Una ayuda clave para enfrentar la vida adulta

El BPN implementó un programa financiero destinado a estudiantes.

Por Sofía Sandoval - ssandoval@lmneuquen.com.ar

Además de los variados contenidos que ofrecen las asignaturas, la escuela secundaria es una oportunidad para que los estudiantes adquieran herramientas que pondrán en práctica después, cuando se independicen y deban enfrentar la vida adulta. De la mano del Banco Central y el Banco Provincia de Neuquén (BPN), casi 50 escuelas neuquinas implementaron el programa “Habilidades financieras para la vida”, que les aportó conocimientos clave sobre el ahorro, el diseño y la evaluación de proyectos.

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El programa cuenta con el apoyo del Banco Central de la República Argentina (BCRA), voluntarios del BPN y la coordinación del Consejo Provincial de Educación (CPE). Tras una prueba piloto, comenzó a funcionar en 2018 y ya impactó en unos 800 alumnos de la ciudad de Neuquén y del interior.

Marisa Sack, directora provincial de enlace institucional del CPE, explicó que el sistema tiene dos variantes. La primera consiste en el diseño de un proyecto que los propios estudiantes deciden de manera democrática. El objetivo final puede ser concretar un viaje de egresados, la confección de las camperas que usan en quinto año, la colaboración con merenderos y otras entidades, y hasta la mejora de las plazas o espacios públicos de la localidad.

“Lo primero que deben hacer, después de las capacitaciones que toman en el BPN, es conseguir un capital inicial para desarrollar un microemprendimiento”, sostuvo Sack. Así, algunos estudiantes piden préstamos a sus padres que devuelven con intereses o elaboran rifas para juntar los primeros fondos que les permiten iniciar una pequeña empresa.

Elaboran panificados, pastas frescas y hasta jabones en los laboratorios del colegio, que luego comercializan. También organizan ferias, eventos culturales o bingos para recaudar fondos, que administran a través de las herramientas financieras que adquieren durante el programa.

"La mayoría son chicos que nunca habían pisado un banco, aunque todos conocían al BPN y lo consideraban la entidad más familiar”, aclaró Sack.

De los capacitadores del banco aprendieron distintas herramientas, como clases de liderazgo, de trabajo en equipo o de evaluación de proyectos.

También tuvieron la oportunidad de abrir una cuenta bancaria y confeccionar un plazo fijo con el dinero que comenzaron a recaudar. Gracias al programa, lograron calcular los costos y las ganancias de sus emprendimientos, y así reunir los fondos necesarios para pagar aquello que deseaban. “En algunos casos, les pedimos que recorten el objetivo para que sea algo posible de alcanzar”, detalló Sack.

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Conocimientos

Analía Orbanich, del área de Planeamiento del BPN, explicó que otra arista del proyecto incluye la transferencia de esos conocimientos a la comunidad. Los estudiantes eligen si detallar los productos del banco a otros estudiantes de su colegio, a los padres de los niños que asisten a los merenderos que ayudan o a clubes de abuelos. Incluso, llevan los nuevos conceptos a sus familias, que aprenden a utilizar el homebanking, hacer transferencias o los mecanismos de ahorro que ofrece el BPN.

Para el año pasado, se ampliaron los alcances del programa con la inclusión de un nuevo segmento de habilidades, referidas a la orientación vocacional para cuando termina el secundario. Además de encontrar los campos que más les interesan, los estudiantes aprendieron a calcular el costo de vida en caso de que decidan estudiar fuera de sus hogares o las posibilidades de estudiar y trabajar para respaldar todos los gastos.

Para este año, está previsto continuar con el programa con la participación de nuevos docentes, que obtienen puntaje por capacitarse con el BPN. Orbanich aclaró que el objetivo es ampliar la convocatoria más allá de las áreas contables de los colegios, para incluir un trabajo interdisciplinario que prepare a los jóvenes para la vida adulta.

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-> Experiencia que aportó a la nueva independencia

El CPEM N° 50 de Centenario fue uno de los colegios que se incorporó al programa desde sus inicios y sumó al trabajo a otro quinto año del CPEM N° 67. Además de convertirse en una oportunidad de integración para estudiantes de ambas escuelas, el proyecto permitió que los estudiantes se autofinanciaran para pagar un viaje de estudios a Villa La Angostura.

Gracias a la realización de eventos y la venta de pastas y panificados, los alumnos reunieron los fondos que pudieron ahorrar a través de las distintas herramientas que se aportaron desde el BPN, que incluyeron la creación de una cuenta bancaria, la confección de un plazo fijo y las transferencias para pagar por los servicios relativos al viaje.

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Experiencia

“En total viajaron 60 chicos y 11 docentes, era increíble su cara de felicidad cuando concretaron el viaje", detallo Tania Rocha, una de las docentes que formó parte del proyecto junto a los alumnos. Según indicó, los microemprendimientos ayudaron a los estudiantes a aprender cómo trabajar en equipos, cómo organizarse y formar comisiones para trabajar, y cómo administrarse y ahorrar.

Administración

“Ellos estaban en quinto año y ya hay muchos que se fueron a estudiar afuera y tienen caja de ahorro y tarjeta de débito”, dijo Rocha, y agregó: “En algunos casos, los papás me cuentan que no piden que les envíen dinero porque empezaron a vender budines y otras cosas para afrontar sus propios gastos”.

“Es enriquecedor porque también devuelven lo que aprendieron a la sociedad, se lo pasan a sus propias familias y a otros estudiantes de otros cursos”, dijo, y agregó que planean aplicar el programa otra vez este año.

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