"Tiene más chances de comer sano un pobre que un rico"
Para muchas personas, los cambios radicales suelen llegar cuando tocan fondo. Es un punto de inflexión en sus vidas en el que no hay marcha atrás. Eso le pasó al doctor Luis María Delupi, quien tuvo que perder su salud para replantearse su profesión y su vida. Delupi, uno de los fundadores de la ONG “Mi comida me sana”, tuvo la oportunidad, después de haber perdido su salud hace ocho años, de entender la medicina de otra manera.
Recordó que a los 40 años llevaba una vida tradicional como la de cualquier profesional médico, que es la de estar en una guardia, mal comido, mal dormido, con estrés, y con el extra de estar trabajando con las dolencias de los pacientes.
Así, su cuerpo empezó a manifestarse con tres hernias de disco, un sobrepeso de más de 30 kilos, fatiga crónica, depresión, gastritis crónica, hígado graso y con el colesterol y el ácido úrico altos.
Como médico, su formación estaba orientada a tratar enfermedades, operar, medicar, pero no especialmente hacia el cuidado de la salud. A lo sumo se limitaba a las recomendaciones para que coman bien, no fumen y realicen actividades físicas, muchas de las cuales él mismo no podía hacer: “Cuando perdí mi salud encontré este libro y empecé a interiorizarme, a llevar a mi vida cambios importantes en lo que tenía que ver con la alimentación, con la disminución del consumo de carnes, lácteos, harinas y productos refinados. Empecé a meter comida de verdad en mi plato todos los días, cosa que no hacía”.
Luego incursionó en el tema de la alimentación naturista a través de algunos libros del escritor chileno Manuel Lezaeta Acharán y también se apoyó en el legado de Hipócrates. “El padre de la medicina supo dejar un legado que decía que la medicina sea tu alimento y que el alimento sea la medicina”, le pareció por demás coherente y lo empezó a poner en práctica.
“Hice un trabajo de limpieza corporal y cambio de alimentación, todo eso me llevo un tiempo, y, solo, me llevó a desempastillarme progresivamente. Tomaba cuatro pastillas diferentes, incluso estaba tomando antidepresivos. El cuerpo empezó a reaccionar con erupciones, eccemas, mal humor, dejé de fumar tras 25 años”, resumió.
Elegí sentirte bien
Por fuera de la ONG, Delupi incursionó en un proyecto personal. Le llevó un año y medio escribir el libro, un pequeño manual que incluso tiene un autotest para quienes quieran implementar un verdadero cambio de vida. El primer capítulo trata sobre la respiración; el segundo, de la alimentación, el tercero, de la depuración corporal; el cuarto, de andar descalzo y tomar sol; el quinto es la actividad adecuada; el sexto, las relaciones electromagnéticas; el séptimo es sobre el ocio y la diversión; el octavo sobre meditación; el noveno del descanso y el décimo de los aspectos psicoemocionales. Esos diez aspectos son los que uno que tiene que tener en cuenta para mantener, construir y recuperar el estado de salud. Recomendó empezar por lo más accesible, por caminar unas cuadras, por dejar el tabaco porque por más que deje las harinas si fuman no tiene sentido.
Siempre ad honoren, disertó en diferentes localidades porque sentía la necesidad de compartir sus vivencias. Siguieron los programas radiales, los videos en Youtube, el Facebook y las masivas jornadas y talleres. Con un grupo de profesionales formó la ONG que se constituyó en 2017, cuando obtuvo la personería jurídica, y la presentaron en un Cine-Teatro Español colmado.
“Que la gente entienda que comer sano no es caro, no es para ricos, tiene más posibilidades de comer sano el pobre que el rico”, aseguró el médico. Y recomendó aprovechar la variedad de productos que se cultivan en la región.
La alimentación conciente se trata de sumar alimentos que sean crudos, que tengan colores, que estén más vitales, que no requieran de cocción para ser consumidos. “Primero hay que comer una ensalada de rúcula o de zanahoria rallada, después el plato de ravioles de la abuela o un asado”, recomendó.
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