Tienen cuatro hijos y vendieron todo para recorrer Latinoamérica en familia

Salieron de San Martín de los Andes el 22 de diciembre y esperan llegar a México. Los chicos estudian con un sistema de educación a distancia.

Por Sofía Sandoval - ssandoval@lmneuquen.com.ar

Cuando dejaron todo atrás y se lanzaron a la ruta, Graciela D’abate y Claudio Hoj no estaban haciendo nada nuevo. Su amor por los viajes ya formaba parte de su ADN y los había llevado a usar sus escasos 15 días de vacaciones de cada año en diferentes destinos de la Argentina. Tras conocer todo el país, se animaron a soñar más en grande y emprendieron una vida nómade junto a sus cuatro hijos, que ya les permitió conocer seis países en 9 meses.

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En marzo de 2018, la familia oriunda de San Martín de los Andes hizo un viaje al glaciar Perito Moreno que los llevó a completar todos los destinos nacionales. En su regreso a la localidad neuquina, comenzaron a pensar en la idea de que los viajes fueran su forma de vida no unas vacaciones aisladas.

"Cada vez que salíamos de vacaciones nos quedábamos cortos de tiempo para disfrutar del lugar, sólo 15 días nos parecía limitado", dijo desde Panamá Graciela D’abate, madre de cuatro hijos y una de las integrantes de “6 hormigas viajeras”, el nombre que le dieron a su proyecto en las redes sociales. Con esa idea en mente, se decidieron a comprar una camioneta que se adecuara a sus posibilidades económicas y la adaptaron para que pudieran viajar y dormir seis personas.

Para evitar que sus hijos perdieran el año escolar, la familia se dedicó a acondicionar el vehículo hasta fin de año. "El 21 de diciembre terminaron las clases y el 22 ya estábamos en la ruta", señaló Graciela sobre el inicio de la travesía, que comenzó por el paso Hua-Hum para llegar a Chile y empezar a remontar el continente.

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A paso lento, y disfrutando de cada parada en el camino, las "seis hormigas" de San Martín recorrieron distintos destinos del país vecino, desde allí siguieron a Perú, Bolivia, Ecuador y Colombia. En Cartagena de Indias comprendieron que no podían continuar su travesía por tierra y se separaron por primera vez en ocho meses de su preciada casa rodante. "Embarcamos la camioneta y nosotros viajamos a Panamá en avión", detalló la mujer.

Aunque su objetivo es llegar a México, lo cierto es que no tienen un itinerario preciso, disfrutan de la vida nómade sin apuros, con estancias prolongadas en cada ciudad, un método que los lleva a descubrir cada país de extremo a extremo, a tener intercambios significativos con sus pobladores y disfrutar de la calidez y generosidad de perfectos desconocidos.

"Las experiencias más lindas son la de las personas que se cruzaron en nuestro camino para darnos una mano, es el ángel que llega para ayudarte, no podemos explicar cómo, pero en cada país hemos conocido gente muy hospitalaria”, señalaron.

Lo más importante del viaje es el tiempo que pasamos en familia, que los días no se repiten con los anteriores, ni con los que van a venir, no estamos atados a itinerarios, no tenemos rutinas

El paso por tantos destinos diferentes los lleva a acumular un gran número de anécdotas, pero recuerdan especialmente a las personas que colaboraron en los arreglos, cada vez más frecuentes, de su casa y medio de transporte: la camioneta blanca con portaequipajes que también es partícipe de la aventura.

"En Chile nos ayudó un chico viajero y en Colombia tuvimos un problema saliendo de una curva, se rompió un semieje a las ocho de la noche y Gonzalo bajó de su moto para ofrecernos ayuda", explicó Graciela y aclaró que el hombre decidió regresar a la mañana siguiente para asegurarse de que salieran sin contratiempos. Para ella, "alguien manda ángeles en el camino" cada vez que necesitan un lavarropas, una ducha o un plato caliente de comida.

6 hormigas viajeras

El emprendimiento para solventar el viaje

Claudio y Graciela son los creadores de Ludmanito SMA, un emprendimiento de juguetes didácticos que ellos mismos realizan en madera y que les permitieron solventar el viaje desde su partida hasta la llegada a Panamá. A bordo de su camioneta, fabrican rompecabezas y otros juegos coloridos que venden en el camino y les dan los recursos necesarios para seguir.

“En Ecuador conocimos a Nuni, que nos hizo contacto con todas sus amigas ofreciendo nuestros productos y vendimos tan bien que pudimos vivir casi tres meses allí", detalló Graciela y agregó: "También nos presentó a su familia que nos invitó a convivir con ellos un tiempo, lo que fue una ayuda económica muy grande porque veníamos muy justos con el dinero desde Perú".

“Este viaje no se mide en kilómetros, se mide en momentos, no importa el destino sino con quién lo estamos compartiendo”.

La riqueza de estas experiencias les planteó un nuevo desafío para cuando lleguen a México y obtengan los fondos necesarios para trasladar su camioneta de regreso a casa, en San Martín de los Andes. "Nos gustaría volver un tiempo a San Martín de los Andes para que los chicos sigan cursando la escuela y luego volver a las rutas y salir para Brasil que no hemos ido aún", detallaron los viajeros, que no pueden quedarse quietos por demasiado tiempo.

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Con la nueva metodología de viaje también se replantearon sus salidas previas, cuando se apuraban a conocer todo en 15 días de vacaciones. "Otro de nuestros proyectos a futuro es recorrer Argentina completa nuevamente, pero en casa rodante para no estar condicionados con el tiempo y conocer más a su gente", señalaron los viajeros, que sueñan con repetir los destinos ya visitados para verlos con una mirada nueva.

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