Una pareja de abuelos está cansada de los robos

Son víctimas de un grupo de pibes chorros del sector Atahualpa.

Neuquén.- "Estoy llegando al límite de querer tener una pistola en la mesa de luz para matarlos cuando quieran volver a robarme". Con esta frase, Carlos Segundo Neira (74) expresó su hartazgo por los reiterados robos que sufre en su casa.

En la vivienda de Trabajadores Estatales Neuquinos al 1000, del sector Atahualpa, en Gran Neuquén Sur, ya sufrieron tres robos en lo que va del año, además de un sinnúmero de ataques a piedrazos por parte de "unos borregos" que se la pasan tomando cerveza en la esquina.

Carlos vive con su mujer, María Uverlinda Vildoc (80), y el jueves a la noche, mientras dormían, tres delincuentes volvieron a atacar su casa. Esta vez se llevaron sólo un cesto de basura. "Yo no les tengo miedo, pero siento una impotencia. Nadie nos ayuda. No aguanto más vivir así", recalcó Neira.
Tras el robo llamaron a la Policía, que llegó rápidamente y contuvo a la mujer que estaba con un ataque de llanto. Luego hicieron la denuncia en la Comisaría 16ª.

"Si los tengo que enfrentar, lo voy a hacer, aunque me muera en el intento", destacó el abuelo, que trabaja como carpintero. "Estos borregos necesitan tener cultura del trabajo, no robar. Se aprovechan de nosotros que somos viejitos", agregó.

Este tipo de hechos los sufren todos los vecinos del barrio. "Nos viven tirando piedrazos hacia nuestras casas. Quieren generar miedo, pero no lo van a lograr", enfatizó entre lágrimas.

Previamente, a la familia Neira le robaron cemento, herramientas de trabajo y un termotanque. Siempre de noche. "Los vecinos estamos unidos. Tratamos de cuidarnos entre nosotros, pero es el Gobierno y la Policía quienes tienen que tomar cartas en el asunto", protestó el abuelo.

"Son siempre los mismos delincuentes, ya se sabe quiénes son los tres borregos. ¿Por qué no los detienen? ¿Tenemos que llegar al límite de hacer Justicia por mano propia?", manifestó Neira.

Hace 50 años que los abuelos viven en el barrio. "Mis hijos quieren que nos mudemos, pero yo no me quiero ir de mi casa. Laburé muy duro para conseguir lo que tengo. Si las autoridades no me ayudan, no me queda otra que armarme", aseguró.

Ya los atacaron tres veces en 2016 y otras tantas les tiraron piedras para sembrarles miedo. Se niegan a mudarse del barrio donde viven hace 50 años.


Toman cerveza en la esquina y luego salen a robar

Largas madrugadas de alcohol tiñen la esquina de Trabajadores Estatales Neuquinos y Pérez Novella. Siempre son los mismos pibes que se adueñan del lugar y siembran el miedo en el barrio. Ellos roban y las víctimas hacen las denuncias, pero nada pasa. La desesperación de los vecinos está llegando a un límite. "¿Seguir soportando estas situaciones o tomar justicia por mano propia?", piensan los vecinos del barrio Atahualpa 1, de Gran Neuquén Sur. "¿Qué pasa si los delincuentes matan a uno de nosotros? ¿Hasta ese punto hay que llegar para que actúen las autoridades?", expresan indignados. La situación de Carlos y María no es la única, pero por ahora son ellos quienes levantan la voz para que alguien los escuche. Mientras, sus familiares les ruegan que se muden, pero fue tanto el trabajo invertido para construir la casa propia que no quieren abandonarla. "Los chorros no van a lograr su cometido, no nos vamos a ir. Lucharemos como sea para que esto se termine".

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