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La Mañana

“Somos lo que Google dice de nosotros”

Daniel Monastersky, abogado especialista en delitos informáticos, alerta sobre el robo de datos personales y dice que lo único que sirve es la prevención.

Un problema en el trabajo, una ex pareja despechada, un vecino con el que hubo un entredicho, un competidor comercial, cualquiera que, por la razón más absurda o más justificada, quiera molestar a otro, perjudicarlo o simplemente divertirse a costa suya, hoy tiene el camino allanado. “Por la impunidad del anonimato y por su condición viral, Internet multiplica y expande las posibilidades de venganza, de acoso, de estafa y de difamación”, dice Daniel Monastersky, fundador y director de la consultora Identidad Robada.
    Y eso no es lo peor: además de ser todos vulnerables a la exposición indeseada, a la violación de la privacidad y a las agresiones públicas, una vez que algo de eso empezó a circular, es imparable y eterno. “Lo que se sube a Internet no desaparece nunca más”, asegura el abogado especialista en delitos informáticos.
 
¿Cuáles son los “cuentos del tío” de la era virtual más frecuentes?
Los viejos cuentos del tío para engañar y estafar siguen siendo los mismos, sólo que ahora se hacen mucho más usando las nuevas tecnologías. Los delitos y problemas más frecuentes por los que la gente viene a verme son los hackeos de cuentas, los accesos indebidos a correos electrónicos, las calumnias e injurias a través de las redes y el robo de identidad con diversos fines.
 
¿Es tan simple que alguien pueda acceder a la cuenta de otro y a su computadora?
Es un clic. Un ejemplo: ahora con el avión de Malasyan desaparecido, seguro en estos días van a aparecer varios correos o posts de Facebook y Twitter con links -si es que ya no están circulando- diciendo “accedé acá para ver el video”, sea del avión cayéndose o de los muertos en una isla, etc. Cualquier cosa que despierte el morbo o la curiosidad como este tema, caen millones y millones de personas. Con ese clic, uno les está dando la posibilidad del acceso remoto a su máquina.  Así de simple. Que después eso se utilice para una red entre más máquinas para enviar correo electrónico masivo o para comercializar o distribuir material pornográfico de menores, es otra cosa. Quizá nunca te enteres o, si hay un delito en el medio, cuando se investigue van a llegar a vos.
 
¿Qué lugar ocupa el cibercrimen hoy a nivel internacional?

Es uno de los delitos que mueve mayor cantidad de dinero en el mundo, debajo del tráfico de armas. Es más, los narcotraficantes están contratando especialistas en seguridad informática y hackers para poder cometer todo este tipo de delitos. Hay una modalidad de extorsión en Internet que se llama ransom-ware (que significa rescate de software): es un secuestro de archivos con fines de extorsión. ¿Qué hacen? Entran a una computadora y “secuestran” o bloquean archivos con información sensible y documentos importantes para luego pedirle rescate a su dueño. Entonces te hacen enviar o transferir dinero por fuera del sistema financiero para devolvértelas.
 
Fuiste abogado en el caso de la difusión de videos y fotos de famosos a fines de enero. ¿Es un “descuido” o realmente los hackean?
Lo que le pasó a Coki Ramírez, por ejemplo, que le hicieron un video en su casa, puede pasar: en algún momento ella se puede haber conectado con su computadora a un Wi-Fi en algún lado, o por un clic alguien tomó acceso remoto de su computadora. Entonces, cuando ella dejó la máquina encendida, le prendieron la cámara y grabaron esas imágenes. En otros casos no sé, pero en este fue así. Algo similar pero al revés pasó con el caso del turista que le robaron la computadora que, con un software que tenía instalado, activó remotamente la cámara y grabó al supuesto ladrón. Esto se puede hacer. No es necesario ser un hacker para robar datos. Es muy fácil: cualquiera que entiende un poco de tecnología puede acceder a la información de otro; por ejemplo en un bar, abriendo su Wi-Fi. Yo abro el de mi celular y vos te conectás desde otra mesa y lo puedo hacer.
 
Hubo otros casos de videos de famosos que alegan que los habían borrado y se los recuperaron. ¿Eso es posible?

Sí, alguien que sepa puede recuperar archivos que fueron eliminados y borrados de la papelera. Porque aunque uno no los pueda recuperar, quedan en el disco de la máquina hasta que ese lugar se ocupe con algún otro archivo. Entonces, pueden estar ahí un mes, dos, tres, cuatro, seis; depende de los archivos que uno guarde.
 
Decía que una vez que se sube algo queda para siempre. ¿No hay manera de impedirlo legalmente?
Cuando pasa algo de esto, lo que uno tiene que hacer es ir a un abogado y pedir una medida cautelar para que los buscadores no indexen el contenido que te está perjudicando, sea una foto, un video o un comentario difamante. Hay una Ley de Delitos Informáticos desde 2008, así que es importante denunciar. Pero además de no subir nada de lo que en el futuro nos podamos arrepentir, yo recomiendo que uno no se saque fotos ni haga videos, porque hoy todo eso puede trascender en algún momento. Yo pongo siempre el ejemplo de Juana Viale; ella se sacó unas fotos con su pareja, Gonzalo Valenzuela, con su cámara de fotos. Sin embargo, tuvo la mala suerte de que le robaran la cámara y las subieran a Internet. Lo mejor es, en este tiempo en que la tecnología permite estas cosas, cuidarse y dejar eso para la intimidad.
 
¿Cuáles son los casos más comunes de ciberbullying?
En el mundo de los adultos, la mayor parte es en lo laboral. Y algunos muy graves: gente a la que realmente le arruinaron la reputación y la carrera para siempre. Hubo un caso muy conocido de un gerente de Recursos Humanos, en una empresa de tecnología con 25 años de trayectoria, al que le hicieron una “operación” y nunca más consiguió un trabajo en relación de dependencia porque pasaba la primera entrevista y en la selección final, cuando lo “googleaban”, aparecía algo, porque hoy el curriculum está en Internet. Somos lo que Google dice que somos. Por eso, cada vez más las empresas contratan lo que se llama “inteligencia de fuentes abiertas”, que es chequear el perfil de una persona en Internet. Si hay un antecedente negativo, listo. Nadie va a perder tiempo en chequear si lo que se dice de vos es verdad o mentira, porque no van a probar a ver si le podés traer problemas.
 
Muchas veces se cree que cuando no se trata de alguien famoso es menos riesgoso.
De ninguna manera, la mayoría de los casos que me llegan a mí, el 90%, son de gente común. Y tienen consecuencias terribles: vino una mamá con el hijo al que le habían difundido un video en el que la novia le practicaba sexo oral. Lo grabaron ellos con el celular pero alguien lo robó y lo subió a Internet. Fue en un pueblo, lo cual es todavía muchos peor: a la chica la mandaron a Europa y el chico se vino a vivir a Buenos Aires, porque fue un escándalo, quedaron escrachados para siempre. Y una cosa es que quede el comentario y otra, que es lo que pasa hoy, es que el video va a quedar para siempre: porque alguien se lo guardó y mañana otra vez lo pone a circular.
 
¿Estar afuera de las redes sociales es la solución?
No. Es lo peor que se puede hacer, porque si uno no ocupa su espacio y construye su perfil, alguien lo va a hacer por uno. Recomiendo tener un perfil de Facebook, uno de Twitter y uno de Linkedin. Porque si no, vamos a ser lo que otros digan de nosotros, las fotos en las que nos etiqueten los demás, los comentarios en los que estemos involucrados. Quedarse afuera hoy no es posible.