ocuparon no tienen luz, agua ni gas de red, entre una larga lista de carencias. Ruca Antú está al oeste de la rotonda de la ex Zanon. Es un triángulo de 15 manzanas entre Parque Industrial, la toma El Trébol y la calle Conquistadores del Desierto.

Camiones
Hoy, pasan por allí todos los camioneros que quieren evitar el centro. Mañana, los que crucen por el tercer puente verán el asentamiento por la ventanilla del auto.

En la toma todos están enganchados de la luz y de la red de agua. Tampoco tienen gas, por lo que dependen del camión garrafero de Desarrollo Social.

La escuela más cercana está a un kilómetro, en Parque Industrial, y para muchos chicos, lo único caliente para llenar la panza es la copa de leche del merendero de Yanet.

El asentamiento se hizo conocido en junio de este año, cuando los vecinos cortaron la calle Trabajadores de la Industria en reclamo de los servicios básicos. Fue así que lograron el compromiso de regularización a través del Instituto Provincial de Vivienda y Urbanismo (IPVU).

Esta semana, el organismo comenzará un estudio ambiental, para definir si es seguro que vivan allí. Es por eso que la mayoría de los vecinos espera con ansiedad los resultados del informe que realizarán los técnicos.

El cementerio de perros es cada vez más grande

NEUQUÉN
Como no hay semáforos ni nada que frene a los vehículos, la Autovía Norte se usa como una gran pista en la que los conductores pisan a fondo el acelerador. Además de representar un peligro para las familias de la zona, esa costumbre de transitar a alta velocidad convirtió la ruta en un cementerio de perros de varios kilómetros de largo.

Sólo en la toma Ruca Antú, en la última semana murieron atropellados cinco pichichos. Pero el problema con los animales que pierden la vida bajo los camiones no es exclusivo de ese sector: todo a lo largo de la autovía se pueden observar decenas y decenas de perritos arrollados por los vehículos. Para los pocos viajeros que se bajan del auto en ese paisaje desértico, el olor es insoportable.

Los pichichos que suelen deambular por la meseta, ajenos al tránsito, son víctima fácil del velocímetro.

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