Ebru Timtik, una abogada turca y activista de derechos humanos de 42 años, murió tras una larga huelga de hambre en un hospital de Estambul, donde había sido trasladada, demasiado tarde, desde la cárcel.
La abogada llevaba 238 días en huelga de hambre porque quería un juicio justo, después de 13 años de prisión por "terrorismo", y pesaba 30 kilos. Los llamamientos de colegas de todo el mundo fueron inútiles: Ebru Timtik murió y su estudio legal dio la noticia a través de Twitter: "Ebru Timtik murió como mártir".
Esta muerte provocó indignación y rabia: cuando su ataúd salió del Consejo Forense de Estambul tras la autopsia, sin que su familia pudiera acompañarlo, estallaron riñas entre la policía y la multitud que quería rendirle homenaje.
No obstante, se llevó a cabo una ceremonia frente al foro de la ciudad, seguida de una oración en un lugar de culto islámico, mientras cientos de personas corearon "Ebru Timtik es inmortal".
La mujer estaba sin comer desde febrero pasado, tomando solo agua azucarada, té de hierbas y vitaminas, para pedir un juicio justo.
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