La mística del Regimiento de Infantería de Montaña N°10 (RIM) se ha ido construyendo a lo largo de su historia a través de la pasión y el orgullo de pertenecer de cada uno de sus soldados integrantes. Esa misma mística ha transformado a la institución en uno de los regimientos más emblemáticos del país. El cuartel, las interminables guardias, los crudos inviernos, las minuciosas fajinas, las instrucciones en el campo forman parte del concierto de los recuerdos de servicio militar.
Estas y otras tantas cosas golpean el corazón de cada soldado que alguna vez pasó por el regimiento de Covunco. Todo esto fue vivido, padecido y maldecido tal vez en su momento, pero hoy a la distancia cobran una relevancia y una dimensión imparable. Sin saberlo al cumplir el servicio, soportar los climas hostiles, trabajar en alguna especialidad a través de ser un simple “colimba” contribuyeron a engrandecer la historia del RIM, una institución centenaria.
Sin dudas el RIM 10 caló hondo en los sentimientos de muchos y hoy es muy difícil arrancarlo del corazón de cada uno de los ex soldados que lo quiere con el alma y con la vida. El sentimiento de patriotismo y pertenencia por el RIM 10 de Covunco no descansa y no se pierde con el tiempo. Así lo pensaron y lo entendieron un grupo de ex soldados de esta Unidad de la Clase 1971.
Los que hicieron la colimba entre los meses de junio de 1990 y agosto de 1991. Se trata de la compañía Servicios en la que revistaron 110 soldados provenientes de distintas localidades y ciudades de las provincias de Neuquén y La Pampa. Esta vez fueron 14 soldados que fueron punta de lanza de la “gran juntada” que se tiene prevista realizar el 2 de abril de 2022. Tres ex soldados pampeanos y el resto neuquinos le dieron este domingo rienda suelta a su alegría y emoción de reencontrarse después de 31 años entre ellos y con la unidad que los cobijó por más de un año en un auténtico servicio a la Patria.
Una vez arribados al RIM 10, en la formación de bienvenida, fueron recibidos por el jefe de Guardia, el subteniente Jonathan Fernández. Luego ingresaron al interior del cuartel y comenzaron a recorrer los lugares donde permanecieron y revivieron cada una de las cosas que allí pasaron. Los baños y la cuadra de la entonces Compañía de Servicios, la cantina de soldados, el Comedor de Tropa, la Guardia, el Patio 1 y Patio 2 y el gimnasio fueron algunos de los lugares visitados.
Testimonios
En un almuerzo de camaradería realizado en las instalaciones del Centro de Empleados de Comercio de Zapala (predio ubicado al lado de la Laguna La Solitaria) y que fue cedido para el encuentro de los que hicieron el servicio en ese entonces, a la hora de las palabras se escucharon testimonios que emocionaron a todos.
“Durante un montón de años tuve mucho odio por los dos años perdidos en el servicio militar, tuve que aprender a manejarlo y al ver que el tiempo pasaba, y uno se iba haciendo grande. Hoy se lo dije a algunos de los muchachos y caí en la cuenta de que estaba delante de los mismos pibes de los 90, de los 18 y 19 años. Todos pasamos el tiempo y todos tenemos 50 y pico, pero seguimos teniendo la misma personalidad, se han desarrollado siendo iguales a aquella época”, dijo el ex soldado Javier Iril, de Centenario, durante el recorrido por el RIM.
Agregó que “el servicio militar nos formó como hermanos de armas y hoy yo vi gente que en su momento hubiera puesto el pecho si una bala me venía o yo hubiera puesto el pecho. Vi la misma unión de siempre y aquel odio que le teníamos a los que nos bailaban hizo que nos formáramos con espíritu de cuerpo y como una unidad, por si picaban las balas cerca estar preparados”.
Por su parte el ex soldado Oscar “Corcho” Blanco, fue uno de los tres pampeanos que llegaron al encuentro de sorpresa y sorprendieron a sus pares neuquinos.
“Esto de hoy es un poco como cerrar el círculo de una parte de nuestras vidas. Nosotros pensamos, por la distancia que nos queda el cuartel y lo que representa, había posibilidades de no vernos nunca más. Han pasado tantos años y si no era por este grupo, esto no se hubiera podido armar. Eso representa en personas de 50 años, esto. Volver a una situación emblemática, que no se si los jóvenes de hoy lo tienen muy consciente o muy claro que es este servicio a la patria. Nosotros a nuestra forma, a nuestros 18 o 19 años servimos a la patria, mal o bien, de nuestra forma pusimos un año de nuestra vida al servicio de la patria”, indicó el soldado, visiblemente emocionado tras el encuentro con amigos que hicieron el servicio en el RIM.
Al final precisó que “hoy volvemos a ratificar eso, la Clase 71 siente esa sensación o emoción del interés para servir a la patria. Todo eso simboliza la presencia de nosotros acá, ojalá sea el principio de muchas otras reuniones”.
En los tramos finales de la tarde los ex soldados fueron agasajados con una merienda de despedida en el balneario municipal de Mariano Moreno por parte de la comuna local.
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