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La Mañana

Una inundación inédita que llevó agua del oeste al este de Neuquén

Las calles troncales se convirtieron en canales que despejaron su caudal hacia las arterias paralelas a la Ruta 22.

Neuquén > La inundación que dejó bajo el agua al 80 por ciento de las calles de la ciudad tuvo un factor climático, los 235 milímetros que se precipitaron en cinco días, y otro netamente relacionado con el colapso de su sistema de desagüe.
En la capital provincial sucedió algo que “nunca había ocurrido”. Se trata del trasvasamiento de cuencas.
En Neuquén hay dos vías principales de desagote del agua de lluvia hacia los ríos.
En términos generales, de Avenida Argentina-Olascoaga hacia el Oeste (aeropuerto, Valentina), las precipitaciones se canalizan a través de arterias troncales hacia el arroyo Durán. Mediante un entramado de calles, de Norte a Sur, el agua  desemboca en el arroyo y de ahí al Limay, por medio de una inclinación del suelo que en promedio es cercana a los 20/30 grados.
Hacia el este de la Avenida, y también desde la barda al río, la lluvia se despeja hacia el canal Villa María, también a través de troncales que no son otra cosa que canales de superficie cuando llueve.
Así, en el Oeste, calles como Necochea, Rodhe, Bejarano, Combate de San Lorenzo, Ignacio Rivas y Láinez llevan el agua hacia el Durán. Algo similar ocurre hacia el Este, con el Villa María y arterias como Saturnino Torres, también desde la barda al río.  
Esta vez, la dimensión de la tormenta hizo que el agua que se canalizaba a través del Durán terminara desplazándose hacia el Villa María. Esto es el "trasvasamiento de cuencas", como lo mencionan en la Municipalidad.
Cerca de las 4 de la mañana del lunes pasado, quizá algo antes, ya sucedía: el agua que había arrasado calles enteras de la zona periférica junto a las cuencas aluvionales no podía ser evacuada, al Sur, a través del Durán. Ante su colpaso, el caudal hacía "tope" en el canal,   y en consecuencia encontraba  vías de escape hacia el Norte (desde donde venía; Ruta 22) y los laterales.
Es lo que vieron quienes vivían en Planas-Félix San Martín y Perticone-Lastra. Un verdadero río que conducía el agua que habitualmente deriva hacia el Durán, ahora circulando hacia el Este, por donde finalmente podía avanzar. Fue así que vastas zonas ubicadas junto a estos canales-calles troncales comenzaron a inundar los barrios a su paso. Es la postal de la ciudad convertida en una laguna. Lo de  los sectores junto a la barda es otra cosa.  Están al pie de las cuencas aluvionales, cursos naturales de circulación del agua.

 

Fue una tormenta "fuera de escala"

Neuquén > "Estamos en un período de tormentas intensas de mayor duración, de 100 milímetros por hora o más. Con duraciones de una a tres horas, como en el caso de La Plata", dijo el ingeniero hídrico de la Universidad Nacional de La Plata, Pablo Romanazzi en diálogo con La Mañana.
Para el especialista, "más allá de la intensidad de las precipitaciones, está claro que las ciudades no se han adaptado. La gente que se encuentra en lugares vulnerables sigue estándolo. Y así se combinan dos cosas: el cambio de régimen de lluvias y la falta de entendimiento de quienes lo padecen".
El docente de la cátedra de hidrología señaló que la tendencia de estas lluvias "está fuera de escala con lo que una ciudad puede estar preparada para recibir", pero señaló que "esto no indica que no se puedan hacer cosas".
Sin embargo, planteó que "por más obras que se hagan, son para atenuar el impacto de una lluvia, y por la magnitud del agua que cae es muy posible que la ciudades sigan inundándose”.
"Por eso es muy importante cambiar la tendencia de la ocupación. La población tiene que saber el riesgo asociado al lugar donde vive. Esto es algo muy importante que los gobiernos tienen que comenzar a ver y obrar en consecuencia”, planteó. Hay que hacer mapas de inundación. Establecer las zonas críticas para localizar la ayuda. No hay nada que indique esto vaya a cesar, por lo tanto es muy importante la concientización de la población", dijo el ingeniero.