Un nuevo observatorio tendrá sede en Bariloche
El Observatorio Argentino de Vigilancia Volcánica (OAVV) del Servicio Geológico Minero Argentino (Segemar) contará con una nueva sede en la localidad rionegrina de San Carlos de Bariloche. Según se supo, el inmueble en cuestión fue cedido por la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE).
El ente informó, a través de su sitio web, que en el marco de los convenios de cooperación celebrados con la Administración de Parques Nacionales (APN), se otorgó la instalación ubicada en Antártida Argentina y Francisco Perito Moreno. La misma cuenta con una superficie de 1.188 metros cuadrados y tendrá un objetivo crucial para la región.
Allí se construirá el observatorio, destinado al estudio, monitoreo y evaluación de la actividad volcánica en el país, con el fin de mitigar el riesgo al que se encuentra expuesto el territorio nacional, su población e infraestructura ante la ocurrencia de un evento.La AABE, a su vez, participará en el desarrollo del proyecto arquitectónico para la construcción del lugar. Esta sede permitirá acercar la ciencia y la tecnología al servicio de la sociedad en una región severamente afectada por la erupción del Complejo Volcánico Puyehue-Cordón Caulle, que se produjo en el año 2011.
Sebastián García, que se desempeña como director del OAVV, explicó buena parte de los detalles del plan y contó los entretelones de la decisión de trasladar toda la estructura que se encontraba funcionando en Buenos Aires. Según afirmó el experto, una de las intenciones principales es replicar el funcionamiento del Instituto Nacional de Prevención Sísmica, situado en San Juan, que está mucho más cerca del lugar de los hechos y que permite analizarlos de forma más eficaz.
El vulcanólogo comentó que el novedoso edificio, con características de vanguardia en toda Latinoamérica, contará con una sala en la que se podrá visualizar, en tiempo real, toda la información que llega por medio de cámaras y sensores instalados en los volcanes.
Al mismo tiempo, el profesional argumentó que el lugar no solo estará destinado a los menesteres técnicos y científicos, sino que también se pretende trabajar con la comunidad para que se tome conciencia de que estos fenómenos son naturales y que eventualmente pueden ocurrir, de una forma mucho más pedagógica. “No sabemos cuándo, en tiempos geológicos, pero es importante estar preparados en todo momento ante cualquier circunstancia”, agregó.
Es por eso que, a partir de visitas guiadas y charlas informativas para escuelas, se busca evitar un episodio similar al que ocurrió con el evento de 2011, de grandes proporciones y con repercusiones en todo el territorio nacional: “La gente no lo vio venir, no supo que eso podía ocurrir”.
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