Una ciudad pagará $2 millones por un bosque "privado"

Es el Parque Victoria, en Vista Alegre. Los vecinos lo usaron más de 50 años pero es de Moño Azul.

Adriano Calalesina

adrianoc@lmneuquen.com.ar

Neuquén.- Un intendente tendrá que pagar más de 2 millones de pesos por recuperar un bosque histórico, que si bien era usado por los vecinos, lo reclama una empresa privada.

Se trata del tradicional Parque Victoria de Vista Alegre Norte, un bosque artificial de pinos norteamericanos en el que desde hace años miles de familias disfrutan de un paisaje que despierta maravillas, a orillas del dique Ballester.

Es el portal de ingreso a la provincia de Neuquén y en ese lugar se hace una tradicional fiesta del pueblo. Pero las 3,5 hectáreas de bosque no son públicas, sino que pertenecen a la empresa Moño Azul SA, que hasta 2007 era de la familia Enríquez, de la región.

“Hay una oferta que ingresó formalmente al Municipio. Los empresarios mandaron un tasador, elevaron un informe y pedimos a la empresa que nos haga un ofrecimiento formal para poder comprarlo”. Gabino Jofré. Intendente de la localidad de Vista Alegre

Pero luego de que la frutícola fuera vendida al grupo italiano Orsero, empezaron los reclamos de las tierras. Y, en ese contexto, el Parque Victoria cayó en desgracia hace unos meses.

Belleza: El lugar se ubica a 30 kilómetros al norte de Neuquén capital. Iba camino a ser loteado.

Gabino Jofré es el intendente de Vista Alegre y dijo a LM Neuquén que la empresa presentó una oferta económica para vender el parque. Son poco más de 2,1 millones de pesos, un precio mucho más bajo que en el mercado inmobiliario. “Hay una propuesta de hacerlo mitad en efectivo y la otra mitad en eximición de impuestos durante cinco años”, indicó el jefe comunal.

La Legislatura neuquina ya se expresó a favor de proteger ese espacio debido a los rumores que surgieron el año pasado que indicaban que el lugar se iba a lotear. Incluso, un grupo de vecinos hizo un abrazo en el parque, que tiene varios ejemplares de pinos Ponderosa que hoy están secos y librados a la desidia. “Vamos a intentar con el gobierno provincial, ya que sacaron una declaración, para conseguir un aporte para comprarlo”, expresó Jofré.

En los alrededores del parque la urbanización avanza al calor de los negocios informales: campings y establecimientos con parrilla en terrenos que no están escriturados y muy cerca del río Neuquén.

El bosque se plantó a finales de la década del ‘50, cuando el lugar era un arenal frente a las compuertas del dique. Le decían la estancia de Hardcastle, que luego se vendió a los primeros dueños de Moño Azul. El sitio, que supo ser un lugar de encuentro familiar, empezó a caerse y hoy lucha por recuperarse.

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