Por Ana Laura Calducci - [email protected]
La toma junto a la Bajada de Maida, cerca de las instalaciones de Pluspetrol, cumplió cuatro días y no para de crecer. Empezaron 70 familias el sábado temprano y ya son 250. El predio es tan amplio que la Policía solo logra impedir el ingreso de materiales. Al enterarse de la ocupación, muchos van con lo puesto para asegurarse un lote y no hay manera de frenarlos. Aunque están rodeados de gasoductos y hasta una línea de alta tensión, confían en lograr un acuerdo político para construir en ese lugar el ansiado techo propio.
El sol, los insectos y la falta de alimento agobiaban ayer a quienes permanecían en la toma. Una de las más afectadas era Miriam Azúa, que cursa un embarazo avanzado. Tenía la boca y las mejillas con sarpullido por la deshidratación, después de horas sin beber agua.
Ella y su pareja dormían hasta hace poco en el hospital Castro Rendón. Intentaron sin éxito conseguir un lote en la toma Alsogaray de Plottier, hasta que se enteraron por Facebook de la ocupación en Bajada de Maida.
"Estaba en un plan de viviendas con (Heriberto) Chureo, compré mi carpeta y me la sacaron, se la dieron a otra persona", dijo sobre su situación antes de decidir usurpar. Comentó que tuvo contracciones por dormir en el suelo, pero no quiere irse para no perder su terreno. "Los dos quedamos en la calle; si no fuera por necesidad, no estaría acá pasando calor", justificó.
Cerca de ella tiene su lote Ignacio. Hasta 2016, era petrolero y ganaba muy bien. Después, se quedó sin empleo y no pudo pagar más los 20 mil pesos de alquiler. "Se me vencía el contrato y no tenía para renovar, así que vendí mi camioneta y le di 178 mil pesos a Jorge Salas, de la cooperativa 127 Hectáreas, que estaba de campaña y te daba una casa, pero no pasó nada", recordó con bronca.
"Trabajaba en bajo balance de Weatherford, hasta que vino la ola de despidos y quedamos un montón de compañeros sin trabajo", indicó.
Ayer al mediodía hubo una asamblea en la toma. Como son demasiados, eligieron delegados por manzana. Raúl Pizarro quedó como uno de los referentes. Él está sin empleo fijo desde julio de 2019 y alquilaba por 15 mil pesos al mes en Gran Neuquén Sur.
"Vengo de Comodoro Rivadavia. Había dos terrenos fiscales que licité, gané, los pagué y me los ocuparon, los dejé porque no los pude sacar nunca más y es la primera vez en mis 60 años que voy de ilegal; no es nada bueno decir que soy un delincuente, me cuesta mucho porque es la primera vez en mi vida, pero la situación del país nos llevó a esto", relató entre lágrimas.
Explicó que estuvo en una empresa de montajes industriales eléctricos. "Me quedé sin trabajo porque me accidenté y me dejaron sin empleo ni aportes", sostuvo. "Mi sobrino vino con su hijito de cuatro años y su bebé recién nacido, que estaban viviendo de prestado en la casa del suegro, y me dijo ‘tío, acompañame, que voy a tomar un terreno’", agregó.
Otra de las ocupantes, Yamila Castro, también convivía con su pareja e hijos en lo de su suegra. Contó que decidieron usurpar después de que se anotaron en el IPVU y nunca les dieron respuesta. Recalcó que sobreviven con un solo sueldo. "Mis dos nenes son chiquitos y tomamos esta alternativa porque no nos queda otra", dijo.
Una batalla campal nocturna con el agite de punteros
La toma de Bajada de Maida fue planificada durante varios días. Cada ocupante mostró sus antecedentes policiales al resto para asegurar que fueran todos “gente de trabajo”. Sin embargo, tanta previsión quedó corta.
Las 70 familias que iniciaron la usurpación fueron desbordadas por la oleada de personas que se sumaron con el correr de las horas. Es tal la demanda que, de noche, cuando no se ve nada, se arman batallas por los lotes entre los que pugnan por ganar un lugar y los que no quieren perder los metros cuadrados que se aseguraron.
Muchos señalan como uno de los impulsores de la toma a Armando López, presidente de la vecinal de Valentina Norte Rural y candidato a concejal por el sobischismo. Ayer, le recriminaban haberse “borrado” y no asistir a la asamblea.
Había un clima de incertidumbre y alarma. “La Policía no hace nada, entran de noche por todos lados y te sacan el terreno”, se quejó Valeria, integrante del grupo inicial que ocupó el predio el sábado a las 7 de la mañana.
Remarcó cómo comenzaron la toma. “Nos anotamos con DNI, pedimos los antecedentes penales, que no tenemos, y todos trabajamos”, dijo, y agregó que no pueden responder por los que llegaron después.
Raúl Pizarro, otro miembro del primer grupo de ocupantes, contó que la toma “se desbordó de tal manera que, entre el domingo a la noche y el lunes a la mañana, llegó hasta Plottier”.
Remarcó que, a esta altura, hace falta una solución “política” y aclaró: “No se le pide al intendente (Mariano) Gaido que nos apoye como ocupantes ilegales de un terreno privado, pero sí que cumpla su palabra de solucionar la problemática habitacional”.
Así las cosas, en estos días se espera una solución al conflicto.
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