Un inquilino casi pierde un dedo por un cable "pelado" y denuncia que nadie se hace cargo

Tomás, de 21 años, sufrió una importante herida en un dedo de la mano izquierda por un cortocircuito en su casa. Hasta el momento no ha podido volver a trabajar.

Lo que era una tarde como todas las demás, para Tomás se convirtió en una de sus peores pesadillas. Hace un mes que no puede trabajar porque se electrocutó con unos cables pelados en su casa y todavía no sanó la herida que tiene en un dedo de la mano.

El jueves 3 de diciembre, alrededor de las 19.30, el joven inquilino llegó a su departamento después de una jornada laboral, dejó sus cosas dentro de la casa y salió al balcón a tomar aire fresco. En el momento en que estiró sus brazos, quedó pegado de uno de los cables que estaban en la pared externa de la vivienda, lo que le provocó una importante herida en el meñique de la mano izquierda.

"Salí a hacer fiaca. Estiré el brazo para arriba y sin querer toque el cable y quedé pegado", contó el joven de 21 años, que alquila desde julio en un departamento ubicado en calle Colon 876. Según detalló se trataba de uno de los cables que lleva la electricidad desde su casa al pilar que está en la vereda y aclaró que ni la casa tenía térmica ni el pilar un disyuntor.

Caí para el lado del patio y ahí se cortaron los cables, pero me siguió pateando.

Por la "patada" que recibió, Tomás cayó hacia el patio y un vecino que lo vio, se acercó a asistirlo. "Me quedé pegado, pero la electricidad no se cortó nunca. Caí para el lado del patio y ahí se cortaron los cables, pero me siguió pateanado y no perdí la consciencia en ningún momento", relató el joven y agregó que el vecino de la casa de al lado debió bajar la térmica con un palo de madera y después lo alcanzó hasta la salita del barrio El Progreso.

Una vez en la salita le realizaron las curaciones correspondientes, pero lo derivaron al hospital Heller para una mayor atención, donde le hicieron una orden para que le cubra los días sábado y domingo en el trabajo.

Al no mejorar la herida, desde el Heller lo derivan al Castro Rendón para que lo vea un cirujano. "Ahí me dijeron que tenía que tener una denuncia y me mandaron a la comisaría a hacer la exposición por lo sucedido. De ahí fui a la Defensoría del Pueblo y de ahí a los de inquilinos (Unión de Inquilinos Neuquinos)", relató Tomás sobre todo el recorrido que debió realizar.

Allí se enteró que la policía debía haber ido hasta su casa para verificar la situación de la vivienda, pero al no conocer cómo actuar en un primer momento, le tomaron la denuncia junto con los certificados médicos que demostraban su herida.

El 21 de diciembre le realizaron un cirugía, donde le colocaron un injerto en el dedo. Sin embargo, contó que no agarró bien y que debe esperar unos días más porque le podrían practicar otra intervención quirúrgica.

Tomás realiza tareas de cadete con su moto y al estar "en negro", actualmente se encuentra sin trabajo por lo que desconoce cómo pagará el alquiler este mes. En diciembre, como el incidente fue a principio de mes, debió pagar los 2.500 pesos del alquiler correspondiente.

El dueño me cobró el alquiler, pero no se hizo cargo.

Actualmente, Tomás, sigue viviendo en el mismo departamento. El vecino que lo asistió en un primer momento se acercó al día siguiente y junto con otra persona, que sabe de electricidad, cambiaron los cables que estaban "pelados" para que no sufra ningún otro accidente. En la Unión de Inquilinos le comentaron que no había problema con que los haya cambiado, porque estaba el certificado médico.

Por último, el joven contó que el miércoles pasado tenían que pasar los inspectores de la Municipalidad para chequear su vivienda, pero que no fueron, por lo que espera que lo hagan hoy.

No es el primer caso

Desde la Unión de Inquilinos Neuquinos hicieron público el caso de Tomás para denunciar las condiciones de inseguridad en que viven muchos inquilinos. Además, reiteran el pedido de "tomar consciencia sobre la responsabilidad de los propietarios con respecto a las deficiencia que tienen las propiedad en alquiler que afectan a los inquilinos y su integridad física.

En cuanto a la casa de Tomás, detallaron que "al estudiar el sistema eléctrico de la vivienda en alquiler, nos encontramos que no cumplía ninguna legislación Nacional, provincial o municipal en materia de seguridad eléctrica, se detectó ausencia de los elementos de protección definidos como Interruptor Termomagnetico (térmica) e Interruptor Diferencial (disyuntor), incumpliendo de esta forma cualquier normativa de seguridad a la hora de una vivienda destinada para familias".

También contaron que "esta situación se asemeja a lo sucedido en mayo del año pasado en el barrio Limay, cuando dos jóvenes de nombre Facundo Hernández Patiño y Ricardo Rosales perdieron la vida, a causa de una intoxicación con monóxido de carbono por el mal funcionamiento de un artefacto de calefacción". Con respecto a ese caso, aclararon que la propietaria del departamento esta procesada por el delito de "homicidio culposo".

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