Un curioso caso asociativo: la creación de VIGNO

Este 2015 vio la luz en Chile una asociación de productores que busca poner de relieve una zona y una variedad. Un ejemplo perfecto para seguir.

Joaquín Hidalgo

Buenos Aires
En la región del Maule, unos 250 kilómetros al sur de Santiago, se cultivan 28.450 hectáreas de uva.

No es muy conocida fuera de Chile porque hay muchos productores de uva de volumen, cuyos viñedos están fuera del radar productivo de calidad. Este año, sin embargo, un modelo curioso de producción vio la luz y promete poner en valor dos cosas al mismo tiempo: la región del Maule y la uva carignan, muy cultivada en la zona.

Luego de muchas idas y venidas, recientemente se constituyó VIGNO, una suerte de denominación de origen para el vino del Maule -primera en su tipo, ya que la legislación chilena no las impulsa- que representa una voluntad directa de los productores de vino de la región. El nombre del grupo está tomado de mezclar la palabra vino con la característica "gn" que distingue a la tan francesa uva carignan.

Compuesto por quince productores de diversa escala, ahora es posible consumir vinos con la marca Lapostolle, Guillmore, Miguel Torres, Undurraga o Concha y Toro, que llevan, además, impreso bien grande en la etiqueta la marca del consorcio: VIGNO. Una idea comercialmente viable que ya tiene su lugar en el mercado y que no deja de resultar atractiva para algunas regiones argentinas que atraviesan una problemática similar, como el este mendocino.

VIGNO para principiantes
En la región del Maule, donde llueven unos 700 milímetros anuales, el cultivo de la vid es mayormente a secano, es decir, que no lleva riego alguno, sino que la lluvia es la única fuente de agua para los viñedos. El dato puede parecer técnico, pero el hecho de no tener que regar las plantas hace que los viñedos cubran un área determinada y tengan formatos atípicos: desde el viejo sistema en cabeza hasta el gobelet, es decir, viñedos que no llevan ninguna estructura de alambres y palos.

Así se cultiva el carignan en la región, donde hay 1800 hectáreas de viña con la variedad. Introducido desde Francia en 1939 con el fin de mejorar el perfil de los vinos chilenos, con el aporte de estructura y frescura de la variedad, el carignan cayó en el olvido con los años, cuando el cabernet sauvignon, por ejemplo, se convirtió en el motor exportador de Chile.

De modo que hoy, la región del Maule cuenta con una extensa superficie de uvas viejas, que representa a la vez un problema y una oportunidad. Problema, porque hay muchos productores de uva que no tienen desemboque para la variedad. Oportunidad, porque es difícil en el vino tener esa superficie plantada con viñas viejas y adaptadas al cultivo de secano.

700 milímetros anuales de lluvia caen en la región chilena de Maule, donde se generó este sistema.

De modo que los productores se asociaron para largar con un vino que las representase. Y trazaron un par de puntos para que los vinos que estuvieran dentro del grupo cumplieran a rajatabla. Así pusieron en valor más de 100 productores asociados a las viñas y, además, aumentaron el valor de una uva.

El dogma de VIGNO
Para estar dentro de la marca común, los vinos deben cumplir una serie de reglas básicas. La primera y más obvia, estar dentro de la región delimitada por el cultivo a secano. No es un área pequeña, pero sí bien delimitada. La segunda, que los vinos tienen que estar elaborados a partir de plantas de más de 30 años, cultivadas, por supuesto, con carignan. Esta barrera sí es alta, porque nadie podrá entrar a la asociación en el corto plazo, lo que garantiza la suficiente escasez para sostener el precio al que aspiran.

Y una tercera regla, quizás discutible: al menos el 65% del vino final tiene que tener carignan. Discutible, porque suena poco rigurosa para el dogma de VIGNO, pero atendible por el hecho de que tanto por el cultivo en secano como por la variedad y la región, ofrece variaciones de volumen entre los años.

Así las cosas, ahora hay un consorcio de viticultores y bodegas que propone un sistema nuevo y asociativo para difundir sus vinos. Y la lección es interesante: con pocas herramientas y mucho criterio societario, logran generar una cadena de valor donde todo iba a pérdida.

Cata trasandina
VIGNO en Vinos de la Cordillera

En Talca, Chile, se realizó la 11ª Degustación de Vinos de la Cordillera. En el certamen, en el que los principales referentes de la enología a cada país probaron y puntuaron vinos, se presentó VIGNO y se degustaron una docena de ejemplares de la asociación.

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