Stella rompe todas las barreras en pos de la inclusión

Es hipoacúsica desde los 15. En el área de Licencias de Conducir les enseña a los que tienen problemas.

Ana Laura Calducci

calduccia@lmneuquen.com.ar

"No fue muy fuerte, sentí como un papel que se arrugaba, nada más, y ya no podía escuchar". Así describió Stella Álvarez el fatídico día, a sus 15 años, en que un golpe en la cabeza le produjo hipoacusia bilateral para el resto de su vida. Sin desanimarse, vino a Neuquén con el sueño de estudiar una carrera. A los 50, es técnica en seguridad vial y una de las capacitadoras para tramitar la licencia de conducir. Ayuda a sacar el carnet a quienes tienen alguna dificultad física o de alfabetización.

Cuando perdió gran parte de la audición, Stella no pudo seguir el secundario en Choele Choel. Recién lo terminó 20 años después pero nunca perdió el sueño de hacer una carrera. Como le gustaba Contaduría, se mudó a Neuquén para ingresar en la Universidad del Comahue. “Lo intenté, no pude y pasé las mil y una, hasta viví en una iglesia por dos o tres meses y siempre me decía que tenía que buscar un trabajo estable”, recordó.

En 2008, un aviso en el diario le llamó la atención. “Decía que todos los que tenían alguna discapacidad se acercaran a la Municipalidad y me dije ‘esta es la mía’. Gracias a eso logré entrar”, contó.

La asignaron al área de Seguridad e Higiene y se anotó en curso para especializarse. “Un día -narró- una compañera vio que había una carrera corta y me dijo ‘vos siempre quisiste estudiar, ¿te anoto?’”.

Era la Tecnicatura en Seguridad Vial de la UTN. Obtuvo una beca y cursó tres años, sin dejar de trabajar. Tras meses de pestañas quemadas y lágrimas, conquistó el título y un funcionario la recomendó para el área de Licencias de Conducir.

Desde 2016 capacita a todos los que hacen el examen. Se dio cuenta de que muchos no aprueban por problemas distintos a saber las normas de tránsito y armó un “aula personalizada” para darles clases particulares. Recibe a hipoacúsicos y a sordos, aunque la mayoría de sus alumnos son semialfabetos.

Para los que no escuchan, indicó, la principal barrera es cuando no tienen intérprete “y se pierden de algo que se dijo o también la gramática, que es diferente”. Para ayudarlos, estudió el nivel básico de lenguaje de señas. “Cuando les pregunto sus nombres con las manos es indescriptible lo que pasa, porque se encuentran con alguien que los entiende y es muy lindo”, dijo con orgullo.

Contó que ama su trabajo y se puso al hombro la tarea de darles una mano a los que tienen alguna dificultad. “Si no, en todos lados son los últimos y yo sé cómo se siente, es lo que me pasó a mí”, concluyó.

Cien: Es el promedio de personas con alguna discapacidad que tramitan cada año el carnet.

El equipo de capacitadores tiene su club de fans entre los que sacan el carnet

Stella Álvarez trabaja como capacitadora con Guillermo Monti, que también tiene hipoacusia bilateral. Juntos formaron un equipo que ya tiene su fans entre los que van a sacar el carnet de conducir.

Como ambos son técnicos en seguridad vial, no se limitan a dar la información necesaria para aprobar el examen, sino que incorporaron al curso varios contenidos sobre cómo salvar tu vida al volante, que van desde el consumo de alcohol hasta lo que pasa con el auto en una frenada.

“Mucha gente nos dice que les encantó la clase y si pueden volver otro día, o traer a un hermano o a su hijo, para que sepan los riesgos”, contó Stella entusiasmada. Añadió que, para ellos, cada accidente de tránsito que sale en las noticias es frustrante, “pero a veces pienso que con Guillermo estamos todo el día diciendo a la gente que se cuide y quizás también habrá muchas vidas que habremos salvado y no nos enteramos”.

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