Para la mitad de los docentes de la Universidad Nacional del Comahue (Unco), la enseñanza virtual fue un éxito. En una encuesta que realizó la casa de estudios, que se enfocó en el primer cuatrimestre, uno de cada dos profesores afirmó que completó la materia en un nivel similar al de años anteriores y calificó las clases a distancia como una experiencia positiva.
A lo largo este año, la secretaría de Planeamiento y Desarrollo Institucional de la Unco realizó una serie de relevamientos sobre las dificultades y ventajas de la virtualidad. Mientras los alumnos fueron muy críticos con la enseñanza a distancia, los docentes se mostraron más entusiastas.
En junio, la Unco encuestó a 979 profesores de todas las facultades, el 35 por ciento de los cargos activos de la casa de estudios.
Al preguntar cómo avanzaron con el programa de la cátedra en la virtualidad, el 46,5 por ciento de los docentes dijo que no hubo diferencias con la enseñanza presencial. Otro 3,6 por ciento hizo un diagnóstico similar: señaló que la cursada fue como en años anteriores, salvo que no se realizaron las prácticas.
Apenas un 18 por ciento sostuvo que vieron menos contenidos con las clases virtuales y un 25 por ciento se abstuvo de hacer una comparación. Llamativamente, para el 4,8 por ciento de los profesores, el distanciamiento los ayudó a dar más temas que en los años previos a la pandemia.
A la hora de calificar la virtualidad, las opiniones estuvieron muy divididas. Un 42 por ciento dijo que fue una buena experiencia y un 8 por ciento la consideró excelente, mientras que otro 41 por ciento la calificó como regular, un 7 por ciento como mala y el 1 por ciento como muy mala.
Respecto de la planificación previa, un tercio de los profesores informó que pudo desarrollar todo el programa del cuatrimestre, otro 42 por ciento completó gran parte y un 23 por ciento sólo algunas de las actividades previstas.
Prácticamente todos los docentes indicaron que cuentan con computadora e Internet para dictar clases, aunque un 37 por ciento alegó que su equipo no es el adecuado o necesita mejoras. Además, ocho de cada diez aclararon que comparten el dispositivo con otros miembros del hogar.
Sobre las dificultades de la virtualidad, un 16 por ciento afirmó que no había ninguna, otro 18 por ciento mencionó la conectividad y un 12 por ciento la organización familiar. Para la mayoría, la adaptación de la cátedra a las pantallas fue una tarea “laboriosa”.
En cuanto al vínculo con los alumnos, las respuestas fueron abiertas y dispares. Para un sector, la virtualidad no reemplaza al aula y faltó retroalimentación en las comunicaciones, mientras que otros la ponderaron como una interacción fluida, estimulante y beneficiosa.
Se frenaron las investigaciones
De los profesores que dirigen proyectos de investigación en la Unco, el 88 por ciento señaló que no pudo avanzar con las actividades previstas para 2020 por la pandemia y el distanciamiento. Entre las principales dificultades, enumeraron la imposibilidad de hacer tareas de campo, el impedimento para viajar y la falta de acceso a información de la oficina o laboratorio.
Menos extensión universitaria
Los docentes a cargo de proyectos de extensión coincidieron en que fue muy difícil llevarlos adelante en medio de la pandemia. El 90 por ciento quedó estancado con las actividades de este año o avanzó de forma limitada. La mayoría indicó que pedirá una prórroga a la Universidad para cumplir con los objetivos que se había trazado junto a su equipo para 2020.
La mitad con tareas de cuidado
El 51,2 por ciento de los de docentes de la Unco encuestados tiene a cargo tareas de cuidado dentro de su hogar. Son los profesores que, además de cumplir con su trabajo, deben velar por otros familiares, así sean niños, ancianos o personas con enfermedades, entre ellas, las que se consideran como factor de riesgo del Covid.
Hay condiciones para el teletrabajo en no docentes
El relevamiento por la pandemia de la Unco abarcó también a los no docentes, que fueron los primeros en participar de la encuesta. En ese sector, el cuestionario se enfocó a la posibilidad de avanzar con el teletrabajo y, en gran medida, las respuestas fueron favorables.
La Universidad del Comahue tiene 17 unidades académicas repartidas en dos provincias. Eso lleva a una fuerte planificación para coordinar las tareas de administrativas y operativas. En la encuesta a los no docentes, que se realizó en abril, se buscó identificar qué empleados estaban en condiciones de cumplir su rol a distancia, desde el hogar.
La encuesta alcanzó a 521 no docentes, el 56 por ciento del total. Nueve de cada diez dijo que tiene al menos una computadora o notebook en su casa y más de la mitad señaló que dispone de ese equipo para uso exclusivo.
Ante la consulta sobre si consideraba factible implementar el teletrabajo en su área, el 71,5 por ciento respondió que sí, algunos como una alternativa para todos los empleados de la oficina y otros como una opción parcial.
Al mencionar las dificultades para el teletrabajo, la mayoría nombró la falta de elementos tecnológicos y, en menor medida, aludieron a la organización familiar, la conectividad y las tareas de cuidado dentro del hogar.
Además, el 53 por ciento de los no docentes consideró que necesita una capacitación especial para adecuarse al teletrabajo. En gran medida, los encuestados indicaron que falta una mayor formación en el uso de aplicaciones de videollamadas y almacenamiento virtual.
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