El gobierno peruano decretó un toque de queda para casi toda la jornada del martes en Lima y el vecino puerto del Callao, tras un paro parcial de transportistas que este lunes causó bloqueos de rutas y disturbios con el balance provisional de cuatro muertos.
La administración de Pedro Castillo no logra bajar los precios después de que la invasión rusa de Ucrania provocara una subida de los precios de la energía, los alimentos y los fertilizantes en todo el mundo.
"Ante los hechos de violencia que algunos grupos han querido crear (...) y en aras de restablecer la paz y el orden interno (...), el Consejo de Ministros ha aprobado declarar la inamovilidad ciudadana (toque de queda) desde las 2 de la mañana hasta las 11:59 de la noche del día martes 5 de abril para resguardar la seguridad ciudadana", dijo el presidente Pedro Castillo en un mensaje al país por televisión cerca de la medianoche.
Tras el anuncio, la Defensoría del Pueblo exigió el cese de manera inmediata de la medida, que consideró “inconstitucional” y desproporcionada, dado que no contempla la movilidad de los trabajadores informales, directamente perjudicados por la medida, y poco después presentó un recurso de "habeas corpus" para que la Justicia la derogue.
"Solicitamos se declare fundada la demanda y, por consiguiente, se disponga dejar sin efecto la inmovilización social obligatoria (...) así como exhortar a las codemandadas de abstenerse en volver a incurrir en una medida de igual o similar naturaleza, bajo responsabilidad", precisó la demanda presentada ante la Corte Superior de Justicia de Lima por el defensor, Walter Gutiérrez, informó el diario local Perú 21.
El presidente anunció, por su parte, que se presentará en la tarde de este martes junto con varios de sus ministros ante el Congreso, al que fue invitado por su presidenta, la opositora María del Carmen Alva.
La legisladora advirtió, en un primer momento, que el Gobierno "no puede impedir el funcionamiento del Congreso" de acuerdo con la Constitución, aunque luego dijo que iban a "ayudar al Ejecutivo a manejar esta crisis que ellos mismos han originado".
Aumento de la violencia
Al menos cuatro personas fallecieron mientras las protestas se vuelven cada vez más violentas, según el gobierno.
Los disturbios estallaron la semana pasada con el bloqueo por parte de agricultores y camioneros de algunas de las principales carreteras a Lima, lo que provocó un repentino aumento de los precios de los alimentos. Cerca de la ciudad sureña de Ica, los manifestantes quemaron cabinas de peaje y se enfrentaron a la policía.
El gobierno respondió durante el fin de semana con una propuesta de reducir la mayoría de los impuestos sobre el combustible en un intento de bajar los precios, al tiempo que aumentaba el salario mínimo en alrededor de un 10 por ciento, hasta 1.205 soles (332 dólares) al mes.
Pero la Confederación General de Trabajadores del Perú, la principal confederación sindical del país, rechazó el aumento salarial por considerarlo insuficiente y convocó a sus afiliados a una marcha para el próximo jueves.
El precio del gasóleo, el combustible más utilizado, debía bajar 0,47 dólares el galón (1 galón = 1,5 litros), pero varios manifestantes afirmaron que el precio no varió el pasado lunes en algunas estaciones de servicio.
Un paro parcial de transportistas y choferes de carga y de pasajeros, iniciado la semana pasada y agudizado ayer, generó el bloqueo de varias rutas, la suspensión de clases y la muerte de un hombre que era trasladado en una ambulancia que fue interceptada por uno de los cortes.
La medida de fuerza, en protesta por los precios del combustible y los peajes, es la primera de peso contra el gobierno de Castillo, que en ocho meses de gestión ya sorteó en el Congreso dos pedidos de destitución.
En las regiones de Ica (sur) y Junín (este) hubo saqueos en comercios, según imágenes difundidas por televisoras locales. En Ica, a 300 km al sur de Lima, fueron quemadas algunas casetas de peaje en la ruta Panamericana, una de las principales vías del país.
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