El Vaticano negó ayer que quiera "bloquear" el tratamiento legislativo de un proyecto de ley que debatirá el Senado italiano contra la homofobia, sobre el que sí reconoció una "preocupación" que rechazó calificar como "injerencia".
"No fue una injerencia", afirmó el secretario de Estado de la Santa Sede, el cardenal Pietro Parolin, en una entrevista publicada por la prensa oficial sobre la "Nota Verbal" con la que, la semana pasada, el Vaticano planteó sus reparos a algunos puntos de una ley contra la homofobia que debe debatir el Senado italiano. La misiva constituye la primera vez que la Santa Sede hace un pedido formal a Italia sobre un proyecto de ley en casi 100 años de existencia de los denominados Pactos Lateranenses, que enmarcaron la relación bilateral.
El cruce público entre los dos Estados comenzó cuando el martes se conoció el contenido de una nota vaticana entregada a la embajada italiana en la que advierte que un proyecto de ley con media sanción, que regula la lucha contra la homofobia, podría incumplir algunos puntos de acuerdos bilaterales previos al "reducir" los ámbitos de libertad religiosa.
Las observaciones vaticanas, calificadas por Parolin como "preocupación", alcanzan especialmente un punto del proyecto de ley que, de aprobarse, obligaría a las escuelas católicas a adherir a una Jornada Nacional contra la Homofobia y Transfobia. Esa posibilidad, de acuerdo a la "Nota Verbal", puede llegar a incumplir los acuerdos bilaterales creados en 1929.
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