Un barrio se cansó de ser basural de toda la ciudad

En un sector de Huiliches hay ratas, escombros y perros muertos.

Neuquén.- En un sector del barrio Huiliches, comprendido entre las calles Nogoyá, Rufino Ortega, Chajarí y Picún Leufú, los vecinos ya no saben qué hacer para dejar de vivir rodeados de basura, montañas de escombros y roedores por todos lados.

Se trata de dos predios: uno es fiscal y el otro privado. En el primero –esquina de Feliciano, Nogoyá y Chajarí– se proyecta hacer una plaza donde hoy descansan escombros, restos de desperdicios, electrodomésticos rotos y malezas de más de un metro de altura. El segundo es de un privado (Hormiquén SA) que lo alquiló para montar una suerte de obrador, a pesar de que a pocos metros de una montaña de material calcáreo y piedra bocha se encuentran las aulas del CPEM 47 (ver aparte).
Quienes residen en las inmediaciones de la barriada señalaron que no sólo deben lidiar diariamente con los propios vecinos que arrojan todo tipo de basura sino también con los camiones cementeros que tiran sus vertidos en ese lugar.

"Lo irónico es que son los mismos vecinos los que tiran basura. La revisamos y nos encontramos con boletas de gente que vive cerca. Incluso con que de una rotisería tiraron 25 pollos en estado de descomposición", comentó indignado el presidente de la Comisión Vecinal, Luis Fredy Aguilera.
Indicó que en la calle Chajarí al 3200 se proyectó la plaza gobernador Ángel Edelman, contiguo al predio que se le cedió al Instituto Tecnológico del Comahue, que actualmente está cercado.
"En dos años esto se pobló. Antes había montes, tamariscos y basura. En una reunión que tuvimos los vecinos con Bermúdez (secretario de Gobierno municipal) aseguró que se levantaría una plaza este año", afirmó Aguilera.

Desidia: Los que arrojan basura son los mismos vecinos del barrio, y eso genera mucha bronca.

Para Carolina Correa, que apenas hace un año se mudó al barrio no sólo se trata de convivir con montañas de escombro y de malezas sino con el miedo de ser nuevamente desvalijada por ladrones.
"Es un peligro que esté alguien escondido, por el tamaño de los yuyos. Hace una semana me entraron a robar porque está todo sin luz, sin protección. Además, estamos continuamente peleando para que nadie arroje basura. Hay empresas como los camiones de Confluencia que vienen a limpiar el cemento", se indignó la mujer para quien ese espacio cambiaría si se hace un espacio verde.
Mabel Sepúlveda aseguró que es una lucha erradicar el basural desde hace décadas. "Estoy cansada, soy paciente oncológica y hace 30 años estoy peleando por el basural y no consigo que lo erradiquen. He realizado una infinidad de reclamos. Me cansé, ya no estoy en condiciones de seguir haciéndolo", admitió la vecina.

"Vivimos con el polvillo del obrador que ni siquiera se encargan de regar; con el olor nauseabundo de los animales muertos que arrojan en el predio contiguo, con trampas para ratas en nuestros hogares", agregó indignada.

La basura no tiene límites en el barrio y el verde de las plazas aún son parte de las promesas.

El Municipio dice que hará una plaza

El secretario de Gobierno y Coordinación, Marcelo Bermúdez, confirmó que el próximo mes harán una plaza en las calles Chajarí, Nogoyá y Feliciano. "Es un compromiso que asumimos con los vecinos. Vamos a comprar juegos y mobiliario", dijo el funcionario. Bermúdez señaló que "en el oeste se han desarrollado espacios públicos en San Lorenzo Norte, Cuenca XV, Melipal, Villa Ceferino, Gran Neuquén Norte, entre otros, y ahora vamos a sumar Huiliches".

550 alumnos concurren al CPEM 47 del barrio Huiliches.

Los directivos aseguraron que todos los días tienen que lidiar con la basura y el polvillo del obrador que tienen en un lote contiguo. Las montañas de tierra se ven desde las ventanas.

Por la tierra, los alumnos casi no salen a jugar al patio

En el CPEM 47 –ubicado entre Rufino Ortega entre Chajarí y Nogoyá– los alumnos evitan salir al patio cada vez que hay viento. Esto sucede desde hace años.

Es que a menos de cinco metros de donde están algunas aulas se erige una montaña de material calcáreo en continua remoción. Los chicos pueden ver toda esa enormidad por la ventana y frente a sus narices, cada vez que tienen clases. La montaña parece que cada día crece más, por los movimientos de suelo que hacen las máquinas.

"Los días de viento –como la semana pasada– estamos más complicados aún porque no es material que queda asentado, lo remueven, lo suplantan, lo cargan y descargan permanentemente. Las ventanas deben permanecer cerradas. De esta situación están al tanto en el Consejo Provincial de Educación (CPE) como en Obras Públicas de la Provincia, quienes vinieron a sacar fotos", sostuvo un poco molesta la directora del CPEM 47, Daniela Lescano, a este diario.

El predio en cuestión ocupa una franja en diagonal que se recuesta sobre uno de los márgenes de la escuela. La directora explicó que es de un privado que alquiló el lugar para que funcione un obrador. Los vecinos también saben de esta situación y ven cómo arrojan hasta restos de cemento fresco.
"En su momento entendimos que era por las obras, por el asfalto que se estaba llevando a cabo en el barrio. Suponíamos que era por un tiempo. Pero evidentemente va a quedar como obrador de todos los barrios", explicó Lescano.

A eso se le suma otro problema producto de una franja que queda en la esquina de Chajarí y Rufino Ortega que los vecinos lo usan de basural con escombros, bolsas, y partes de electrodomésticos.
"En esa esquina –frente al patio de los chicos– se junta mugre que tiran los vecinos, hemos denunciado por Facebook de la escuela que no tiren los restos de poda. Al no estar delimitado, al no tener limpieza ni iluminación, lo usan como un terreno baldío", se lamentó la directiva.



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