Un periodista que pasó por todas y aún espera ir por más
Corría el año 1986 y lo que hoy conocemos como La Mañana de Neuquén, en aquella época era El Diario del Neuquén, le abrió las puertas a Ricardo Galasso como colaborador en la sección de Deportes.
Esas tareas duraron unos seis meses y para el ‘87 Galasso ya era un periodista fijo que escribía sobre fútbol, básquet, boxeo, voley, entre otras actividades. Pasaron 5 años, era febrero de 1992 y Julio Ramos había comprado el diario, que pasó a llamarse La Mañana del Sur. Ricardo continuaría allí sus tareas, sin detenerse a pesar de los cambios.
Y nunca paró. En 2003 surgió el actual medio La Mañana de Neuquén, de la mano de la familia Schroeder, y este periodista seguía redactando las páginas deportivas, porque nunca se imaginó en otra sección que no sea Deportes.
El paso de diversos dueños no fueron los únicos cambios que a Galasso le tocó vivir en primera fila. A esto se le sumó la transición a la nueva era digital que llegó para quedarse, que cada día sorprende con algo nuevo y a la que los periodistas se ven obligados a acoplarse.
“Empecé a trabajar con una máquina de escribir. Asistía a los partidos y cuando terminaba el primer tiempo, me iba para la redacción a pasar las apostillas y después el jefe se encargaba de completarlo. Al tiempo llegaron las computadoras y me adapté a ese cambio”, cuenta Ricardo, de 56 años, sobre su versión a los 20 en la que no había celulares para enviar la información.
Cambios
Y a aquellas computadoras las recuerda con pantallas verdes que encandilaban y que en un principio solo los jefes las tenían, hasta que con el tiempo todos tuvieron la propia. Ni hablar de la historieta que implicaba conseguir las fotos para ilustrar las notas, puesto que había que esperar el revelado y si venían desde Buenos Aires llegaban por teletipo y se veía a la máquina trabajar con una matriz de punto que formaba la imagen. “Tardaba bastante”, recuerda quien tiene el legajo N° 003 en la empresa.
“Nunca tuve un lapsus de parar. Siempre lo viví en el mismo transcurso en que se producía. Era cuestión de adaptarme y siempre traté de no caer en la maña de hablar del ‘periodismo de antes’. No sentí esa nostalgia”, detalla.
También rondan frases como “el periodismo gráfico va a morir” y al respecto, Galasso opina: “Ese dicho lo tomo como un desafío. En su momento se decía que la televisión iba a matar a la radio y no pasó. Cada medio se adapta según las diversas realidades”.
Y celebra el presente tecnológico y moderno al cual el periodismo se adaptó: “Antes había que esperar para ver publicado lo que uno escribía y también estaba esa espera de otro tema que lo suplante. En la actualidad, la nota aparece al instante y después muere. Es una ventaja la inmediatez”, y bromea: “Ahora los de gráfica nos podemos equivocar porque al error lo podés modificar. Si te equivocás en el papel, quedas deprimido todo el día.”
Los cambios en la tecnología mejoraron el trabajo de los periodistas
Un viaje inolvidable
En junio y julio de 1990 tuvo lugar el Mundial de Fútbol en Italia y Ricardo cruzó el charco para asistir y poder cubrir el tema para El Diario del Neuquén. Hoy es consciente de lo fácil que hubiese sido todo con las redes sociales instaladas.
Sin embargo, recuerda con cierta gracia lo novedoso que fue en esa época el uso del fax: “Era espectacular. El diario no tenía fax, pero la oficina del EPAS sí contaba con uno. Entonces mis notas las tenían que ir a buscar ahí, muchas veces en horarios inusuales, y estaba toda esa intriga de si iban a llegar o no.”
Su recuerdo más preciado de aquel viaje fue el partido de Argentina - Brasil, en el que Diego Maradona maniobró “la jugada más maravillosa del Mundial”, que permitió que El Pájaro Caniggia convierta el gol, en lo que fue una victoria épica que hizo llorar a muchos brasileños. “Nunca vi algo así. El Diego fue cosa de otro mundo”, sostiene.
El periodismo también le permitió asistir a Juegos Panamericanos, Copas América, Juegos de la Araucanía, Patagónicos, entre otros. “Me faltó ir a algún Juego Olímpico, que es mi máximo sueño”.
La llegada del COVID a la cotidianeidad truncó los planes de todos a nivel social, cultural, político y económico. Y el deporte no escapó de ello.
Miles de eventos deportivos quedaron suspendidos y muchos deportistas, con el regreso de la normalidad, sufren las consecuencias.
“A los periodistas deportivos nos obligó a salir un poco del formato tradicional de noticia sobre la agenda ya pautada. Tuvimos la posibilidad de tocar otros temas de la vida de los deportistas, más desde lo solidario o lo personal”, explica Galasso.
Si las condiciones físicas y mentales se lo permiten, Ricardo, que ya carga 35 años a puro periodismo deportivo, quiere seguir varios años más en el ambiente, “más allá de la jubilación”.
¿El por qué? Sencillo: es su pasión y esa sensación le da vida.
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