Lindolfo Inostroza asegura que todos los que componen la familia de la radio tuvieron que adaptarse a esta nueva normalidad que impone la pandemia. Lo hicieron los técnicos, periodistas, locutores, productores, administrativos y, por supuesto, los fieles oyentes que siguen a LU5 durante tantos años.
“Los medios de difusión fueron quizás los más buscados con la pandemia para ir encontrando, en un principio, la información, pero luego la gran compañía. En ese aspecto fue muy importante para ir no solo contando lo que sucedía, sino también encontrando otras variantes que permitían que la gente se sintiera menos angustiada”, asegura.
Lindolfo, un hombre forjado en el periodismo deportivo, sostiene que el oyente fue encontrando y adaptándose y eso permitió que todo el personal comenzara a trabajar con mayor tranquilidad sabiendo que del otro lado seguían estando ellos, tanto en la ciudad como en cualquier lugar lejano perdidos en el campo porque LU5 tiene ese poder de llegar tan lejos. Tiene presencia.
“Me duele enterarme de que algunos partieron por esta enfermedad. Y eso es un golpe muy duro que muchas veces nos produce un bajón anímico y mucha angustia”. “Me parece mentira que estemos viviendo esta pesadilla. Parece irreal. Pero también estos golpes nos despiertan y nos obligan a pensar y a actuar”. Lindolfo Inostroza. Periodista deportivo
“La radio tiene cosas maravillosas por esa conexión que existe con los oyentes, pero tiene también una cosa fundamental que es la historia. Todo esto permitió tener una base sólida para trabajar, pero también hay que destacar la capacidad profesional que tiene este plantel. Todos fueron encontrando el espacio, la coordinación y la comodidad para seguir haciendo la misma radio que en los tiempos de normalidad”, asegura.
El aislamiento por el coronavirus cambió todo el esquema de trabajo a todos, pero a Lindolfo, más que a nadie, teniendo en cuenta el deporte fue una de las actividades más castigadas por la pandemia.
“De a poco, todos nos fuimos adaptando a esta nueva normalidad que nos dejó la pandemia”.
“Esto hizo que desde la radio me propusieran realizar otras tareas que para mí fue un nuevo desafío. Y esto de haber andado tanto con el deporte me ayudó mucho. Así que mi trabajo consistió en buscar testimonios de personas de otros campos. Y fui encontrando cosas muy interesantes que tuvieron una gran repercusión en la audiencia, no solo las historias vinculadas a la pandemia sino a la forma de vida de mucha gente”, expresa.
También sostiene que la relación entre los compañeros de LU5 no cambió para nada, pero que ahora es difícil que encontrarse todos en el edificio de la radio porque el aislamiento obligatorio lo impide. “En ese aspecto, sí se extraña el hecho de estar juntos, de abrazarnos, de reírnos y de compartir charlas o preguntarnos cómo estamos...Pero también hoy es muy grato cuando nos encontramos pocos. A pesar de que no nos podemos abrazar, ese toque de puños es muy cálido. Es una alegría mirarnos a los ojos”, reflexiona.
¿Cuál es el balance general que hace tras 14 meses de pandemia? “En un principio lo que parecía anormal, ahora se volvió algo cotidiano. Fue un tiempo en el que uno tuvo que comprender y modificar muchos aspectos de la vida hogareña, del trabajo y de tantas actividades que uno desarrolla. Pero en definitiva estamos viviendo una normalidad dentro de algo anormal que hoy le toca vivir a la humanidad”.
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