Una elección histórica
La voltereta mediática en el aire que dio Juan Román Riquelme desató el odio inmediato del oficialismo. Estaba claro entonces, hace apenas unos días, por qué se mordían la lengua de la bronca. Su coqueteo con Angelici había sido una estrategia, según contó el ídolo en TV, y ese paso hacia la oposición para bancar a Ameal y Pergolini, en un lugar preponderante de la lista y con la llave en mano para manejar el fútbol de Boca, iba a torcer una elección que parecía darle continuidad a un gobierno que maneja los destinos del club desde hace 25 años, cuando Mauricio Macri, hoy de despedida en el gobierno nacional, ganaba su primera elección y comenzaba una carrera que lo llevó al sillón de Rivadavia.
Aquella vez, en 1995, ni la presencia de Diego Maradona en el equipo, al que volvió luego de 14 años que lo convirtieron en leyenda, pudo darles el triunfo a Alegre y compañía. Esta vez el ídolo estaba en la vereda de enfrente, pero el resultado parece ser el mismo en una elección record para el fútbol argentino, con casi 40 mil votos: los socios de Boca decidían anoche un cambio de mando, buscando, como aquella vez, mejores resultados deportivos. Y en eso, en lo que ocurre dentro de la cancha, confían más en aquel que mayores alegrías les dio en su historia, desbancando a Diego en el corazón de los hinchas. Las cuentas ordenadas de Angelici, ese nombre que se hizo famoso como contador justamente por negarse a renovarle en dólares al Riquelme jugador, a veces no alcanzan. En estos años, el equipo ganó poco y nada, y los que festejaron fueron los rivales de siempre. Al revés que en los años en los que Macri, de la mano de Bianchi, Román y el resto, llevó a Boca a la cima del mundo. Ahora ese desafío, nada menos, quedaría para el ídolo, que se jugará mucho en los pies de otros.
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