ALEJANDRO OLIVERA
Uno de cada cuatro negocios abiertos durante 2017 es un almacén, despensa o minimercado, según informó la Subsecretaría de Comercio de la Municipalidad. Los comercios de ropa se ubican en el segundo lugar, mientras que la sorpresa son los que venden bebidas –con y sin alcohol-, rubro en el que se destacan las cervecerías.
En un año en el que los vaivenes económicos empujaron a algunos comerciantes a buscar estrategias de venta para combatir la caída del consumo y a otros a cerrar las puertas de sus emprendimientos -especialmente en el Alto de la ciudad-, las habilitaciones entregadas por el Ejecutivo superaron a las bajas.
El 27% de las altas comerciales otorgadas este año fueron para almacenes, despensas y minimercados. Los neuquinos abrieron unos 326 negocios de ramos generales, sobre un total de 1170 nuevos locales de distintos rubros.
460 bajas de licencias comerciales registró la Subsecretaría de Comercio de la Municipalidad. Hubo una gran cantidad de cierres en el Alto, donde los alquileres son costosos y encarecen el precio de los productos. 587 licencias se entregaron a negocios que venden comestibles.
Sin problemas
Se trata de comercios que no requieren de una gran cantidad de trabajadores para funcionar e incluso pueden ser administrados por sus propios dueños. Es por eso que son una salida laboral mayormente elegida por grupos familiares que buscan estabilidad e independencia, en el contexto de un importante incremento de los despidos en el sector privado.
La Municipalidad explicó que son dos rubros distintos: almacenes-despensas y minimercados. Si bien comercializan el mismo tipo de mercadería, el Ejecutivo las divide en estas dos categorías por cuestiones administrativas. La principal diferencia entre estas son las dimensiones del local, ya que mientras más grandes sean y más clientes puedan ingresar, más rigurosas serán las medidas de seguridad que deban cumplir.
La categoría que se ubica detrás de los ramos generales es “Artículos de vestir”, que alcanzó un 17% de las altas. Se trata del rubro “individual” que registró un mayor crecimiento. Cabe resaltar que en épocas de crisis, el consumo queda supeditado a las necesidades básicas, por lo que este fenómeno resulta llamativo.
Una gran parte de los comercios de ropa de la ciudad alcanzaron importantes niveles de venta en ocasión de las fiestas de fin de año, por lo que los comerciantes están entusiasmados y esperan que se mantengan durante los primeros meses del próximo año.
13 por ciento de habilitaciones se entregaron durante este año, correspondientes a comercios que venden bebidas con y sin alcohol. En la mayoría de estos negocios se comercializan cervezas artesanales (un fenómeno creciente) regionales, nacionales e internacionales.
Bebidas
En tercer lugar se posicionaron los comercios de bebidas (alcohólicas y no alcohólicas), con 160 habilitaciones entregadas. Particularmente, reflejaron una tendencia que desde hace algunos años se mantiene en permanente crecimiento y parece no tener techo. Es que la mayoría se dedica a la venta de cerveza artesanal, un producto muy demandado por los neuquinos.
Los locales de “Fantasía y bijouterie” también proliferaron. En 2017 se abrieron unos 98 nuevos, mientras que hay 90 kioscos más en la ciudad.
El rubro que menos licencias consiguió fue “Juguetería y cotillón”, con apenas 26.
La Subsecretaría de Comercio se encuentra en Ricchieri y Bahía Blanca, pero las planillas para solicitar una licencia comercial se pueden descargar desde la página web de la Municipalidad.
Un fenómeno que beneficia y les da vida a los barrios
La proliferación de los comercios de ramos generales es beneficiosa para los barrios, según comentó el vicepresidente de la Asociación de Comercio, Industria, Producción y Afines de Neuquén (Acipan), Edgardo Phiellip. “Facilita la adquisición de los productos sin tener que trasladarse”, indicó.
Con el ritmo de vida que se mantiene en la actualidad, es muy común que la gente se olvide de comprar mercadería. Es por eso que los locales de ramos generales siempre son la mejor opción para buscar los productos que se necesitan.
Phiellip comentó que dentro de la actividad son conocidos como “negocios de proximidad”, ya que se instalan en el corazón de los barrios y les dan vida a los distintos sectores de la ciudad, lo que produce movimientos económicos.
Además, aseguró que les traen un beneficio a los vecinos. “Facilitan el proceso de la compra, porque el cliente ya no se tiene que trasladar hasta las grandes cadenas para adquirir la mercadería que necesita”, aseguró.
El dirigente estimó que los pedidos de licencias comerciales para “mercaditos” se deben a que pueden vender una amplia gama de productos, lo que genera que haya niveles de venta regulares.
Si bien no pueden competir con los hipermercados y mayoristas, que tienen más variedad de productos en sus góndolas y ofrecen varias metodologías de pago, buscan replicar las modalidades de comercialización a menor escala.
“Lo que entra en juego luego en este punto es el precio, ya que puede verse afectado por distintas variables, como el costo de proveedores y transporte, entre otros. La diferencia con los precios de las grandes cadenas es una característica típica de los polirrubros”, concluyó.
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