"Un actor no puede comprar lo que vende"

El actor, productor y gerente de programación de El Trece vuelve al cine con la comedia Me casé con un boludo y habla de su personaje, del mundo de la actuación y la fama y de su vida desde que comenzó a trabajar en Pelito, cuando era adolescente.

Paula Bistagnino
bistagninop@lmneuquen.com.ar

Como el personaje de su nueva película, Adrián Kirzner Schwartz ya no se llama como lo bautizaron sus padres, sino que por obra de algún productor de televisión pasó a llamarse Adrián Suar apenas debutó como actor. Como Fabián Brando, la estrella televisiva que vive para los medios y cree que es el mejor actor del país, también lleva años sin tomarse un colectivo y tampoco sale a caminar por la calle como un ciudadano más. A diferencia del personaje con el que vuelve al cine para hacer reír desde el título Me casé con un boludo, el creador de Pol-ka Producciones –paradigma y modelo de la producción nacional de televisión- y gerente de programación de El Trece puede parodiar ese mundo en el que vive desde hace décadas aun con el riesgo de la confusión que eso tiene. "Me parece que nuestro trabajo genera mucha fantasía. El tema es que nosotros no compremos lo que vendemos. Creo que ahí radica la sanidad mental en esta profesión, en no creernos eso", dice Suar en la presentación para la prensa de una película que promete ser un éxito de taquilla ya desde la repetición de la dupla protagónica de Un novio para mi mujer, con Valeria Bertuccelli.

Me casé con un boludo se burla un poco del mundo de los actores y del caretaje con los medios.

¿Cuánto te burlás de eso?
No, gastar no. No es la intención. Mi personaje es un poco más careta y rosqueado. Yo, en lo personal, ya me acostumbré a transitar este tipo de cosas. En algunos momentos la puedo pasar mejor o peor, estar más o menos incómodo, pero es parte del trabajo y uno aprendió a llevarlo. No trabajo para eso, pero tampoco me peleo con eso.

La película tiene un nombre por lo menos atractivo. ¿Cómo se decidió?
A mí me gustó desde un principio, pero Valeria no estaba nada de acuerdo con ese nombre.

Después, insistimos y ganamos...

¿Convertirte en productor y mirar la cosa desde el otro lado te ayudó a no convertirte en ese "pelotudo irrecuperable" que se muestra en la película?
Bueno, viviendo en la Argentina decir boludo quiere decir muchas cosas. Por agrandado, por el ego, por cómo habla y el boludo tradicional. Y no sé si dejé de ser un boludo irrecuperable, pero seguramente estar de los dos lados me ayudó a crecer como persona y a tener una mirada mucho más amplia del negocio y el trabajo al que me dedico.

¿Podés dividirlo?
Sí, lo puedo dividir porque el ADN del actor lo tengo desde muy chiquitito y entonces me pasa que cuando me pongo en el rol de actuar, tengo todos los clichés del actor y me seteo así. Y a la hora de producir o estar me siento cómodo y entiendo perfectamente cuáles son las reglas y de qué manera comportarme.

¿Hace cuánto que no te tomás un colectivo?
Uf, desde Pelito. Pelito me salvó de volver a tomar colectivos. Me tomaba siempre el 90.

En lo personal, ¿te tocó en estos años tener que discernir entre quienes se te acercan por fama o dinero y quienes lo hacen de verdad?
Bueno, a lo largo de mi vida... Sí, puedo decir que en algún momento me ha pasado. Igual me parece que en menor o mayor medida todos tenemos a alguien así alrededor. Pero claro que uno cuando pasan las cosas malas es cuando se da cuenta de quiénes son los reales.

¿Hiciste alguna locura por amor?
Por amor he hecho seguramente algunas locuras para no perder o mantener un amor. Me parece que no son locuras, sino cosas que hacemos los seres humanos cuando tenemos la suerte de que a lo largo de la vida nos vayan pasando cosas. Pero también con amigos, porque a veces me ha pasado de descuidar alguna relación por un tiempo y después te das cuenta y los recuperás. Sí, uno hace cosas por los afectos y las relaciones.

¿Te sentís completo haciendo comedia?
Me encanta. Es un género que me gusta y en el que me siento cómodo. Creo que es muy difícil hacerlo bien y veremos qué dice la gente de cómo lo hacemos nosotros. Es un lugar común decir que la comedia es un género mayor, pero de verdad que no es fácil hacerlo con buen gusto.

Nosotros intentamos tenerlo. Nos gusta mucho la comedia y nos reímos mucho haciéndola. Pero también la hacemos con ojo crítico de comediantes. Creo que hay un código ahí con Valeria.

Otra vez juntos
Una dupla imbatible

"Salvo cuando se tentaban, fue un placer trabajar con estos actores. Conocen la comedia como muy pocos y no hubo mucho para repetir... (Se ríe) Es que Adrián se iba. Hacía la toma y desaparecía. En cambio Valeria estaba doce horas en el set", dice Juan Tarauto, el director de la película y quien hace también a esa dupla imbatible desde Un novio para mi mujer, de la que también fue director y que fue un éxito de taquilla tanto en la Argentina como a nivel internacional: se hicieron varias remakes, incluida una en Corea. Esta vez, la historia mira al ombligo del mundo de los actores: Fabián Brando y Florencia Córmik son actores. Él es el más famoso del país y ella, una completa desconocida. Una atractiva propuesta cinematográfica cruzará los destinos de ambos: Brando aceptará la sugerencia de su representante, Groisman, y se pondrá al frente de la película junto a "la novata". Durante el rodaje del film, los protagonistas inician un tórrido romance que rápidamente termina en casamiento. Al volver de la luna de miel, Florencia se da cuenta de que se enamoró de un perfecto idiota, al que confundió con el personaje de la ficción. Fabián es egocéntrico, totalmente autorreferencial, arrogante y vanidoso.

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