Familiares de presos de la Unidad de Detención N°11 de Neuquén capital denuncian graves maltratos físicos y psicológicos, falta de infraestructura y requisas indebidas dentro de la cárcel. Dijeron que los detenidos "viven en riesgo y con miedo", y no quieren salir ni para recibir atención médica.
Carolina, esposa de un condenado, explicó que el día a día de su marido, así como de los hijos y hermanos de los demás familiares, consiste en insultos constantes, golpizas infundadas e intoxicaciones. "Cumplen condena por lo que hicieron pero eso no habilita a que les hagan lo que les hacen, la Policía no tiene ningún derecho", indicó. Los maltratos que denuncian van desde insultos hasta graves golpizas. Varios de ellos aseguran que han sufrido quebraduras, fisuras, y quedado en cama tras las mismas.
Los familiares de los condenados resalta que la comida no está en condiciones y la mayoría sufre de intoxicaciones frecuentes, con síntomas como vómitos, diarrea y fiebre. Incluso mencionaron que muchos no comen, pero que no todos pueden acceder a un plato de comida del exterior y quedan sin más opción que aceptarla. "Están intoxicados y no los quieren atender, le restan importancia", aseguró la mujer.
"Mi hermano hace más de un año y medio que no sale por miedo. Ni al médico, y tiene una herida que requiere de atención", agregó Carmen. Es que, según denuncian, cualquier salida se traduce en oportunidad para recibir golpes. Además, no quieren ir a denunciar, lo cual añade un obstáculo más, dado que la Fiscalía muchas veces requiere que una denuncia en persona y no alcanza con recibir escritos.
Mabel, cuyo hijo es otro de los damnificados, menciona que los guardiacárceles parecen tomar represalias contra sus familiares por intentar hacer buena letra. "Les hacen la guerra porque intentan hacer las cosas bien", planteó.
Hace varios meses que difunden sus reclamos y buscan respuestas. Ellos aseguran que son al menos 10 los detenidos que sufren estos maltratos y humillaciones dentro del mismo pabellón. Aseguran que hay más, pero muchos no hablan "por miedo".
Otro de los reclamos más graves involucra las requisas a mujeres y niños que visitan a sus familiares. "Les desabrochan los pantalones a nuestras hijas, usan sus manos para separar la tela y mirar adentro. No utilizan los elementos que deberían, solo sus manos", resaltó Carmen. Todas coinciden en que las niñas ya no quieren ir para evitar sufrir tales humillaciones. "Son requisas totalmente ultrajantes", sostuvo Carolina.
Confiaron que el ex jefe de U11 jamás se hizo cargo de lo denunciado, que las causas no avanzan y que algunos testimonios no son escuchados. La jueza Raquel Gass, a cargo de la última audiencia con el ex jefe, ni siquiera les permitió declarar. "Nadie se hace cargo de nada", expresó Carolina y agregó que a través del abogado Sebastián Perazzoli esperan una respuesta de las autoridades.
Falta de sala para visitas íntimas
Pese a que la ley establece la obligación de contar con un espacio físico acondicionado para las visitas íntimas, Carolina aseguró que en la U11 no existe. Lo único que separa la intimidad de la celda es una frazada.


