Talero y el elogio de Borges
Durante un mes, quienes se acerquen al Centro Cultural Alberdi podrán conocer manuscritos originales de poemas, ensayos y artículos periodísticos como también fotografías, cartas, objetos y documentos de época pertenecientes a Eduardo Talero, ese hombre nacido en Colombia que fue condenado a morir fusilado por orden de su tío, por ese entonces presidente de ese país, que, como bien definió mi colega Mario Cippitelli, tuvo una vida de aventuras por América pero eligió Neuquén para vivir.
Esta muestra histórica merece ser visitada, ya que hace tiempo su nieta, Marha Talero, deseaba poner a disposición de los neuquinos estas obras y documentos de una figura importante de la provincia y que por su obra literaria recibió el elogio de Jorge Luis Borges, una de las grandes personalidades de la literatura universal.
Quien quedara fascinado con el río Limay, que hasta ordenó construir su casa, La Zagala, cerca de ese torrente y ocupara distintos cargos importantes en la administración del territorio neuquino, no pudo conocer el elogio que le concediera Borges en su primer libro en prosa, Inquisiciones, publicado en 1925. Talero murió cinco años antes. Borges destacó la poesía que Talero volcó en su libro Voz del desierto de 1907, en la que aparecen narrados con mucha belleza y apasionamiento paisajes del territorio del Neuquén de inicios del siglo XX. Hablando de un libro de Manuel Arce, un escritor mexicano considerado una de las figuras del vanguardismo latinoamericano del siglo XX, el autor de El Aleph resaltó que ese nuevo modo de escribir era de un estilo cuyo iniciador en América había sido quien abrazó la poesía durante sus años en Neuquén.
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