Terminó la primaria con 10 hijos y ahora va por su panadería
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En su humilde casa del barrio 2 de Mayo, ubicada bien al fondo de la calle Casimiro Gómez, María Luisa confiesa con emoción que de chica no tuvo quien la alentara a estudiar. No conoció a su papá y su mamá la dejó con sus abuelos cuando ella tenía 4 años. "Dos años después mi abuelo murió, así que tuve que afrontar la vida prácticamente sola. Viví con otros familiares y fui haciendo los grados de la primaria como pude, pero luego abandoné", explica.
"Volver a estudiar fue una experiencia nueva. Yo pensaba que nunca podía llenar ese espacio vacío que tenía. El profe nos ayudó muchísimo y en mi caso me incentivaba a no abandonar. Todo ese esfuerzo valió la pena y creo que esto que logré es un ejemplo para mis hijos", dice María Luisa exhibiendo orgullosa su certificado de estudios, su tesoro más preciado, además de sus hijos -entre 16 y 32 años- y 11 nietos.
Compartió los cálculos matemáticos, "lo que más me gustó", con un trabajo en una rotisería, que debió abandonar por un problema en la columna, y la elaboración de tortas fritas y empanadas que los fines de semana vendía en una feria del oeste. Como en su casa no tiene gas, una iglesia evangélica le ofreció el lugar para que cocinara.
Cuenta que el día en que le entregaron el certificado (12 de diciembre) no le dijo nada a su familia. Quería que fuese una sorpresa. "Cuando regresé a la casa, les dije a mis hijos: 'Terminé la primaria'. Fue todo alegría", cuenta quien ahora aspira a concretar su próximo sueño: tener su propia panadería.
Ya son 13 los adultos que se recibieron en La Escuelita de la toma 7 de Mayo
Además de María Luisa Justiniano (a la derecha de la foto), Patricia Andrea Ruiz (a la izquierda) y María Alejandra Fernández (en el centro) fueron las otras dos mujeres que completaron sus estudios primarios este año y se convirtieron en la tercera promoción de egresados del Centro de Educación para Adultos Nº 145, dependiente del CPE, que funciona en La Escuelita. De esta manera se sumaron a los 7 egresados del 2014 y a las 8 de 2013.
Más que un lugar de contención
La Escuelita ubicada en la toma 7 de Mayo nació a mediados del 2010 como un lugar de contención y apoyo escolar para los chicos del sector oeste de la ciudad.
Impulsada por la dedicación, generosidad y solidaridad de sus fundadores, Marcela Núñez y Gustavo Guerrero, este espacio les ofreció a los adultos mayores la posibilidad de terminar la escuela primaria. Además ofrecen a quienes asisten merienda, talleres de ajedrez, plástica y lectura, orientación familiar y un ropero comunitario.
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