Mario Cippitelli
Neuquén.- Basta con ver el arrecife de coral petrificado para cerrar los ojos por un instante, viajar en el tiempo 160 millones de años hacia atrás y disfrutar de la brisa del mar, el agua transparente, la calidez del sol y la vegetación exuberante. No se trata de ningún lugar costero de los que conocemos en la Argentina. Es, aunque parezca mentira, una franja de tierra ubicada en inmediaciones de las localidades neuquinas de Zapala y Las Lajas.
El arrecife de coral, plasmado en la roca, se formó en una zona de baja profundidad del océano Pacífico, cuando la Cordillera de los Andes no existía y las aguas marinas llegaban al territorio neuquino sin ninguna barrera que se lo impida.
El mar tuvo varios ingresos y retiros en el continente y en cada una de estas acciones dejó innumerables huellas que hoy los científicos estudian y les permiten recrear cómo era la vida en Neuquén hace millones de años.
El paleontólogo Jorge Calvo asegura que esos avances y retrocesos marinos sobre el continente ocurrieron en el período Jurásico y sólo uno en el Cretácico.
“Los estratos geológicos se superponen unos a otros como si fueran las capas de una torta, algunos de posición horizontal y en muchos casos inclinados o curvos. Esto se debe a la presión que ejerce desde hace millones de años la placa oceánica del Pacífico que se hunde debajo de la corteza continental de Sudamérica”, indicó.
Calvo dijo que los fósiles marinos “nos dicen cómo y dónde estaba el mar en esa época y, eventualmente, cómo era el clima en esos momentos de la historia”.
La Patagonia tuvo climas que fueron cambiando a medida que pasaba el tiempo.
Riqueza
“En uno de esos tantos avances del mar hace 165 millones de años se depositaron sedimentos finos que dejaron muchos fósiles de amonites, que son muy comunes en la región en las proximidades de las localidades de Las Lajas y Zapala, en el tiempo llamado Oxfordiano; sin embargo, en esa zona, estos mares se fueron retirando e hizo que la profundidad del océano sea menor”, explicó.
Indicó que hace aproximadamente 160 millones de años ese mar pacífico, ya de poca profundidad, y que rompía sus olas en una costa muy cercana dejó como resultado el desarrollo de un arrecife coralino que hoy es parte de lo que se llama formación geológica La Manga.
Paisajes
“Si tomamos la máquina del tiempo, regresamos hacia el pasado y nos instalamos en lo que es hoy la Ruta Nacional 40 a la altura de Las Lajas, estaremos en otro mundo. Si miramos hacia el oeste, donde hoy está la Cordillera de los Andes, veremos el hermoso mar pacífico que se interna y se hace más profundo, mientras que si miramos hacia el este observaremos una planicie con exuberante vegetación de coníferas (pinos y araucarias) con formas de vida animal terrestre como los dinosaurios y otros reptiles, y más hacia lo lejos, en el este se observan las enormes y gigantescas cadenas montañosas del Macizo Norpatagónico y de la Sierra Pintada, hoy desaparecidas”, relató Calvo.
El arrecife petrificado está ubicado en un lugar que los científicos no quieren precisar, para evitar el vandalismo y la depredación.
Pese al paso del tiempo, los corales se mantienen como si estuvieran vivos. Como si las aguas del Pacífico los siguieran refrescando igual que hace 165 millones de años.
Cómo logramos descifrar toda esa información
Jorge Calvo. Paleontólogo
El geólogo es el especialista que trata de determinar cómo era ese mundo del pasado estudiando las rocas. Tanto geólogo como paleontólogo se complementan analizando rocas y determinando fósiles ocultos entre las lomas o bardas actuales. En esa zona de Neuquén hay rocas que nos dicen qué pasó. Por ejemplo, hay un metro de espesor de rocas calizas que tienen miles de invertebrados del grupo de los bivalvos despedazados sindicando que las olas en ese momento ya removían el fondo tanto esporádicamente como durante los temporales, mezclando a estos caracoles todos rotos con el sedimento, indicios de que la playa estaba muy cerca. Por sobre este paquete rocoso había otras calizas que nos muestran un mar tranquilo, un panorama totalmente distinto, y para ello nos basamos en la presencia de corales en posición de vida y otros grupos de invertebrados asociados, como equinodermos (erizos de mar y crinoideos), briozoarios, braquiópodos, gastrópodos.
Estas rocas nos indican que el océano estaba allí hace millones de años y, más que eso, nos están diciendo cómo era el clima. Los fósiles nos dicen que las aguas eran cálidas y, por ende, que el clima era mucho más benigno que el actual, es decir, un clima cálido subtropical.
Finalmente, esos mares se fueron retirando y dejaron una enorme y gigantesca cuenca que terminó por evaporar el agua que había quedado depositando los yesos que hoy se ven en ciertos lugares de la provincia.
Con el tiempo esa región se hizo de tipo continental con depósitos de areniscas y clastos redondeados. El tiempo pasó y luego hacia los 150 millones de años atrás, nuevamente el mar Pacífico tuvo una nueva incursión provocando una nueva ingresión que cubriría de nuevo esta parte de la provincia dejando las rocas que hoy llamamos formación Vaca Muerta. Pero esa es otra historia más moderna, lo que demuestra cuán cambiante es nuestro planeta.
Te puede interesar...









