Una yegua dopada murió en pleno clásico en el hipódromo

La fiscalía detuvo al dueño, que había escapado del lugar.

Guillermo Elia

policiales@lmneuquen.com.ar

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Neuquén.- La yegua Negrita largaba desde el sexto cajón uno de los especiales del Día del Trabajador. Su carrera finalizó a los 50 metros cuando se desplomó sobre la pista, ante el asombro de todos los espectadores que la vieron convulsionar y morir. Así, el gran show del turf tuvo su primera víctima mortal por dopaje y nadie del ambiente puede negarlo, ni siquiera su dueño, que tras huir del Hipódromo de Neuquén fue capturado en Cipolletti. La fiscalía ya le formuló cargos por el delito de maltrato animal por el suministro de sustancias y violación a la ley de dopaje.

Hace menos de dos meses, LMN dio a conocer que el Instituto de Derecho Animal neuquino impulsaba la prohibición por ley de las carreras de caballo en toda la provincia. En paralelo, las organizaciones protectoras de animales denunciaban que no había controles antidoping y que los propietarios ocultaban los cuerpos de equinos fallecidos para encubrir el uso ilegal de drogas durante las competencias.

El miércoles 1º de mayo todos comieron su locro con vino y partieron al oeste neuquino a disfrutar de otra tradicional jornada de turf en el hipódromo.

Los que seguro no disfrutan de esos clásicos son los animales. Es un secreto a voces que los inyectan con cocaína líquida, mezclada con vitamina B12 para mejorarles el rendimiento con el único fin de engordar el bolsillo del amo.

El hipódromo tenía una gran convocatoria ese miércoles y las evidencias quedaron a la vista de todos.

Tras el disparo de partida, a las 18 en punto, Negrita arrancó a pleno la 19ª carrera, denominada Especial del Turf Regional.

Sus largos trancos tenían que recorrer 500 metros, pero a los 50 clavó las patas delanteras en la tierra para luego aterrizar con su pecho y terminar de costado convulsionando por unos pocos minutos. La yegua, sobre la que había muchas apuestas en juego, murió ante la mirada de toda la afición burrera.

“Se combatió las carreras de galgos y ya no hay ni carreras clandestinas. Y ahora no estamos dispuestos a permitir que se continúe con los dopajes de los caballos”, dijo Maximiliano Breide Obeid, Fiscal que entiende en la causa por la muerte del caballo.

La fuga

Tras la escena que causó conmoción, su dueño, Vicente Anrada, pegó la pera al pecho y silbando bajito fue a buscar a sus otros dos caballos y huyó ligeramente del hipódromo dejando abandonada a la Negrita. Claro, estaba muerta, ya no le servía.

Gracias a que una persona le tomó la patente y modelo del vehículo fue que la fiscalía que persigue el maltrato animal pudo ubicarlo. El burrero desapegado resultó que vivía en Cipolletti. Por lo que una vez que se dio con su dirección, el fiscal Maximiliano Breide Obeid tuvo que pedir por medio de un exhorto la colaboración de la Policía de Río Negro.

El viernes a las 8:30 Anrada fue sorprendido por los policías, que procedieron a detenerlo. Al día siguiente, tras realizar el trámite de rigor, fue traslado a Neuquén donde lo aguardaba el Ministerio Público Fiscal de la provincia.

50 metros había recorrido la yegua sobre la pista cuando se desplomó de golpe.

Gran fiesta del turf en el hipódromo local.
Gran fiesta del turf en el hipódromo local.
Gran fiesta del turf en el hipódromo local.

Cargos

La audiencia de formulación de cargos se realizó el sábado pasadas las 20:30. El fiscal Breide Obeid acusó a Anrada del delito de maltrato animal por el suministro de sustancias y violación a la ley de dopaje.

En la audiencia se explicó que todavía no se sabe qué sustancia le inyectaron, por lo que se le hizo una extracción de sangre a Negrita y se la derivó a un laboratorio para que sea analizada con su respectiva cadena de custodia.

Además, el fiscal aclaró que durante la autopsia que le practicó un veterinario en el lugar, siete horas después de morir, la yegua no había hecho la coagulación de la sangre, proceso que se suele producir a los 10 minutos del deceso. Por este motivo, el veterinario alertó que le habían inyectado alguna sustancia, a lo que se sumó la huida del propietario.

El juez Diego Piedrabuena dio por acreditados los cargos y la fiscalía no pudo pedir la prisión preventiva de Anrada porque el delito imputado no prevé una pena privativa de la libertad. El acusado seguirá el proceso en libertad y con presentaciones periódicas ante la Justicia.

Serrucho casi no la cuenta

El domingo 3 de marzo, el caballo Serrucho terminó ganando la carrera de 315 metros y al salir de la pista se desvaneció. En ese momento se dijo que había sufrido calambres por exceso de ácido láctico en sangre. Un veterinario le inyectó diferentes sustancias (xilacina, metocarbamol, cloruro de sodio y ringer lactato y soluciones electrolíticas balanceadas). Todo esto con la finalidad de licuar el ácido láctico y así terminar con los calambres. La veterinaria oficial del Jockey Club de Neuquén se habría negado a tal procedimiento, lo que hace intuir que había cierta desconfianza.

Incluso en esa jornada por la app para denunciar el maltrato animal llegó la versión de que otro caballo había muerto pero no se lo localizó. Todo este episodio fue investigado por la fiscalía. La aplicación en cuestión se llama AmVoz y es compatible con el sistema operativo Android.

hipodromo

Las sanciones son casi irrisorias para el maltrato animal

La ley de maltrato animal, la Nº 14346, reza en su artículo primero: “Será reprimido con prisión de quince días a un año el que infligiere malos tratos o hiciere víctima de actos de crueldad a los animales”. Es decir que el que cometa este delito no va preso.

A esto se suma que entre el daño que provocan está también previsto “el estimularlos con drogas sin perseguir fines terapéuticos”, tal cual pasa en el turf.

Con este andamiaje legal se hace muy difícil perseguir a los dueños de caballos que los utilizan para las carreras y les inyectan sustancias que como, en el caso de Negrita, terminan muriendo.

En cuanto al dopaje, es un delito que prevé penas que van de 3 a 5 años de prisión en caso de que se trate de una sustancia estupefaciente y una pena mucho menor si es una sustancia para favorecer la competición deportiva.

Respecto de las carreras de galgos, el otro delito que involucra el maltrato animal, las sanciones son similares.

La pena prevista para estos casos por la Ley 27330 es de tres meses a cuatro años de prisión para cualquier persona que haya participado de la organización de la competencia.

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