"Soy cromosómicamente mujer, me siento mujer, me amo mujer, me cuido mujer"

Por Dra. Silvia Hansing (Mp. 5240 - Médica Oncologa Radioterapeuta del Centro Oncológico Integral - COI - y parte del grupo Leben Salud)

Siempre traté de hacer todo lo que sentí que se esperaba de mí. Como todas las mujeres, cargo con el mandato social de llevar la casa, los hijos, las compras del supermercado, la ropa limpia y planchada. Los pisos impecables, la comida a horario, la nutrición de los hijos adaptada a los requerimientos de cada etapa del crecimiento. La salud mental de cada uno de ellos según los diferentes conflictos que puedan perturbarlos. Atravieso, como todas ustedes, los avatares de la vida velando siempre por la familia. Y ni hablar si a demás tenemos Otro trabajo fuera de casa. Con tiempos inamovibles, fechas impostergables, compañeros intolerantes, dificultades técnicas, económicas… Y para completar el nivel de exigencia que cargamos sobre nuestros hombros, tenemos que ser delgadas, musculosas, siempre jóvenes, nunca cansadas ni con ojeras, siempre listas, impecables, nada fuera de lugar.

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Un día comprendí que yo no quería ser perfecta o la wonderwoman que se vende en las revistas. Porque simplemente esa mujer no podía ser feliz. No podía estar sana. No podía ser su mejor versión.

Nacemos para ser breves. "Se nos otorga una doble ciudadanía. La del Reino de los Sanos y la del Reino de los Enfermos", decía una gran mujer que ya no está entre nosotros, Susan Sontag. Todos obligadamente vamos a tener que usar el pasaporte feo en algún momento. Porque vivir y enfermarse es un combo inseparable. Pero podemos elegir muchas veces si queremos vivir sanamente, queriéndonos, mimándonos, escuchándonos.

El estrés es una condición fisiológica que normalmente activa a una serie de centros cerebrales que fabrican sustancias que, volcadas al torrente sanguíneo pueden tener efectos en distintos órganos. Provocando así las manifestaciones tan conocidas como sudoración, taquicardia, aumento de la presión arterial, alteración en la absorción de los alimentos, contracturas musculares, irritabilidad, falta de memoria, alteraciones evacuatorias, cefaleas, dificultades en la concentración… el abanico es muy amplio. Si el estrés no logra controlarse en un lapso de tiempo prolongado, el cuerpo se agota. Y los distintos sistemas del organismo comienzan a fallar. Haciendo más probable la aparición de la enfermedad.

En mi larga experiencia de médica del cáncer he aprendido algo muy valioso. La importancia de quererse. Amarse, verdaderamente amarse desde cada ángulo. Mirarse. Sacar lo bueno pero también lo feo. Aceptarlo. Porque lo que no quiero ver, me va a ser mostrado de distintas formas hasta el hartazgo…de distintas maneras. Hasta que lo reconozca. No creer que todo lo podemos y pedir ayuda. A un amigo, a un familiar, a un profesional. No estás loca si vas al psicólogo o al psiquiatra. Crear redes de amor con gente que admiramos. Practicar la solidaridad. Es sanador. Y el amor es multiplicador. Nada malo puede devenir de sanar vínculos o nutrir vínculos amorosos.

Cultivar un arte o dos o mil. El arte nos permite procesar las situaciones mas terribles. Expresarse de distintas maneras, hasta descubrir cual es la que nos hace sentir mejor. A veces la música, la pintura, la escritura, la lectura, etc. pueden sacar un enorme monstruo por una cerradura.

Descubrir nuestro propósito en la vida, sentirnos útiles brindándonos con eso que mejor sabemos hacer, con nuestros dones. Eso es tan satisfactorio. Es medicina puesta en acción!

El cuidado de la mente es tan importante como el cuidado del cuerpo. El templo en el que vive eso que llamamos alma.

Al cuerpo debemos de prestarle atención. Para reconocer cuando nos está dando señales. Debemos de alimentarlo correctamente y asegurar la depuración de sus toxinas. Sabías que una dieta equilibrada puede ahorrarte muchas visitas al médico? Puede hacer que tus articulaciones funcionen mejor, que te sientas más animada incluso más vital y menos triste. Por ejemplo los garbanzos tienen una gran cantidad de serotonina se dice que son un gran antidepresivo natural. Debemos incorporar frutas y verduras a diario. Debemos incluir carnes de pescado con alta proporción de acidos grasos omega 3 que son cardioprotectores.

Debemos ingerir agua en vez de alcohol o bebidas gaseosas.

Elegí un deporte o actividad física que te guste, para poder hacerla sostenidamente en el tiempo, con disciplina. Algunas salen a caminar, otras bailan, otras se unen a grupos, buscando un cómplice que la estimule al cumplimiento de la cita. Todo vale a la hora de mover el esqueleto. Es un excelente destapacañerías arterial, porque barre todas las grasas de la sangre y ni te cuento lo bien que te vas a sentir durante y después de la actividad. Porque tu cuerpo fabrica endorfinas, grandes amigas de la risa y el entusiasmo. Ni hablar de lo bien que te vas a sentir cuando veas que tu peso se normaliza y lo mantenes con poco esfuerzo. Cuesta comenzar… pero una vez que lo transformás en rutina, te hace la vida más linda.

Y si llevás una vida saludable, lo más probable es que tus visitas al medico sean solo para control.

Cuidate! Cuida tu vida. No olvides que nosotras somos muy importantes.

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