Tomas: 3 de cada 10 familias tienen los papeles en regla

Desde 2014 se legalizaron siete asentamientos con 2425 hogares.

POR ANA LAURA CALDUCCI /calduccia@lmneuquen.com.ar

Por cada diez familias que viven en las tomas, tres están regularizadas. Esto implica que, tras años de incertidumbre, les reconocieron el derecho a convertirse en propietarios de sus viviendas. En total, son 2425 hogares de siete asentamientos que se blanquearon a lo largo de cuatro años.

El trabajo está a cargo de la Unidad de Gestión de Regularización de Asentamientos (UGRA), creada en 2014, donde participan concejales y funcionarios del Municipio y la Provincia. El organismo tiene la misión de transformar en barrios legítimos 46 tomas de la ciudad, donde se estima que viven unas 8500 familias.

Una vez que se arma el plan técnico para cada sector, se eleva un proyecto al Concejo Deliberante para consolidarlo con una ordenanza.

Entre los asentamientos que ya se regularizaron están los más poblados de la ciudad: 2 y 7 de Mayo, con 1260 hogares entre ambos; Toma Norte 2, con alrededor de 700; y Rincón del Valle, con 236. Además, en simultáneo con esos gigantes, se legalizaron sectores más pequeños, como Itatí, Calf y el Loteo Social de San Lorenzo.

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Pendientes

Aún quedan pendientes 39 tomas para regularizar, que nuclean a 6 mil familias más.

De las que están en lista de espera, las más populosas son Ruca Antú, con 340 casas, y agrupamientos que superan los 300 hogares dentro de Villa Ceferino e Islas Malvinas.

La UGRA arrancó su trabajo en 2015 sin muchos avances visibles y llegó a diciembre con dos regularizaciones. En 2016, tuvo su período más productivo con cinco legalizaciones.

Al año siguiente, en cambio, quedó envuelta en cruces electorales. Los representantes políticos de la Provincia y el Municipio se acusaron mutuamente de demorar los trámites y el 2017 terminó sin ninguna ordenanza nueva. Sin embargo, el trabajo técnico del año pasado tuvo un progreso importante.

En diciembre, unos días antes de Navidad, se elevaron al Deliberante los proyectos para ordenar ocho tomas: Paimún, Tres Arroyos, La Amistad y Despo, todas del barrio Confluencia; Huertas y El Tanque, de Parque Industrial; el agrupamiento 5-10-11, de Cuenca XVI; y La Familia, en Belgrano. Esos ocho asentamientos nuclean a 1200 familias, que quedaron a un paso de la regularización.

tomas

Hasta ahora, el Concejo Deliberante no empezó a tratar los proyectos, pero se espera que lo haga dentro de 2018.

Con esas ordenanzas se llegará a 3600 viviendas en total, es decir que tendrán los papeles en regla dos de cada cinco hogares de las tomas.

Además, este año se está trabajando en la UGRA con otros seis asentamientos: Aeropuerto, La Laguna, 26 de Agosto, La Roca, Sector 3 de Parque Industrial y el agrupamiento de Toma Pacífica, Juvenil y Morro. Entre todos, suman 600 hogares más.

La previsión es que ese segundo lote también tenga sus ordenanzas este año, pese a que los tiempos que se vienen manejando no jueguen a favor.

De todos modos, con sólo cumplir la mitad de lo proyectado para 2018, la UGRA marcaría un nuevo récord y acortaría el camino para los miles de familias que todavía aguardan sus papeles.

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Reubicarán a las que se encuentran en zonas de riesgo

En las tomas neuquinas, hay 600 familias que viven en riesgo permanente. Son las que se asentaron en cañadones o líneas de alta tensión. En el Concejo Deliberante, están preparando una ordenanza para reubicar a esos vecinos en zonas más seguras.

Las 600 familias en riesgo están asentadas sobre el pie de bardas, desde el sector de Cordón Colón y Yupanqui hasta Cuenca XVI. Además, hay un grupo menor bajo líneas eléctricas de alta tensión en una parte de Parque Industrial y a orillas del río Neuquén, en Sapere.

Marcelo Marchetti, concejal del MPN e integrante de la Unidad de Gestión de Regularización de Asentamientos (UGRA), contó que faltan precisiones legales a la hora de relocalizar a esos vecinos, como a qué terrenos trasladarlos, con qué financiamiento y qué obras hacer para evitar que un nuevo grupo se instale en el sitio peligroso que se liberó.

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“Ese uno de los puntos negativos de la UGRA, porque se avanza con obras de infraestructura pero quedó estancado el trabajo social con las familias que viven en lugares no permitidos”, comentó. Añadió que esto dejó a muchas personas “en una situación de emergencia”, aún las que están en tomas que fueron regularizadas.

Marchetti contó que los concejales de la comisión de Acción Social decidieron armar una nueva ordenanza para este problema específico. Dijo que buscarán un acuerdo político “para ver cómo se hacen las reubicaciones y también el resguardo de la tierra, para que no haya nuevas ocupaciones en la ciudad, que son dos temas que hoy no se visibilizan dentro de la UGRA”.

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