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Un filipino falleció por culpa de un coronavirus largo

Tenía 47 años y había sido vitoreado en julio al salir del hospital en Inglaterra.

Roehl Ribaya tenía 47 años, había ingresado por primera vez en el Blackpool Victoria Hospital, en Inglaterra, el 29 de mayo y pasó 48 días en cuidados intensivos luchando contra el coronavirus. Su caso fue uno de los tantos que, tras recuperarse de la enfermedad, fue vitoreado al abandonar el centro de salud. Sin embargo, lo que allá por julio eran muy buenas noticias, cambió drásticamente y el hombre, de origen filipino, terminó muriendo en Reino Unido. A pesar del alta, su familia reveló que “nunca se recuperó” del COVID-19. Ribaya sufrió ahora un paro cardíaco, entró en coma y falleció pocas horas después.

“La verdad es que él nunca fue el mismo de antes de que se enfermara. Estaba sin aliento todo el tiempo. Fue atrapado por el virus demasiado pronto. No queremos que nadie más muera”, sostuvo dolorida su esposa, Stella RicioRibaya. La mujer explicó además que debido a que su respiración nunca fue la misma, ni siquiera podía subir las escaleras de su casa. Y que ante diferentes complicaciones de salud, tuvieron que llevarlo de vuelta al hospital varias veces. Mark Delabajan, un amigo de la familia, contó que la muerte de Ribaya se produjo por un paro cardíaco, con fibrosis pulmonar poscovid como una causa secundaria. “Fue un largo coronavirus”, sentenció. Ante el portal de noticias británico Metro, Delabajan describió a su amigo como “el alma de la fiesta”, porque era “muy divertido y siempre bromeaba”.

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A todo esto, los médicos que lo atendieron contaron cómo habían “sobrevivido a la primera forma de este asesino silencioso” cuando Ribaya fue dado de alta por primera vez. El doctor Jason Cupitt, aquella vez, recordó cómo afectaron al personal los primeros casos: “Las enfermeras tenían lágrimas en los ojos porque no sabían nada sobre esta nueva enfermedad, era algo aterrador para ellas”. Y agregó: “El personal estaba asustado. Esta situación que tuvimos que vivir la comparo con enviar soldados jóvenes a la batalla, a lo desconocido, para luchar contra un enemigo que no pueden ver”. Y resaltó: “Hay pacientes que sin duda recordaré por el resto de mi vida, ya que fueron parte del momento más aterrador y emocionante de mi carrera”.

Kevin McGee, director ejecutivo de Blackpool Teaching Hospitals NHS Foundation Trust, aseguró que los profesionales que estuvieron a cargo del cuidado de Ribaya en todos los momentos estaban devastados por la muerte de este hombre. “Nos entristeció mucho escuchar sobre la muerte de Roehl y nuestros pensamientos y oraciones están con su familia en este momento tan triste”, aseguró con profundo dolor.

48 los días que pasó internado antes de recibir el alta. El paciente, que era filipino pero residía en Reino Unido, entró en el hospital el 29 de mayo. El 12 de julio, por su supuesta recuperación, recibió el alta. Pero la enfermedad no se había ido.

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