El clima en Neuquén

icon
Temp
54% Hum
La Mañana Nacional

Una crisis que impide todo

En el mejor momento para ganar plata con la producción de hidrocarburos, la industria nacional está gobernada por la incertidumbre.

El precio del petróleo se recompuso ayer después de caerse por debajo de los cien dólares en la modalidad Brent la semana pasada. Los precios de los recursos que generan energía están descontrolados en el mundo por efecto de la guerra en Ucrania.

Todos lo saben, pero lo incierto es cuánto durará la guerra, y cuánto sus efectos sobre la generación energética. Los productores argentinos de crudo hallaron en la exportación una veta para mejorar sus negocios, aplacados en el terreno interno por las taras propias de la economía nacional, incapaz de seguir los precios internacionales de las materias primas sin un colapso.

Te puede interesar...

Las petroleras que sacan crudo en el país ganan mucho más con las exportaciones que con las ventas a las refinerías locales. El gobierno mantiene los precios de los combustibles más baratos en dólares que en los alrededores, a pesar de que en los surtidores las subas son constantes.

En el mejor momento en años para los productores de hidrocarburos en la Argentina la situación no ayuda a maximizar las posibilidades de la coyuntura internacional.

Incluso a las compañías que aumentaron sus exportaciones las perjudica la crisis cambiaria, que presenta precios diferenciados para las divisas, siendo las que ingresan por exportaciones las de menor cotización.

En ese contexto, la producción nacional no alcanza para el consumo propio. Falta petróleo y mucho más gas. Semanas atrás explotó la crisis del gasoil: el país se quedó sin reservas para satisfacer la demanda, a la vez engordada por los vehículos de países limítrofes que preferían llenar sus tanques con precios muchos más baratos.

El gas está en la mira ahora, en plena demanda. El Estado gastó dólares en tiempos de fuertes restricciones para su disponibilidad en la adquisición de gas importado para pasar el invierno. Fuera de esta temporada el país no sólo se autoabastece con su producción, sino que genera excedentes para exportar.

Y no se produce más gas porque no hay gasoductos para sacarlo desde los yacimientos a los centros de consumo o comercialización. Tampoco hay plantas para industrializar el fluido de modo de abrir mercados externos por esa vía.

El gasoducto Néstor Kirchner está en el proceso de licitación de la obra civil. Sería la herramienta para evitar tener que comprar gas importado en el invierno. ¿Estará para esa estación el año que viene? El gobierno asegura que sí, mientras en la industria no dejan de aparecer asteríscos con variables que podrían impedir esa meta.

Para que la obra llegue con capacidad operativa de transporte al séptimo mes del año que viene, no debería surgir ninguna demora burocrática ni legal en el proceso de licitación, que ya tiene algunos inconvenientes potenciales. La Justicia advirtió que se deberían consultar a las comunidades originarias antes de avanzar, aunque el Impacto Ambiental dio bien.

Por otro lado, los evaluadores de la licitación recomendaron dejar afuera del proceso a dos de las cinco propuestas que se presentaron para la obra. Podrían, por ejemplo, recurrir contra la decisión en caso de que Energía Argentina (Enarsa) las descalifique finalmente en base a la evaluación de la comisión pertinente. Entonces, las obras se podrían retrasar. Y no llegar en forma al invierno que viene. La incertidumbre gobierna.

Lo más leído

Leé más

Noticias relacionadas

Dejá tu comentario