"Tengo pesadillas en las que vuelve para violarme"
Después de atravesar un duro momento particular y familiar, María (nombre de fantasía que utilizaremos para proteger su identidad) hermana del hombre que está acusado en tres abusos de menores, contó la historia de abusos que debió soportar de niña cuando su hermano todavía vivía en Misiones.
María hace un tiempo ya no vive en el país y los abusos de su hermano han hecho estragos en su vida. Pese a que no sabe cuándo regresará a la Argentina para denunciar aseguró que poder contar lo que vivió le genera alivio.
“Yo hablo para ayudar a esos niños, para que se haga justicia”, nos confió María quien nos contactó en estos días después de la charla que tuvimos en abril cuando trascendieron los abusos en Canal V por los cuales todavía está con prisión preventiva su hermano.
En esa oportunidad, ella nos confirmó que había sido abusada, pero no estaba en condiciones de hablar por una crítica situación que había atravesado con uno de sus hijos.
El drama
Ahora, más fuerte y decidida nos avisa espontáneamente que quiere contar todo.
-¿Cuándo comenzaron los abusos?
- A los 7 años. Todavía puedo recordar el día que comenzó a manosearme, aún tengo pesadillas con eso.
- ¿Cómo son esas pesadillas?
- Cuando se acerca la fecha en que comenzaron los abusos es peor, se hacen más presentes. La imagen es de él que vuelve por las noches para violarme y yo no puedo hacer nada. Es desesperante.
Así retomó su traumático pasado María.
“Eramos 11 hermanos, él era uno de los mayores y yo soy la última hija mujer. Mis padres prácticamente no estaban en la casa. Mi papá porque trabajaba todo el día y mi mamá porque tenía problemas y casi siempre estaba en el hospital”, detalló la joven.
Los abusos no los concretaba en la vivienda familiar porque al ser tantos hermanos siempre había alguien en la casa. Esto le generaba cierta seguridad a María, pero cuando su hermano estaba decidido a abusarla “me llevaba al lado de mi casa donde había un monte grande o me llevaba hasta la cancha de fútbol del pueblo y me encerraba en los vestuarios. Ahí me abusaba. Yo tenía miedo de contarlo porque él me tenía amenazada, además era muy chica”, relató la mujer.
“En los primeros tiempos fueron manoseos, después me accedió y luego me hizo cosas horribles”, reveló la joven.
“Recién cuando empecé la secundaria supe lo que significaba todo lo que me hacía mi hermano. Me costó contarle a otras personas. No me animaba, a veces hablaba del tema como si le pasara a otro. Después de cumplir los 15 años me animé a hablarlo y empecé a actuar de otra manera con mi hermano”, detalló María que recuerda que aproximadamente a esa edad concluyeron los abusos.
“Él nunca se incomodó, hacía de cuenta que no había pasado nada. A mí me daba mucho miedo por lo que empecé a salir en las noches o prácticamente no dormía. Siempre trataba de no estar en casa y menos cuando estaba él”, así describió el calvario que debió afrontar tras resistirse a seguir siendo abusada por su hermano.
María nunca se sintió lo suficientemente fuerte y acompañada como para afrontar una instancia de denuncia y todo lo que conlleva pasar por un proceso judicial
“Nunca denuncié porque siempre tuve miedo. Incluso, ahora tengo complicada a mi mamá de salud y no me animo a denunciar por lo que le pudiera pasar a ella”, detalló la joven que demuestra a las claras todo lo que debe atravesar una víctima a la hora de denunciar. Hay un cúmulo de situaciones que se deben enfrentar y no siempre la víctima está lo suficientemente preparada emocional y psicológicamente como para dar el paso.
Presentir lo peor
A los 16 años se fue a vivir con su hermana, “ya no podía seguir estando en la misma casa con él”. Un año después, su hermano dejó Misiones con destino a Neuquén. Recién ahí la joven pudo recuperar, en parte, su vida.
-¿Sintió alivio?
- Fue raro, por un lado sentía alivio porque yo no lo iba a ver y por otro lado sabía que él iba a buscar la manera de abusar de niñas. Él siempre quiso tener hijas, pero no porque quisiera ser padre sino porque le gusta abusar de niños.
María se fue tiempo después a vivir a un pueblo fronterizo de un país limítrofe con Argentina. Ella acarreaba consigo ese presentimiento, presagio de que su hermano volvería a atacar a un niño.
En unas fiestas de fin de año, que se juntaron todos en Misiones, su hermano viajó de Neuquén con su pareja y las hijas. La joven pudo advertir que la nena más grande estaba sufriendo lo mismo que ella había atravesado, es decir, era víctima de abuso.
“Ellos vinieron de vacaciones a Misiones con la que es la mamá de sus hijas y yo sabía que él le hacía algo a la nena más grande. Me di cuenta por los comportamientos de la nena, cada vez que yo salía ella quería venir conmigo. Era otra la nena cuando estaba lejos de él. Yo traté de advertirle a la mujer, pero ella no lo entendía”, reveló María.
La pareja del hermano de María descubrió en mayo de 2019 los abusos, lo echó de la casa y lo denunció.
En febrero pasado, la fiscalía lo acusó por los abusos que había sufrido la niña más grande.
En abril, salió a la luz en el barrio Canal V que el hombre había abusado de las hijas de 4 y 11 años de su nueva pareja. Incluso esos abusos se concretaban con el consentimiento y participación de la mujer.
“Yo me decidí a hablar con usted porque no aguanté mas este dolor que tenía por dentro y para ayudarle a los niños para que se haga justicia”, concluyó María en su diálogo con este medio.
-> "Abusó de mi hija de 7 años y amenazó con matarnos"
Cuando el hombre llegó a Neuquén en 2017 entabló una relación con una neuquina que tenía una hija de tres años. Él se mostró agradable y muy cariñoso con la niña y ella creyó que podría ser un nuevo comienzo.
La relación prosperó y tuvieron dos hijas. Pero en mayo de 2019 el horror se hizo presente en ese hogar que habían formado.
“Mi hija tenía 7 años y tenía un concierto de baile ese día en el Casino. Era un día frío por lo que me pidió acostarse con nosotros a ver tele. Él le dijo que cuando era más chica dormía con nosotros y le comenzó a hacer cosquillas. Mi hija le pedía que parara y de repente le dice ‘no me bajes la mano’”, contó la madre de la niña.
La situación fue complicada porque el hombre negó todo y la mujer se fue a bañar a la nena para ir al concierto. Mientras la bañaba la pequeña volvió a decirle que era verdad e insistió: “él te miente mamá”.
Esa noche hubo una charla tensa, donde él minimizó lo ocurrido y la mujer se sentía confundida porque nunca imaginó atravesar semejante situación.
“Al día siguiente, al llevar a mi hija a la escuela, paramos y le pedí que me cuenten bien todo. Ahí fue que me dijo que la tocaba por debajo de la bombacha. Ella se asustó mucho y yo la tranquilicé. Se quedó en la escuela y yo me fui a la salita en busca de asesoramiento. Después lo llamé a él, que estaba en el trabajo, y le pedí que no volviera más a casa”, recordó la mujer en una entrevista que brindó a LMN en abril pasado.
Tras la denuncia comenzó el recorrido por el sistema legal donde tuvo que pasar por varias oficinas contando una y otra vez lo que había ocurrido.
En paralelo, el hombre la comenzó a hostigar: “Me llamaba a la medianoche y me decía que se iba a matar. Eso me generaba angustia porque después apagaba el celular y no atendía. Yo le pedí a mi papá que se llevara a las nenas porque tenía miedo de que nos hiciera algo”, explicó la mujer.
Preocupada por su hija, la llevó a una psicóloga para que la asistiera y la profesional descubrió que había alertas de abuso.
Con la denuncia encaminada en la fiscalía de Delitos Sexuales, “él me mandó un mensaje de texto donde me amenazaba con matarme a mí y a la nena mayor, por lo que fui y lo denuncié por violencia de género”, recordó.
Los agravios del hombre no cesaron, incluso, a modo de venganza, subió a internet un video que habían hecho, en la intimidad, manteniendo relaciones sexuales.
Finalmente, el 28 de febrero pasado, el asistente letrado de la fiscalía de Delitos Sexuales, Juan Manuel Narváez, le formuló cargos al hombre por abuso sexual simple.
Pero recién tras hacerse público el abuso en Canal V se animó a contar todo lo que ha padecido con su hija y resta aún algunos exámenes para determinar si a las hijas biológicas también las habría abusado.
-> Un barrio que luchó contra el horror
Después de que el hombre fue expulsado de la casa por su ex y madre de sus hijas, poco a poco comenzó a construir una relación con otra mujer que vivía en el barrio Canal V junto a sus tres hijos.
El hombre oriundo de Misiones parecía repetir un patrón, elegía madres solteras con las cuales se mostraba cariñoso con sus hijos.
Así rápidamente terminó conviviendo con esta mujer que tenía dos hijas de 4 y 11 años y un nene de 7.
El 15 de abril la suerte quiso que una vecina que le había prestado el celular a la pareja del hombre, encontrara abierto el chat de Messenger y descubriera la pesadilla que padecían las nenas.
Palabras más palabras menos, en el chat la pareja arreglaba a cuál de las niñas iban a llevar a la cama esa noche y cómo iba a ser el abordaje.
La vecina que descubrió el aberrante chat denunció al 102 y notificó al presidente de la Comisión Vecinal que dio parte a la fiscalía de Delitos Sexuales.
El fiscal Andrés Azar, ante la posibilidad de que abusara de las niñas ordenó la detención de la perversa pareja.
Los vecinos, pese a la pandemia, salieron a la calle e intentaron golpearlos. Estaban tan horrorizados como indignados.
Las pericias que se ordenaron establecieron que había indicadores de abuso, por lo que el fiscal sumó a los informes médicos el chat y les formuló cargos.
Para la jueza Ana Malvido no había elementos suficientes como para acusarlos y los dejó en libertad.
“En mi opinión las evidencias eran insuficientes para formular cargos. El único indicio que era importante no bastaba para la autoría”, explicó la jueza a LMN.
Los tres niños se fueron con su padre biológico y la nena más grande le reveló a la tía materna que “mamá y él me hacían cositas feas”.
Con ese nuevo elemento, el fiscal y el abogado querellante, Gustavo Lucero, volvieron a solicitar una audiencia y el juez Maurcio Zabala avaló los cargos por abuso sexual y le dictó a la pareja 20 días de prisión preventiva que luego se ha venido extendiendo hasta la fecha.
La fiscalía y la querella en conjunto aguardan en los próximos 60 días poder reunir elementos para fusionar las dos causas que tiene el hombre y llevarlo a juicio por jurados ya que la pena en expectativa es de 20 años de prisión.
Perfil criminal
El hombre tiene rasgos psicopáticos como la ausencia de conciencia moral, es manipulador, agresivo y posee una marcada parafilia que es la pederastia, ya que no solo se excita con niños sino que concreta el abuso. Distinto al pedófilo, cuyo rasgo característico es que no logra pasar a la acción, es decir, mantener un encuentro sexual.
Para los pederastas lo que hacen no está mal, esto se evidencia del relato de María cuando cuenta que él actuaba como si no pasara nada. Y también aparece en el relato de la ex que cuando lo confronta por haber abusado de la nena de 7 años él lo minimiza.
La ausencia de remordimiento y culpa es porque para ellos sus acciones están bien y los equivocados son los otros.
Otros de los rasgos es la agresividad, basta tener en cuenta el temor de las víctimas y el acto concreto de amenazar de muerte a su ex cuando lo echó de la casa.
Todos estos elementos, que surgen de entender su modus operandi, no quieren decir que se trate de un psicópata, para ello es necesario el abordaje de un equipo interdisciplinario compuesto por psicólogos y psiquiatras.
En cuanto al chat que fue descubierto de casualidad por los vecinos, tiene una impronta manipuladora. El hombre utiliza recurrentemente la palabra “amor” para dirigirse a la madre de las niñas con la aparente finalidad de reafirmar que ella es su pareja, pero lo que en el fondo desea es estar con sus hijas. Acá es interesante analizar la autoestima de la mujer, porque muy probablemente se esté aprovechando de una mujer muy vulnerable a tal punto que acepta introducir en la cama a sus hijas para mantener la relación.
En el marco de las parafilias, se observa la típica excitación que tienen los pederastas con los niños, aunque en este caso también se suma el voyeurismo ya que el hombre le pide a la pareja que tenga relaciones con las hijas. Es decir, siente placer al observar.
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