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La Mañana sanitaria

Trailathué y la identidad de su posta sanitaria, con el nombre de doña Rosa

Rosa Herminda Álvarez, Doña Pocha para todos, fue trabajadora del Sistema Público de Salud, oriunda del paraje Trailathué y por quien ahora la Posta Sanitaria del lugar lleva su nombre.

En otros tiempos y en otros lugares hubo personas que se transformaron en esenciales. Atravesaron sus vidas dejando huellas y siendo útiles a la vida de los demás. No midieron esfuerzos y no le mezquinaron el hombro a nada. Cumplieron su servicio más allá de sus obligaciones.

Es el caso de Rosa Herminda Álvarez, o simplemente doña Pocha para todos. Ella por más de 30 años fue agente sanitaria en el norte neuquino, más precisamente en el paraje Trailathué en cercanías de Taquimilán.

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Nacida y criada en estas tierras y con las costumbres del campo en la sangre, la vida le devolvió años más tarde la posibilidad de volver a sus orígenes y prestar sus servicios profesionales en los lugares que conocía como la palma de su mano. La dedicación, vocación y compromiso que ofrendó en su vida laboral le valió el honor que el Sistema Público de Salud la honrara con ponerle su nombre a la Posta Sanitaria de Trailathué hace apenas unos días atrás.

Doña Pocha se acogió a los beneficios de la jubilación en el año 2006 pero hasta hoy dice que le hubiera gustado seguir siendo “útil” en su tarea. “Si me diera el cuero no dudaría en subirme a un caballo y seguir mi recorrida por los campos y puestos de mi norte neuquino”, aseguró con firmeza.

Su historia en primera persona

Rosa Herminda Álvarez nació en el año 1945 en el seno de una familia criancera en el paraje Trailathué. Desde pequeña se afirmó en las actividades de campo: aprendió a hacer de todo y a destacarse en los largos arreos que emprendían cada temporada en la mítica y conocida trashumancia.

“Yo me crié en el campo y mi familia tenía veranada en el paraje “Neuquén Mallín” cerca de Moncol en el Departamento Ñorquín. Así que el campo y los arreos los llevo en mi sangre y esas cosas aprendidas me sirvieron y me acompañaron toda la vida en mi trabajo como agente sanitaria”, resaltó.

Sus primeros contactos con las actividades de salud se establecieron en el año 1967, cuando participó activamente en una campaña de vacunación Sabin a través del hospital de Chos Malal. “En el año 1969 estuve como mucama en el mismo hospital y ya en el año 1971 inicié la formación como agente sanitaria a partir de una convocatoria de salud de la provincia donde pedían básicamente conocer la geografía del lugar y saber andar a caballo”, recordó.

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Su camino como agente sanitaria

En aquellos tiempos donde el sistema de salud comenzaba a caminar en la provincia, los agentes sanitarios se convirtieron en una pieza fundamental del engranaje de la institución. La mayoría de los primeros eran baqueanos en sus propios territorios. Es así que doña Pocha recordó que en la década del 70, el sistema de salud provincial necesitaba gente de las áreas rurales y conocedores de la zona para que pudieran llevar la salud más lejos de los pocos hospitales y centros de salud que había entonces.

Por esta razón se inició la formación de agentes sanitarios como una prueba piloto. Doña Pocha fue una de las pioneras de esta actividad que se convertiría en esencial en esos suelos desamparados. Sus mayores esfuerzos laborales estuvieron dedicados a los parajes de El Alamito, Caepe Malal, La Salada, Chacaico, Balsa Huitrín y Naunauco. Y en la década del 80 en Chorriaca, Mina La Continental y Coihueco.

Contó que por aquellos años no había salitas médicas en la mayoría de los lugares en los que se hacían las visitas, por lo que la atención las debían hacer en casas de familia.

“La gente fue muy buena conmigo y de tanto visitarlos pude crear fuertes vínculos de amistad con ellos. Siempre llevé en el corazón a los niños y es así que hoy son hombres y mujeres de bien y cada vez que me ven me reconocen, me saludan y me agradecen todas las atenciones brindadas en aquellos años. Eso me gratifica”, señaló. Respecto a su trabajo, remarcó que “cumplía mi labor mensual 15 días en Trailathué y 15 días en el hospital de Chos Malal”.

La mayoría de los vecinos de la región coinciden en destacar el esfuerzo, la valentía y la dedicación de doña Pocha ya que muchas veces supo visitar a los crianceros en sus propias veranadas en las altas montañas de Los Miches.

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El miedo a morir de sed

A partir de su experiencia, dedicación y conocimiento del campo, doña Pocha siempre fue una fuente de consulta obligada. Así como también fue una notable formadora de nuevos cuadros en el ámbito de agentes sanitarios y fue un espejo de ejemplo para médicos y odontólogos que aprendieron mucho de ella. Y fue en una de esas tantas visitas programadas al área rural que la suerte le jugó en contra y la desgracia a favor, ya que en el paraje de Mina La Continental en una parte de un terreno difícil la camioneta del hospital se quedó encajada y pese a todos los esfuerzos no lograron hacerla salir.

Fue así que ella, el médico que la acompañaba y una doctora practicante decidieron emprender el regreso a la ruta 40 para solicitar ayuda mientras el chofer permanecía en el móvil de salud.

“Empezamos a caminar en pleno mes de enero con un calor infernal por bastante tiempo. En medio de la travesía nos dimos cuenta que el agua había quedado con el chofer. La pasamos muy mal hasta que llegamos a la ruta para pedir ayuda a los automovilistas. En esa oportunidad casualmente había concurrido con nosotros una médica que quería conocer el lugar. Casi nos morimos deshidratados”, contó. También remarcó que a lo largo de toda su trayectoria vivió miles de peripecias que quedaron en el recuerdo y que marcaron a fuego su profesión.

Con la humildad de una grande

Con toda humildad, doña Pocha dijo que el trabajo que ella hizo “no era ningún sacrificio porque lo hacía con ganas y quería sentirme útil para los demás”. En este sentido, dijo que “yo siento agradecimiento por todos los que me hicieron el reconocimiento pero yo pienso que hay gente que tal vez lo merezca más que yo”. Nombró a otras agentes sanitarias que antes también hacían verdadera patria en el norte neuquino como Hilda Antiñir en Los Miches y Delma Fuenzalida en Andacollo.

“Lo bueno de esto es que este tipo de reconocimientos puede ser un incentivo para las nuevas generaciones y les dé más fuerza para llevar adelante su trabajo. El trabajo siempre hay que disfrutarlo”, remarcó.

En su trayectoria laboral, Pocha se desempeñó por muchos años como encargada de todos los agentes sanitarios a partir de su experiencia y conocimiento de la actividad y de las zonas de cobertura sanitaria. También estuvo en Tricao Malal en el año 1975 como encargada del hospital. “En esos años solo había un médico, chofer, mucama, lavandera en ese hospital”, recordó. También comentó que en el año 1977 entre los meses de septiembre y diciembre junto a otras 4 agentes sanitarias del norte neuquino estuvieron realizando visitas domiciliarias por los barrios de la ciudad de Neuquén. “Necesitaban gente que estuviera preparada para el trabajo de visitas de casa por casa”, dijo.

Su familia, el mayor tesoro

Hoy doña Pocha se siente querida, reconocida y respetada en su casa. “Es bueno ser útil. Yo hice lo que pude y seguramente pude haber hecho mucho más, pero eran otros tiempos, otras personas, otras comodidades. Solo que me queda la certeza que siempre ayudé a que la gente estuviera mejor”. Por este motivo deslizó que “siempre hay que incentivar al personal para que pueda dejar huella en su trabajo y en nuestro caso en el sistema de salud”.

Ella se la pasó dando amor y brindando su corazón a los demás pero si hay algo de lo que más se enorgullece es de su familia. “Es mi mayor tesoro”, dijo.

“Tengo una hija adoptiva, no me gusta decir del corazón porque la siento como una hija de mis entrañas y es fruto de la vida y del amor sin límites. Ella es todo para mí. Es el acto más lindo que hice en mi vida”, relató con orgullo y emoción. Su familia se completa con una nieta que actualmente cursa sus estudios en la provincia de Córdoba.

Doña Pocha es simplemente una de esas mujeres que siempre vivieron, sintieron y pensaron por los demás. Se merece la admiración y el respeto de todos. Larga vida para ella.

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La posta sanitaria lleva su nombre

En el paraje de Trailathué, donde nació y desde donde algún día salió a hacerse su futuro, el sistema de salud neuquino decidió tributarle un sentido homenaje en vida a doña Pocha por todo el trabajo ofrendado en la población rural. Es así que establecieron que la Posta Sanitaria recibiera el nombre de Rosa Herminda Álvarez.

Se realizó un acto protocolar que nadie se quiso perder. Todos quisieron llegar a darle su reconocimiento y respeto a la abnegada mujer que a lomo de caballo llevó la salud a los rincones más alejados del norte neuquino.

Las autoridades presentes fueron encabezadas por la ministra de Salud, Andrea Peve y por el intendente de Taquimilán, Santiago Arias. Participaron además la jefa de la Zona Sanitaria III, Georgina Terranova y el director del Hospital de Chos Malal, Martín Ruiz.

“Estamos acá desde el Ministerio para rendirte honores por toda esa tarea excelente que hiciste, tanto ejemplo que diste, tanto que enseñaste a muchos compañeros y compañeras del equipo de salud pero también para poner en valor, a partir de tu trabajo, la actividad que hacen los agentes y las agentes sanitarios de toda la provincia”, le expresó la ministra Peve a una conmovida doña Pocha.

A su turno el intendente Arias señaló “es muy grato y emotivo compartir este momento con doña Pocha. Es un momento único para ella y para la familia. Este puesto sanitario está remodelado y eso lo hicimos juntos con el Sistema de Salud”. Mientras que desde el hospital chosmalense todas las voces se sumaron para reafirmar la estricta justicia del homenaje brindado.

“Poner su nombre al puesto sanitario del paraje donde nació y en el cual ejerció su rol de agente sanitario es un mínimo homenaje a esta mujer del norte neuquino”, resaltaron.

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